La exhumación de Franco y los Acuerdos Vaticanos

agosto 25, 2018

El viernes 24 de agosto el Consejo de Ministros aprobaba el decreto por el que se modifica Ley de Memoria Histórica de 2017 (publicado al día siguiente en el B.O.E.) y que permitirá la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos:  “Real Decreto-ley 10/2018, de 24 de agosto, por el que se modifica la Ley52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura“.

Si no faltaron reacciones  antes de su aprobación, -PP y Ciudadanos ya confirmaron que no apoyarían el decreto-, no menores están siendo las reacciones posteriores y no sólo por parte de la familia Franco dispuesta a agotar todos “todos los recursos legales” para evitar la exhumación del dictador

Desde la Fundación Francisco Franco, según recoge eldiario.es, confiesan su incredulidad por que “la Iglesia Católica Universal no proteja a quién fue su salvador y protector en los momentos más críticos para esta”, y apunta a los acuerdos con la Santa Sede como sustento legal para “impedir tamaño desafuero”. Y es que, señala Público, el Vaticano no retiró nunca la condecoración que le otorgó a Franco por los “servicios prestados” a la iglesia católica: A finales de 1953, la Santa Sede incluyó al dictador en la restringida Suprema Orden de Cristo. La Fundación Franco se aferra ahora a aquella distinción, que sigue aún vigente, para tratar de frenar la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos.

Sobre ello, sobre la exhumación de los restos de Franco y los Acuerdos con la Santa Sede escribe Fermín Rodríguez Castro,  profesor de Filosofía y responsable del área de Educación de Europa Laica.

Fermín Rodríguez, Observatorio del laicismo, 25 de agosto de 2018

Es urgente porque vamos tarde”, dice la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, para justificar el decreto por vía de urgencia que pueda permitir (¡por fin!) la exhumación “legal” de los restos del dictador, cuya tumba preside la basílica del Valle de los Caídos.

Demasiado tarde, diríamos otros, porque, efectivamente, como sigue diciendo: “un dictador no puede tener una tumba de Estado en una democracia …”. Presunta incompatibilidad que, sin embargo, se ha mantenido durante cuarenta años. Del mismo modo como se sigue manteniendo la impunidad de los crímenes franquistas, que ningún gobierno ni ley “democrática” se ha atrevido a resolver “en justicia”, pese a que han sido calificados, reiteradamente, por tribunales y organismos internacionales de Derechos Humanos de “crímenes de lesa humanidad”, que ni prescriben ni son amnistiables. Lee el resto de esta entrada »