Los maristas investigan acusaciones de abusos a otros dos profesores en el colegio de Granada hasta 2007

agosto 1, 2021

“El colegio está mintiendo”, replican las víctimas sobre el primer docente señalado, que tras una denuncia en 2010 en realidad siguió organizando campamentos con una asociación vinculada al centro

Guillermo García, el profesor acusado de abusos en los maristas de Granada, es identificado por víctimas y exalumnos en el centro de la imagen, con camiseta azul de rayas, en el campamento que organizó en 2013 en Ferreirola, La Alpujarra, aunque ya había sido denunciado al colegio en 2010

Julio Núñez-Íñigo Domínguez, El País, 1 de agosto de 2021

Crece el escándalo de abusos en el colegio marista de Granada, donde hasta tres víctimas denuncian abusos del profesor de música en los años ochenta, el seglar Guillermo García, alias Willy: ahora surgen acusaciones contra otros dos profesores, hermanos maristas, uno a finales de los setenta y otro, más reciente, en torno a 2006 y 2007, según sostienen tres exalumnos a EL PAÍS. Por las fechas, existe la posibilidad de que este último caso no haya prescrito. El primero es el hermano Ramos, conocido como El Margarito. El segundo, el hermano Juan Antonio, apodado en algunos cursos El Quijote, y en este caso la menor es una niña. La orden ha confirmado que ya estaba investigando a los dos tras recibir denuncias contra ellos estos días a raíz de las informaciones de este periódico, aunque no ha precisado cuántas ni ha dado detalles. En los dos casos, según estos testimonios, se produjo algún incidente que acabó con la salida repentina del colegio de los religiosos, que fueron trasladados a otros centros. No obstante, la congregación asegura que no le constaba hasta ahora ninguna denuncia del pasado. Ramos ha fallecido, pero el hermano Juan Antonio sigue activo en un colegio de la orden en la zona del Mediterráneo. Los maristas no aclaran si han tomado medidas con él o está en contacto con menores. En total, los acusados ya son cuatro, si se suma un caso anterior del curso 1965/1966, en que un exalumno relata abusos del hermano Clemente, apodado Don Quinito.

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El arte contemporáneo pasa de Dios

agosto 1, 2021

La religión ha desaparecido de la creación artística. El contenido religioso ha quedado reducido a la provocación o a la polémico llegando incluso a ofender a colectivos religiosos, entre ellos al actual Papa Francisco cuando era arzobispo de Buenos Aires

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McJesús de Jani Leinonen que acabó siendo  retirada de la exposición “Bienes sagrados” del Museo de Arte Haifa (Israel) ante las protestas de la comunidad cristiana

José Ramón Navarro Pareja, El Confidencial, 1 de agosto de 2021

La última edición de ARCO constató una vez más que la religión ha desaparecido de la creación artística contemporánea. La temática que ha llenado la mayoría de las páginas de los libros de Historia del Arte, la gran inspiración y, casi única durante siglos, de los más reconocidos creadores, apenas está presente hoy en el mercado. Y no sólo en ARCO, los artistas actuales ya no crean obra para iglesias, mezquitas o sinagogas mientras que el contenido religioso ha quedado reducido a la provocación o la polémica. Avanzado el siglo XXI se hace realidad el planteamiento que sostenía el profesor José Jiménez en su ‘Teoría del Arte’, publicada en 2003, para quien, en contraposición a lo que ha ocurrido a lo largo de la Historia, en la actualidad en vez de concebirse “la obra de arte como un medio de expresión de contenidos espirituales, la deriva laica de la cultura moderna, la secularización del mundo que afecta también al arte, lleva a concebir las obras como propuestas conceptuales de carácter mundano”

Y para los creyentes, quizás sea mejor así. Porque cuando la religión ha entrado en la escena de ARCO lo ha hecho con tono provocador, irreverente, incluso considerado blasfemo para quienes profesan alguna religión. Ocurrió en 2010, cuando el madrileño Eugenio Merino presentaba ‘Stairway to Heaven’, una escultura hiperrealista que reproducía a un rabino de pie, encima de un sacerdote arrodillado, que a su vez estaba sobre un imán en oración. Además, el mismo stand acogía otra obra de Merino: una menorá (el candelabro ceremonial judío de siete brazos) que tenía como base una metralleta Uzi, creada y utilizada por el ejercitó israelí. La muestra provocó la protesta oficial de la embajada de Israel en España, que consideraba que las obras incluían “elementos ofensivos para judíos, israelíes y, seguramente, para otros”. Y añadía que “valores como la libertad de expresión o la libertad artística sirven en ocasiones de simple disfraz de prejuicios, de estereotipos o de la mera provocación por la provocación”. “Un mensaje ofensivo no deja de ser hiriente por pretender ser una obra artística”, sentenciaba la nota emitida por la legación israelí.

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