Madrid pagará un millón de euros por la asistencia religiosa católica en hospitales

Un capellán por cada 2,5 rastreadores.
“El texto actual sigue manteniendo, entre otras cuestiones, la posibilidad de que el Servicio de Asistencia Religiosa Católica pueda formar parte tanto del Comité de Ética como de los Equipos de Cuidados Paliativos“.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Foto: Comunidad de Madrid

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Foto: Comunidad de Madrid

Pablo “Pampa” Sainz, El Salto, 23 de julio de 2020

El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de este miércoles 22 de julio de 2020 regula la asistencia religiosa católica en los centros hospitalarios
del Servicio Madrileño de Salud
.  El Boletín Oficial Nº 176 de la Comunidad de Madrid da cuenta del nuevo convenio entre la Consejería de Sanidad, el Servicio Madrileño de Salud y la Provincia Eclesiástica de Madrid (Archidiócesis de Madrid, Diócesis de Alcalá de Henares y Diócesis de Getafe) para la asistencia religiosa católica en los centros hospitalarios del Servicio Madrileño de Salud.

El acuerdo, firmado el pasado 6 de julio, establece que la Provincia Eclesiástica de Madrid a través del Servicio de Asistencia Religiosa Católica (SARC), asistirá a los hospitales de la Comunidad según el siguiente criterio: hasta 100 camas, un capellán a tiempo parcial; de 100 a 250 camas, un capellán a tiempo pleno y uno a tiempo parcial; de 251 a 500, dos a tiempo pleno y uno a tiempo parcial; de 501 a 800 camas, tres a tiempo pleno. Y más de 800 camas, de tres a cinco capellanes a tiempo pleno.

El total a cubrir desde las arcas públicas por la asistencia de 73 capellanes en la sanidad madrileña asciende a 937.187 euros

En referencia a ese baremo quienes cubran la asistencia religiosa católica en los hospitales de la Comunidad serán 53 capellanes a tiempo completo y 20 a tiempo parcial, con una escala salarial anual de 14.967,29€ por cada uno de los primeros (en total 793.266,37 euros), y 7.574,81 euros por cada uno de los segundos —una suma de 143,921,39 euros—. El total de la erogación a cubrir desde las arcas públicas asciende en consecuencia a 937.187,76 euros por la asistencia de 73 capellanes.

De esta forma, el hospital que más capellanes a tiempo completo tendrá (8) es el de La Paz, con 1.101 camas; seguido del Gregorio Marañón (1.142 camas), el 12 de Octubre (1.123 camas) y el Ramón y Cajal (822), con cinco capellanes respectivamente. El Hospital Universitario Severo Ochoa, de Leganés, uno de los que más sufrió las consecuencias de la pandemia, se queda con un capellán a jornada completa y otro a tiempo parcial.

Pero el gasto religioso previsto no termina ahí. Según se especifica en el ANEXO III del convenio, “además de las cantidades citadas las Gerencias abonarán a la Provincia Eclesiástica de Madrid con carácter compensatorio el importe de la cotización empresarial a la Seguridad Social según el régimen especial del clero, sin que ello implique la traslación a la Comunidad de Madrid a través de la Consejería de Sanidad o al Servicio Madrileño de Salud ni a sus hospitales adscritos de la obligación de cotizar y responsabilidad del ingreso de las cotizaciones, que corresponde en exclusiva a las diócesis”. Es decir que el importe final superaría el millón de euros.

En los momentos más duros de la pandemia la Iglesia desplegó en la región unos 160 religiosos, sólo una veintena menos que los rastreadores que en la actualidad funcionan en suelo madrileño

Fuente: InfoLibre

La suscripción del convenio llega en plena polémica por la falta de rastreadores en suelo madrileño y en un momento en el que los rebrotes se están incrementando en toda España. A día de hoy, la comunidad cuenta con 182 profesionales encargados de trazar los contagios. Es decir, la región tendrá casi un capellán por cada dos rastreadores. Tiene, en resumen, menos de uno por cada 30.000 habitantes, una proporción que es entre seis y siete veces menor que lo que se estima necesario.

El texto acordado tiene por objeto “reconocer, proteger y posibilitar el ejercicio garantizado constitucional, legal y convencionalmente, del derecho a la asistencia religiosa de los enfermos católicos y sus familiares o allegados”. De ello se encargará el Servicio de Asistencia Religiosa Católica (SARC), que quedará vinculado a la dirección o gerencia del hospital y ubicado dentro de su propio organigrama. “Tendrá independencia sobre el contenido y la forma de prestar su asistencia, que serán determinados exclusivamente por la autoridad eclesiástica competente y conformes con las orientaciones sobre pastoral sanitaria de las respectivas diócesis”, sostiene el texto. En concreto, la denominada Provincia Eclesiástica de Madrid está compuesta por la Archidiócesis de Madrid, la Diócesis de Getafe y la Diócesis de Alcalá de Henares, que en los últimos meses se ha visto salpicada por escándalos como el de las terapias para curar la homosexualidad, una práctica que está totalmente prohibida en la Comunidad de Madrid.

Desde la Archidiócesis de Madrid, en la que se enmarcan la mayoría de los hospitales públicos, recalcan que el nuevo convenio firmado con el Ejecutivo regional es “muy parecido” al texto de 2008, el que estaba vigente hasta este momento y que se iba renovando automáticamente de forma anual. “Se añaden simplemente algunas referencias legislativas”, explican. El texto actual sigue manteniendo, entre otras cuestiones, la posibilidad de que el Servicio de Asistencia Religiosa Católica pueda formar parte tanto del Comité de Ética como de los Equipos de Cuidados Paliativos, aunque sin suponer “injerencia en las actuaciones del equipo sanitario” y respetando “la voluntad de los pacientes”. Estos organismos son los encargados de decidir sobre todas aquellas cuestiones de bioética planteadas desde el comienzo hasta el final de la vida, así como sobre aspectos relacionados con personas con discapacidad o el suministro de vacunas.

Estas mismas fuentes, además, sostienen que siguen contando con un número de capellanes “muy parecido” al de años atrás, si bien no aportan la evolución anual de los últimos ejercicios. La Iglesia no solo ofrece estos servicios a los centros del Servicio Madrileño de Salud. Sólo la Archidiócesis de Madrid calcula que actualmente tienen desplegados en centros sanitarios públicos, privados o religiosos unos 110 capellanes. Una cifra que en los momentos más duros de la pandemia se vio incrementada. Fuentes oficiales señalan que la Provincia Eclesiástica de Madrid desplegó durante las jornadas más críticas de la crisis sanitaria unos 160 religiosos, que también estuvieron presentes en el hospital de campaña de Ifema. Un servicio de capillanía que también se acordó con la Consejería de Sanidad madrileña para los hoteles medicalizados que se destinaron a todos aquellos contagiados que no requerían ingreso hospitalario.

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