El ‘código de conducta’ de la unidad de élite de la Armada reivindica a San Juan Nepomuceno y la Virgen del Carmen

diciembre 10, 2021

El ministerio de Defensa publica la guía que debe marcar el comportamiento de los miembros de la Infantería de Marina, tanto durante sus actividades oficiales como en su vida privada. El documento contiene apelaciones de carácter religioso.

Infantería de Marina en unas maniobras de la OTAN, foto de archivo / Valda Kalnina-EFE

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Danilo Albin, Público, 10 de diciembre de 2021

Los nuevos miembros de la Infantería de Marina tienen a su disposición un manual de algo más de 100 páginas con claras instrucciones sobre cómo actuar en el combate y en la vida diaria, con o sin uniforme. Cuando lo lean, también sabrán que San Juan Nepomuceno y la Virgen del Carmen les obligarán a «guardar las consignas recibidas y defenderlas hasta el extremo». 

El ministerio de Defensa acaba de publicar el Código de conducta del infante de Marina , un documento especialmente dirigido a los alumnos de la Escuela de Infantería de Marina General Albacete y Fúster, un centro docente militar para la «enseñanza de formación y perfeccionamiento del personal del Cuerpo de Infantería de Marina» con sede en Cartagena.

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Monarquía, Ejército e Iglesia, ¿por qué son las tres instituciones privilegiadas y blindadas en la Constitución de 1978?

agosto 30, 2020

Foto Nueva Tribuna

Cándido Marquesán Millán, Nueva Tribuna, 30 de agosto de 2020

Llama poderosamente la atención que en nuestra Carta Magna hubo tres instituciones  a las que se les concedieron grandes privilegios y que quedaron blindadas: Monarquía, Iglesia y Ejército.

Una fue la Monarquía –especialmente blindada frente a eventuales reformas por el artículo 168, que para su revisión o eliminación se requiere aprobación por 2/3 de ambas Cámaras y disolución de las Cortes; las nuevas Cámaras deberán ratificar y estudiar la revisión por 2/3, y posteriormente referéndum.

Y la segunda, la explícita atribución al Ejército de la tutela de la “integridad territorial” y del propio “orden constitucional” (artículo 8), con un doble objetivo. Por una parte, sancionar el olvido de los crímenes franquistas. Por otro, convertir a la jerarquía militar en guardiana de la “indisoluble unidad de la Nación española” y en factor disuasorio frente a las reivindicaciones de autonomía de las “nacionalidades y regiones”.

La tercera, la Iglesia Católica, a la que se le reconocieron sus intereses básicos en materia educativa (artículo 27) y  la renuncia al reconocimiento del carácter laico –y no simplemente aconfesional– del Estado (artículo 16.3), aunque la aconfesionalidad se incumple  ya que en dicho artículo “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.  Un Estado aconfesional no debe hacer una cita expresa a una religión concreta, ya que esto significa privilegiarla sobre las demás e incumplir el artículo 14 “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda haber discriminación alguna ni por nacimiento, raza, sexo, religión, opinión…”

Tales privilegios a estas tres instituciones, quizá sea, por el peso de la historia, de la que hablaré luego. Han tenido un protagonismo clave. Las tres son instituciones conservadoras, mejor reaccionarias, jerárquicas, verticales, cuyo poder va de arriba hacia abajo, del centro a la periferia. Y lógicamente han contribuido en gran parte, no sé cuál es su alcance, a determinar y configurar nuestra visión política, social, religiosa, económica de acuerdo con determinados valores. Pero además entre ellas ha habido en general un perfecto ensamblaje, o lo que es lo mismo una Triple Alianza. Se han apoyado siempre. Los roces entre ellas  han sido escasos. Lee el resto de esta entrada »