Biblia sí, impuestos no: integristas y ultraliberales copian en España su exitosa alianza en EEUU

La extensión del discurso antiimpuestos se impone en el catolicismo radical español, donde al mismo tiempo cunde el rechazo a las ayudas a los más pobres porque crean «pesebrismo» y benefician a la izquierda

Manifestante convocado por Hazte Oír a una protesta frente al Ministerio de Igualdad, en septiembre de este año / Europa Press

Ángel Munárriz, InfoLibre, 22 de octubre de 2022

Si hiciéramos una «nube de tags», ese resumen visual en el que se ven más grandes las palabras más repetidas del discurso, destacarían «aborto», «lobby LGTBI», «tradición» y «familia», pero también aparecería –y no en pequeño– el término «impuestos». Y siempre, claro, para bajarlos. Hablamos del movimiento católico radical español, con una creciente veta ultraliberal que amplía su campo de conexiones y lo empuja a ver cualquier intervención del Estado en la economía –salvo excepciones como financiar la educación privada– como un ataque a la libertad e incluso a la familia o como un intento de comprar votos.

Un ejemplo del matrimonio entre lo moralmente ultraconservador y lo económicamente ultraliberal, fenómeno directamente importado de Estados Unidos, está en NEOS, la nueva organización aglutinante de referencia en España en esta familia. NEOS ha desarrollado, apoyándose en académicos y activistas conservadores, una extensa producción de contenido sobre los temas que le preocupan, como aborto, memoria histórica, ataques a la Corona y Agenda 2030. Su objetivo es construir un almacén argumental para la «batalla cultural» contra los valores progresistas. Pues bien, la pobreza brilla por su ausencia en el corpus de NEOS, que en cambio sí difunde un mensaje de Isidro Catela, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, vinculada a los Legionarios de Cristo, ridiculizando el interés del Gobierno por la «pobreza menstrual». Es un discurso calcado del que lanza desde hace años la miríada de grupos integristas que ha logrado disciplinar al Partido Republicano en Estados Unidos: cualquier gasto o política que no encaje en lo «natural» –bajar impuestos a «familias» y «empresas»– es caricaturizado como un capricho ideológico.

La ayuda a los pobres, cosa de la Iglesia

Veamos mensajes de organizaciones de NEOS. Se trata de entidades que pueden ser adscritas a lo que en la primera legislatura Zapatero (2004-2008) se dio en llamar el movimiento «teocón», que aunaba un discurso beligerante en el terreno moral y visceralmente antiizquierdista en lo económico, todo ello bajo la protección de Antonio María Rouco Varela, cuyo legado sigue muy presente en un episcopado que se resiste a los empeños reformistas del papa Francisco.

Valores y Sociedad, dedicada a priori a temas morales, difunde mensajes de Rocío Monasterio y Francisco Contreras, de Vox, que logran vincular el discurso profamilia con la reivindicación de los impuestos bajos. Según estas tesis, son los impuestos lo que machaca a «las familias» y lo que impide a los jóvenes casarse y procrear, facilitando así la sustitución de la población local por la ajena a nuestros valores, es decir, inmigrante y sobre todo musulmana. Todo cuadra.

La disyuntiva que se presenta es esta: más impuestos o más familia. ¿Y cómo se paga entonces el Estado del bienestar? ¿Con qué se sufragan, por ejemplo, las ayudas a los más necesitados? La respuesta: no está claro que tal cosa sea tan necesaria. Quien con menos complejos lo ha dicho es Íñigo Gómez-Pineda, presidente de la Fundación Villacisneros, que en 2020, en plena expansión del gasto social por el covid, planteó: «¿No se podría pensar en que todo aquel que está subvencionado por el Estado pierde el derecho a voto?». Y añadió: «No creo que la función del Estado sea ayudar a los más débiles. Los tenemos que ayudar la iniciativa privada, las empresas, las personas, las familias, la Iglesia, la caridad¿Desde cuándo el Estado tiene que ser el papá y la mamá?».

El propio Jaime Mayor Oreja, impulsor de NEOS, advierte del «riesgo del colectivismo y de una España tan subsidiada que no haya iniciativa», lo cual constituye «una base social» óptima para la izquierda.

Aborto no, pensiones privadas sí

Más. El Debate, el periódico de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), volcado en una remoralización de la sociedad, es en el terreno económico un surtidor de contenido business friendly. Es una constante en la argumentación de la ACdP: preocupa la decadencia moral, la pérdida de valores cristianos, el aborto y la eutanasia. Y preocupan –mucho– las recetas económicas de la izquierda.

También en NEOS, tiene esas dos almas: al derechismo duro en la batalla cultural –contra el aborto y la memoria histórica– se suma un discurso económico que firmarían las voces más anti-Estado del PP, Vox o Cs. En concreto, defiende las políticas de austeridad y recorte del gasto y presenta una propuesta de semiprivatización de las pensiones: «O cambiamos el modelo o España quiebra». ¿Qué tienen que ver el aborto no y el pensiones privadas sí? Sea mucho o poco, lo seguro es que aquí conviven en perfecta armonía.

El «pesebrismo» por el ingreso mínimo

Son varias las voces que se han revuelto contra el ingreso mínimo vital, una ayuda que ha probado capacidad de sobra para detonar inquietud en la derecha católica radical. Es el caso del Foro de la Familia, en este caso fuera de NEOS, para el que esta prestación alienta «el fraude y el pesebrismo».

Ignacio García-Juliá, presidente del Foro, habitualmente ocupado de su agenda provida y mudo sobre economía, rompió en este caso su silencio para reclamar que la ayuda fuera «temporal» y «siempre incentivando la búsqueda de trabajo».

Bajar impuestos y premiar a Amancio Ortega

Hazte Oír-Citizen Go no se limita a los autobuses tránsfobos y las acciones a las puertas de las clínicas de aborto. También alerta de la «ruina económica» a la que conduce a España el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha acusado de querer nacionalizar empresas y subir impuestos. Lo usual es que el conglomerado de Ignacio Arsuaga ponga como excusa para su discurso antiimpuestos el empleo de fondos públicos para algún fin supuestamente innoble. Son elocuentes las campañas en Citizen Go: «Ni un céntimo de mis impuestos para aborto». «Ni un céntimo de mis impuestos a organizaciones LGTBI». «Burlas a los cristianos: no con mis impuestos». «Con mis impuestos no se paga fiesta gay». «Que mis impuestos no paguen un Padrenuestro blasfemo» Pero no siempre hace falta una percha relacionada con sus temas fetiche. He aquí otras dos campañas de Citizen Go: «Sánchez, baje los impuestos del gas y la gasolina YA» y «Montero, baje el IVA de la luz». Hazte Oír ha apoyado incluso una campaña por la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Tan alejada del cristianismo social como de los empeños reformistas del papa, Hazte Oír sí comparte en cambio la admiración por la riqueza propia de corrientes de influencia en la Iglesia española como la Teología de la Prosperidad, que incide en la bendición de aquellos que logran la riqueza y el bienestar. Citizen Go ha llegado a difundir una campaña para pedir el premio Príncipe de Asturias para Amancio Ortega, «ejemplo mundial de empatía».

2.-«Liberales» contra leyes LGTBI

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