Asturias Laica ante el Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia

El 9 de diciembre y la realidad española

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Luis Fernández, 9 de diciembre de 2020

El  9 de diciembre celebramos, como todos los años, el Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia.

Es duro comprobar la lenta evolución de la cultura actual desde que tal día como éste, en 1905, los legisladores franceses le dieran forma a la separación entre las iglesias (a cada persona la suya) y el Estado (el mismo para todas) como paso imprescindible para dirigirnos hacia esa libertad.

El camino a recorrer está compuesto por una larga sucesión de liberaciones. Ordenar esas liberaciones identificando los obstáculos que impiden nuestro avance resulta imprescindible para continuarlo. Referencias como la Constitución de la II República, también proclamada en esta fecha, allá por 1931 suponen una magnífica luz para reconocer muchas de nuestras actuales carencias.

Situaciones límite como la crisis del COVID 19, tristemente, al forzar la dinámica de la sociedad y presentarla en una dura imagen en blanco y negro, muestra con más crudeza muchas de esas limitaciones de libertad. La debilidad de las políticas públicas víctimas del ataque despiadado de las privatizaciones neoliberales desnuda las falsedades de la supuesta sociedad del bienestar que hipotéticamente disfrutábamos. El repunte de los dogmatismos mesiánicos como supuestos salvadores nos asoma a alguna de las épocas más negras de nuestra historia.

Para Asturias Laica sigue siendo la búsqueda de la constitución de un Estado Laico una magnífica hoja de ruta en ese camino hacia la libertad.

La Educación ha de ser común para todas y todos, ha de ser un derecho y no un servicio sometido al mercado. Es necesaria una Educación Pública y Laica que incluya esos valores comunes para toda la sociedad. Las formaciones religiosas, privadas de cada persona, han de estar fuera de esa Escuela. El gran caudal de conocimiento objetivo construido por la humanidad, las ciencias, han de formar uno de los ejes vertebrales de esa Escuela, donde la Razón excluya los dogmatismos. Es necesario construir un Sistema Educativo que dé respuestas a estos problemas.

La libertad de expresión es una coordenada imprescindible de la libertad de conciencia. Atacan a esa libertad todas sus restricciones, ya sean por intereses políticos, económicos o religiosos. Es necesario derogar la ley mordaza, pero hay además un amplio camino por seguir para acercarse a esa libertad de expresión.

Una conciencia libre necesita de una información veraz. La sociedad actual ha descubierto que la mejor manera de controlar las conciencias es diluyendo la información en un mar de ruido. El mejor filtro para ese ruido es la educación individual, de ahí la importancia de una Escuela Pública y Laica. Pero también es necesario luchar contra los controles sectarios  que los grupos de poder imponen en los medios de comunicación.

Otra coordenada de esa libertad de conciencia es la libertad sobre la propia vida. Es necesario avanzar en una ley de Eutanasia que la libere de las opresiones dogmaticoreligiosas. Nadie debe de estar sometido a las creencias de otro.

Al circunscribir estas y otras libertades a la realidad española nos encontramos con una causa común soporte de muchas de sus limitaciones. España es un estado que se dice libre y democrático sometido a otro supuesto estado, antidemocrático, de fundamentación dogmática. Los Acuerdos del Estado Español con la Santa Sede de 1979, herencia directa del franquismo y redactados con anterioridad a la Constitución actual, se presentan como un baluarte legal inamovible para cualquier avance en la imprescindible separación entre la iglesia católica y el Estado. Un parte importante de las políticas públicas imprescindibles para el avance de la sociedad española chocan con la imposición de las ideas católicas ancladas en la interpretación judicial de esos acuerdos (aquí en Asturias hemos visto como los jueces al analizar el curso anterior al paso a la Universidad, y comprobar que ya no se llamaba de Orientación Universitaria –COU- sino 2º de Bachiller, decidieron extender la enseñanza de la religión católica –puntuable para selectividad- un año más que durante el franquismo).

La derogación de estos sometedores acuerdos es condición mínima imprescindible en el camino de esa Libertad de Conciencia que justifica la celebración de este día.

Y en ese camino estamos.

Luis Fernández González es presidente de Asturias Laica

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