Posadas (Córdoba) revisa la inmatriculación por parte de la Iglesia de la sede de la Sociedad de Cazadores y otros bienes

mayo 30, 2021

El Pleno del Ayuntamiento aprueba una proposición en la que anuncia que desarrollará las “acciones pertinentes” para la defensa de los “intereses públicos”

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Local de la Sociedad de cazadores, Posadas

Ángel Robles, El Día de Córdoba, 30 de mayo de 2021

La polémica inmatriculación de bienes por parte de la Iglesia sigue marcando parte de la vida política en los municipios de Córdoba. Y en Posadas, una de las localidades donde esta práctica ha dejado una huella más marcada, el Pleno del Ayuntamiento acaba de aprobar una moción por la que se compromete a llevar a cabo las “acciones pertinentes” para la defensa de los “intereses públicos”. La medida ha salido adelante con el voto a favor de IU y del PSOE, y parte de una proposición de los primeros enmendada en un tono más suave por el equipo de gobierno.

La inmatriculación de parroquias, iglesias, oratorios o ermitas es algo comúnmente aceptado. Ha ocurrido en casi todas las localidades de España desde que el Gobierno de José María Aznar pusiera en marcha la reforma de la Ley Hipotecaria en 1998. Hasta el año 2015, la Iglesia puso a su nombre 34.961 bienes como propios, de los que 18.000 se refieren a templos o dependencias complementarias a los mismos y el resto a fincas con otros destinos, según el listado hecho público hace unos meses por el Gobierno central.

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“Mentiroso y ladrón”: una asturiana pagó 3.000 euros en reformar una casa parroquial que nunca pudo alquilar

mayo 30, 2021

Mar Martino relata que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, nunca la recibió para darle una explicación sobre el cambio de postura para vivir en el inmueble y asegura que la amenazaron con denunciarla por okupa

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Casa parroquial de Coya

Josu Alonso, Cadena SER, 30 de mayo de 2021

¿Se imagina pagar por las reformas de una casa que va a alquilar y posteriormente quedarse sin vivienda y sin dinero? Es lo que le sucedió a Mar Martino en Coya. Los hechos se remontan a 2019 cuando la asturiana estaba buscando un lugar para vivir y no tener que irse de la pequeña parroquia del concejo de Piloña donde habitan 300 vecinos. El tiempo transcurrido entre la aprobación para el alquiler y el rechazo fue de cuatro meses.

El párroco autorizó que le dieran una llave de la casa para que fuera haciendo reformas ya que según cuenta “se caía”. El primer precio para entrar a vivir era de 450 euros al mes, luego 300 a lo que se sumaba que, inicialmente, las obras corrían de su bolsillo aunque “luego me lo descontaban de la renta con 100 euros al mes”. Lo cierto es que notaba cosas raras ya que “llamaba al arzobispado y al preguntar por la firma del contrato siempre me decían que había mucho trabajo: primero eran las comuniones, luego el Corpus… siempre había una excusa”. 

Las obras las realizó con la ayuda de su yerno que tampoco estaba muy convencido. “Me decía que estábamos gastando el poco dinero que tenía y si me fiaba del cura. ¡Cómo no me iba a fiar! Sé que son pedigüeños, pero son gente seria. Nunca pensé que me harían esto. Me siento estafada”, ha reconocido. “Se confía poco en la gente porque estamos en una época en la que hay mucha envidia y con los curas sabemos que hay cosas en las grandes ciudades, pero fue un jarro de agua fría. ¿En qué mundo vivimos que ya ni de un cura te puedes fiar? Te quedas con el corazón partío, como dice la canción”, ha explicado.

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