Café (religioso) para todos: el multiconfesionalismo frena el avance al Estado laico

agosto 11, 2018

Confesiones con “notorio arraigo” reclaman mayor presencia de sus asignaturas en la escuela pública

El PSOE propone convertir las capillas en lugares públicos en “oratorios multiconfesionales” y el Gobierno del PP estudió poner siete casillas religiosas más en el IRPF

Jorge García, presidente de Movimiento Hacia un Estado Laico, lanza una voz de alarma: “El salto hacia el multiconfesionalismo que parecen querer dar cada vez más autoridades es un gravísimo error”

El rey Felipe VI y el presidente de la Comisión Islámica de España, Riay Tatary / Comisión Islámica de España / InfoLibre

Ángel Munárriz, InfoLibre, 11 de agosto de 2018

Es ya un tópico –pero no por tópico menos cierto– decir que la Constitución del 78 se redactó con “rumor de sables” de fondo. Menos se dice, aunque es igual de cierto, que había también rumor de sotanas. El tránsito a la democracia supuso para la Iglesia una amenaza existencial, ya que había trabado una alianza con la dictadura, consagrada por el Concordato de 1953, de imposible traslado a un marco aconfesional. La Iglesia salvó el envite. ¿Cómo? Supo aprovechar al mismo tiempo, sin ahogarse en contradicciones, la incrustación de su élite en el sistema declinante con el pedigrí antifranquista de sus párrocos obreristas, convirtiéndose en un agente importante de la Transición. El resultado fue el diseño de una relación Iglesia-Estado respetuosa hasta tal punto con el grueso de los privilegios eclesiales que bordea la inconstitucionalidad. Y si este estatus no ha sido más seriamente puesto en entredicho ha sido porque, como compensación por las prebendas otorgadas a la Iglesia católica, el Estado ha ido repartiendo favores a su competencia, generando una suerte de multiconfesionalismo asimétrico.

“Los privilegios de la Iglesia católica no sólo se han terminado aposentando, sino que se han extendido. Esto es una dinámica que hay que parar”, afirma Juanjo Picó, portavoz de Europa Laica. Picó observa con preocupación la polémica surgida en la Comunidad Valenciana a raíz de la decisión del Consell bipartito (PSPV-Compromís) de implantar el curso que viene la asignatura de Religión islámica. Es un asunto incómodo para el movimiento laico, eminentemente progresista, a cuyos miembros desagrada compartir trinchera, aunque sea circunstancialmente y en base a argumentos distintos, con quienes rechazan la asignatura desde posiciones más o menos próximas a la islamofobia. Pero sobre todo es un tema que abre en canal el debate sobre la relación del Estado, en particular del sistema educativo público, con las confesiones religiosas. La pregunta es: ¿Puede la supresión de privilegios de la confesión católica acometerse con la extensión de los mismos a musulmana, la judía, la evangélica…?

La fe y la escuela

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