La comunidad religiosa, radicada en Getafe y aún en funcionamiento, ha sido denunciada por presuntos exorcismos, agresiones sexuales y penitencias dolorosas

_____________________
Lucía Franco, El País, 3 de mayo de 2026
La madre superiora abusaba sexualmente de hombres y mujeres jóvenes integrantes de la comunidad de Hijas y Hermanos del Amor Misericordioso (HAM), les imponía fórmulas de aislamiento, penitencias acompañadas de autocastigos físicos, manipulaba sus actividades, en algunos casos bajo falsas promesas, como a uno de los jóvenes a quien prometió que ese sería el camino para ser investido sacerdote en breve tiempo. Las denuncias por estos abusos han sido interpuestas ante la Diócesis de Getafe, dirigida por el obispo Ginés García Beltrán, que a su vez las ha trasladado al Papa dada la gravedad de las acusaciones. Las denuncias se dirigen hacia algunos sacerdotes y la superiora de dicha comunidad, María Milagrosa Pérez, conocida como Marimí.
EL PAÍS ha tenido acceso a dos escritos que denuncian estos hechos. Por su parte, Marimí no ha contestado a las preguntas de este periódico. El Arzobispado de Madrid retiró hace nueve meses a la superiora de sus funciones y suspendió de manera temporal la entrada de nuevos seminaristas. Además, se nombró a Pilar Arroyo Carrasco comisaria extraordinaria de la asociación. Su misión, según el comunicado de la archidiócesis, es “reconducir aspectos fundamentales, tales como la estructura de gobierno, el plan de formación, la vida comunitaria y el acompañamiento espiritual, además de revisar estatutos, reglamentos y la gestión económica”. Sin embargo, las víctimas denuncian que todo sigue igual.
Juan, nombre ficticio de uno de los denunciantes, llegó a los HAM cuando apenas tenía 20 años. Había conocido a un sacerdote y a Marimí y se había ido a vivir a la residencia que tiene la comunidad en Getafe. Juan cuenta en su denuncia: “Me dijo que tuviera cuidado porque el demonio, a través de mi familia, podría atacar mi vocación”. Esa fue la excusa para iniciar una etapa de aislamiento previo a las penitencias. “Te dan un cilicio, un cinturón de pinchos y una fusta con varias cuerdas para azotarte”, relata. Junto con estas herramientas para, supuestamente, fortalecer su fe, figuraba un listado con las normas de la comunidad. Una de las reglas de oro era “la disciplina“: ”Si se oye, no pasa nada. Hay que hacerlo”.
Juan se movía en un ambiente en el que el culto a la líder era más que evidente, con los miembros de los HAM alabando a Marimí a través de canciones y obras de teatro escritas ex profeso para ella. Eran el resultado de horas y horas de reuniones individuales en las que Marimí desplegaba todos sus mecanismos de presión, que consistían en interpretar como obra del diablo cualquier atisbo de voluntad personal. En la denuncia se puede leer cómo, en más de una ocasión, Juan pregunta a Marimí si ella no se sentía mal por todo ello. Sin titubear lo más mínimo, según el escrito, la líder responde: “No, te sientes mal por tus escrúpulos. Yo siento que es una gracia y confío en Dios”.

