Las penas de cárcel no frenan el acoso a las mujeres que deciden abortar

mayo 8, 2022

Un grupo ultracatólico se concentró para rezar y gritar “¡viva Cristo Rey!” frente a la clínica Dator sin que la Policía hiciera nada. Los centros de interrupción del embarazo alertan de que el hostigamiento ha aumentado desde que entró en vigor la ley.

Los antiabortistas radicales rezan ante la clínica Dator, este sábado. /XAVIER AMADO

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Carol Álvarez, El Periódico, 8 de mayo de 2022

Unas 80 personas se postraron de rodillas este sábado ante la clínica Dator, en Madrid, especializada en interrupción voluntaria del embarazo. Con la ayuda de una gran cruz de madera, un megáfono y varias pancartas en contra del aborto, los congregados leyeron durante casi una hora versículos bíblicos sobre las “llamas del infierno” y el “sagrado fruto de tu vientre”, rezaron el Avemaría y gritaron “¡viva Cristo Rey!”. 

Varios policías vigilaban lo que allí ocurría, pero ninguno de ellos tomó los datos de los asistentes, a pesar de que este tipo de actos pueden ser constitutivos de un nuevo delito perseguible de oficio, sin necesidad de denuncia previa. En vigor desde mediados del mes pasado, la ley castiga con prisión de tres meses a un año o con trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 80 días a quienes acosen a una mujer “mediante actos molestos, ofensivos, intimidatorios o coactivos que menoscaben su libertad”. Los convocantes, un grupo ultracatólico llamado Enraizados, no habían comunicado la concentración a la Delegación del Gobierno en Madrid. Pero no pasó absolutamente nada, más allá de que fuentes de este organismo explicaron después que les abrirían un procedimiento sancionador por no informar de la concentración. 

Reivindicada durante años por las clínicas, y similar a las regulaciones de otros países europeos, la reforma penal, según los partidos que la impulsaron, está diseñada para evitar actos de este tipo. “Los acosadores en las puertas de las clínicas tienen una sola intención, y no es rezar: es coaccionar la libertad de las mujeres”, señaló durante el debate parlamentario Laura Berja, diputada del PSOE. Sin embargo, el nuevo delito no ha logrado frenar el hostigamiento en estas tres primeras semanas. Al contrario. Según los responsables de las clínicas, el acoso está yendo a más. 

El blanco de la ira

Dator fue el primer centro que obtuvo en España acreditación para practicar la interrupción voluntaria del embarazo, en 1985. Desde entonces, ha sido el principal blanco de la ira del antiabortismo más radical, que en los últimos días ha visto reforzada su posición gracias a noticias como la llegada el pasado lunes de EEUU, donde el Tribunal Supremo se dispone a tumbar el precedente judicial que consagró constitucionalmente el derecho en aquel país.   

“Estos grupos piensan que si consiguen cerrar Dator, caerán el resto de clínicas. Pero no lo van a conseguir”, señala su portavoz, Sonia Lamas. La sede llevaba más de un año sin ser atacada. El 28 de abril, sin embargo, sus ventanas y puertas aparecieron a primera hora de la mañana pintadas de azul. Pocas semanas antes, la asociación de extrema derecha Hazte Oír había abierto una oficina justo enfrente de la clínica, desde la que han organizado conciertos callejeros y proyectado ecografías en una pantalla gigante. Pintada de color rosa y morado, en su fachada aparece un bebé, junto a lemas como “¿te vas a quedar sin su sonrisa?”. 

Este sábado ante la clínica Dator / XAVIER AMADO

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Y este sábado tuvo lugar la concentración, la primera de este tipo desde que es delito el acoso a las mujeres que deciden abortar. “La reforma penal no nos va a detener. Hay gente que por razones personales tiene miedo a recibir una sanción. Pero yo no, y como yo muchos otros, sobre todo los jóvenes, más dispuestos a enfrentarse a una ley ilegítima e ilegal, propia de regímenes como la antigua Unión Soviética”, señaló el portavoz de la convocatoria, José Velarde, pasando por alto que una norma como la española ya existe desde hace tiempo en Alemania, Francia y el Reino Unido. 

