Datos sobre creencias o convicciones en España. 2021

enero 9, 2021

El número de ateos y no creyentes alcanza el 34% en 2020

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Fachada del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Fuente Laicismo.org, 9 de diciembre de 2021

Finalizábamos 2020 con una media de un 62,1 % de personas que se declaraban católicos (21% practicantes) y un 34% de ateos y no creyentes. Esa tendencia a disminuir el número de quienes se identifican como católicos parece continuar.

La serie estadística que ofrece el Observatorio del Laicismo – Europa Laica, basada como siempre en los Barómetros del CIS, correspondiente a la pregunta sobre definiciones en materia religiosa y sus prácticas, ofrecen estos datos:

Serie 2021

Mes Católicos Ateos y no creyentes Otras religiones
Enero 58.6 36.4 2.9
MEDIA 58.6 36.4 2.9

ENERO

Pregunta 38

¿Cómo se define Ud. en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?

Católico/a practicante 18.3
Católico/a no practicante 40.3
Creyente de otra religión 2.9
Agnóstico/a (no niegan la existencia de Dios pero tampoco la descartan) 11.2
Indiferente, no creyente 11.6
Ateo/a (niegan la existencia de Dios) 13.6
N.C. 2.0
(N) (2084)

Pregunta 38a

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La paranoia que cebó el asalto al Capitolio: el fanatismo conspirativo gana fuerza con la pandemia y come terreno a la religión

enero 9, 2021

La penetración en las filas evangélicas de la delirante teoría QAnon, clave en el asalto al Capitolio y con una narración que usa códigos propios de la religión, alerta sobre el explosivo auge del conspiracionismo como agente político

La Guardia Nacional protege el Capitolio en la noche del miércoles / EFE

Ángel Munárriz, InfoLibre, 9 de diciembre de 2021

Familia en peligro, niños desprotegidos, un oscuro mal acechante, esencias amenazadas, moral corrompida…

Todo ello parece el catálogo de preocupaciones de un cristiano tradicionalista. Y de hecho podría serlo. Pero ahora ha caído en manos de QAnon, una delirante teoría de la conspiración estadounidense que implica en una trama de pederastia y poder oculto al grueso de la progresía internacional, todo ello aliñado con los elementos propios del negacionismo sobre el covid-19. Allí ya han saltado las alarmas en el campo religioso tradicional, que observa el ascenso y la permeabilidad en sus propias filas de esta rama especialmente fanática y sectaria del trumpismo. En medio de una pandemia que ha disparado la zozobra y ha obligado a limitar el encuentro en los templos, la nueva pseudoreligión de la Q acelera la captación de evangélicos a través de Internet y seduce ya incluso a algunos de sus altavoces. No es anecdótico. Más de la mitad de los republicanos creen que esta teoría, que copia esquemas narrativos típicos de la religión, tiene todo o parte de verdad. El hombre disfrazado de bisonte que se ha convertido en la imagen mundial de la toma del Capitolio es un encendido seguidor de las teorías de QAnon, que ha sido una red con fuerte presencia en Internet clave para calentar y organizar el asalto.

QAnon es una manifestación extrema de una tendencia al alza: la conspiranoia que avanza y acecha el terreno de la fe religiosa, influyéndola y dejándose influir por ella. En Estados Unidos el cóctel suma la agitación de Donald Trump y de líderes religiosos afines que han comprado íntegros los tonos milenaristas propios de la conspiración. Pero el fenómeno no es exclusivamente estadounidense. La Unión Europea ha detectado la novedad de la utilización del diablo como reclamo para la desinformación en Internet. De nuevo, cristianos en la diana de los apóstoles de la conspiración. Lee el resto de esta entrada »