Tal y como recoge la denuncia, Marimí se acercó de una manera distinta: “Me dijo que tenía una desolación contra mí, que tenía que acercarme. Me dio una estampita con una foto de ella misma y su cabello y me pidió que durmiera con ella debajo de la almohada cada noche, que así podríamos dormir juntos”. La mujer tenía entonces 55 años y siguió acercándose a Juan, según reconoce este a EL PAÍS: “Me decía que yo era especial, me hacía sentir privilegiado, pero después era fría y distante”.
Un día, Marimí le contó a Juan que el padre Antonio Mansilla Casas, el fundador jesuita de las HAM, acostumbraba a meter a las hermanas una por una en su cuarto para “abrazarlas”. La líder le propuso esto mismo. Juan, en su denuncia, cuenta que sintió miedo, pero lo hizo. “Marimí se quitó los zapatos, se tumbó sobre mí y me besó. Permanecía serena y me aseguraba que Dios podía pedir cosas que parecían pecado, pero que Él era más grande que todo eso”, cuenta. Además, remarcaba que ella no se confesaría. En estos encuentros va habiendo un crecimiento de la unión de los órganos sexuales, sin penetración completa (porque Juan no sabía hasta dónde era pecado)“, reza textualmente en la denuncia.
La de Juan no es la única denuncia interna que pesa sobre los HAM. En una carta dirigida este lunes al cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, a la que también ha tenido acceso este periódico, una veintena de víctimas denuncian el supuesto daño padecido durante años y sostienen que “la Iglesia debe reconocer y reparar este gran sufrimiento generado a las víctimas y familias afectadas”, además de instar a la institución a asumir responsabilidades y “pedir perdón por la negligencia y la permisividad de la Iglesia con este grupo, que se ha cobrado muchos años de sufrimiento injustificado”. Los firmantes reclaman asimismo que, “en las distintas diócesis y realidades históricas de esta asociación (nos referimos a los hermanos de Getafe), se tomen medidas según el informe que fue elaborado por el Tribunal de la Rota de Roma, que ha recomendado cerrar esta comunidad”.
Los denunciantes piden ante todo una intervención más contundente de la Iglesia y exigen “cortar cualquier comunicación, directa o indirecta, con María Milagrosa Pérez Caballero [Marimí] y la rama masculina”. Hoy hay más de 120 fieles, casi todos menores de 30 años. A ellos hay que sumar una rama femenina, las Hijas del Amor Misericordioso, y el grupo de laicos conformado por familiares y personas afines a las HAM.
Este grupo de laicos cercano a los HAM y que les ayuda a financiarse ha emitido un comunicado en el que niegan cualquier tipo de retención, manipulación o aislamiento injustificado de personas.

________________
La carta de los exmiembros del grupo, por su parte, pide responsabilidad a la Iglesia después de que, en 2024, “más de 30 víctimas reunieron el valor y fuerzas para contar por primera vez lo que les estaba pasando en el seno de los HAM ante la diócesis de Getafe”. El Tribunal de la Rota, máxima instancia de apelación de la Iglesia Católica, realizó un estudio que dio lugar a un pormenorizado análisis de la situación de los HAM de más de 1.000 folios. Este encontró indicios de lo que se conoce como delicta graviora, los delitos canónicos de mayor gravedad. Ahora, el estudio del caso le corresponde a la Santa Sede, explican fuentes cercanas a la investigación.
Como respuesta provisional, la diócesis decidió suspender de manera temporal la entrada de nuevos seminaristas y prohibió a los actuales pedir la ordenación sacerdotal hasta que se aclaren los hechos y avance la investigación interna. Por su parte, el grupo de laicos cercanos a los HAM recuerda que estas medidas “son de carácter temporal y preventivo”.
Todo esto ocurre mientras en Serranillos del Valle, un pueblo del sur de la Comunidad de Madrid, permanece abierta y en pleno funcionamiento una casa de los HAM creada oficialmente por la diócesis de Getafe, que prometió al grupo que podría articularse algún día como congregación religiosa. Sin embargo, personas cercanas al proceso señalan ahora que la Conferencia Episcopal Española ha advertido al obispo García Beltrán de que los jóvenes que habitan la casa no pueden ser considerados oficialmente seminaristas de la diócesis.
______________________
Notas Asturias Laica
Sobre HAM en el blog de Asturias Laica
– Golpe al ‘boom’ de Effetá y Emaús: disuelta la falsa congregación detrás de los retiros católicos ‘secretos’ para jóvenes (2025)
– Ascienden a 30 las familias que acusan a las Hijas del Amor Misericordioso de actuar como una secta: «Las aíslan hablándoles del demonio» (2025)
– El psicólogo que asesora a víctimas del grupo católico HAM: “Convencieron a un devoto de que los actos sexuales eran para sanarlo” (2025)
– El escándalo de las Hijas del Amor Misericordioso pone en jaque el ‘boom’ de los retiros secretos para jóvenes: «Allí les lavan el cerebro y las captan» (2025)
– Víctimas de los abusos de las Hijas del Amor Misericordioso escriben al Papa y señalan al obispo de Getafe (2026)
– Los denunciantes de las religiosas HAM, intervenidas por su deriva sectaria, piden a la Iglesia su disolución total (2026)
– La Iglesia mantiene activa una “congregación” en Madrid denunciada por conductas sectarias: el caso de las Hijas del Amor Misericordioso (2026)
____________
En Religión Digital
30 de abril de 2026
El ‘menú’ de los abusos de las HAM: Exorcismos a menores, terapias de conversión, culto a ‘Marimí, sagrarios clandestinos…
Las víctimas pidieron al Papa “una intervención clara, decidida y protectora” ante una una asociación «con una cultura interna y gobierno que han producido graves abusos sexuales, de conciencia, de poder y de libertad”…

