Pero Velarde tenía razón en algo: la mayoría de quienes le acompañaban eran estudiantes, universitarios o de secundaria. Estaban a un lado de la calle. Al otro, un pequeño grupo de feministas, que se habían movilizado para mostrar su repulsa. En medio, los policías, mirando sin hacer nada.

Condenas “imposibles”

Los centros de Barcelona tienen la misma impresión que los de Madrid sobre los efectos prácticos que hasta ahora ha tenido la nueva ley. Vicente Sanchís, trabajador de la clínica Emece, explica que desde hace unas semanas cuatro personas mayores se colocan frente a la sede, intentan parar a las mujeres que acuden a interrumpir su embarazo y les entregan folletos. “Hacía mucho que eso no pasaba”, señala. En la clínica Aragón, también en la capital catalana, cuentan experiencias similares. 

“Mucho me temo que las condenas van a ser imposibles”, señala José Antonio Bosch, abogado de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), una entidad que en 2018 entrevistó a 300 mujeres que habían abortado en toda España: el 89% se habían sentido acosadas y el 66% amenazadas. “Es muy difícil que las mujeres que han abortado, y que son las que sufren la coacción grave, vayan a declarar ante el juez. No quieren, y es bastante comprensible, meterse en un circuito judicial que puede durar uno o dos años. Así que se hurta al juzgador del elemento sobre el que debe basar el acoso”, continúa. Por eso ACAI defiende que hubiese sido mucho más útil que la ley estableciese perímetros de seguridad en torno a los centros, como ocurre en Francia. Aun así, Bosch confía en que la reforma sirva al menos como “motivación” a la Policía para “actuar” frente a este acoso. 

Pero algo así no ocurrió este sábado. Cuando terminaron los rezos, los antiabortistas radicales volvieron a ponerse en pie, se agarraron unos a otros, sonrieron, se balancearon frente a las feministas en actitud retadora, volvieron a gritar “¡viva Cristo Rey!”, entonaron la canción del mismo título (“nuestro soberano Señor / pelear por Él es todo un honor”) y entonces se marcharon, muy satisfechos.

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País Vasco


El Congreso remite al Senado la Proposición de reforma del Código Penal para penalizar el acoso a mujeres que acuden a clínicas para interrumpir el embarazo

febrero 3, 2022

acoso clínica

Pancarta colocada con motivo de la reunión del presidente del Gobierno con Juan José Omella, presidente de la CEE /  A. Pérez Meca Fuente

Congreso de los Diputados (Nota de prensa), 4 de febrero de 2022

El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado por 204 votos a favor y 144 en contra, la Proposición de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, para penalizar el acoso en las mujeres que acuden a clínicas para la interrupción voluntaria del embarazo, que continuará su tramitación en el Senado. 

El texto aprobado hoy por el Pleno coincide con el del dictamen emitido por la Comisión de Justicia, al haberse rechazado todas las enmiendas que se habían mantenido vivas para su debate en Pleno. Asimismo, dicho dictamen coincidía con el informe elaborado por la ponencia. El texto aprobado por la Cámara Baja ha alcanzado la requerida mayoría absoluta en una votación final de conjunto dado su carácter orgánico.

El objeto de esta iniciativa, presentada por el Grupo Parlamentario Socialista, es ampliar el articulado del Código Penal para proporcionar «una seguridad jurídica tanto a las mujeres que quieren interrumpir el embarazo como a los y las profesionales que participan», tal y como recoge la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, y que reconoce el derecho de la mujer a interrumpir libre y voluntariamente la gestación en las primeras 14 semanas del embarazo.
 
El grupo proponente explica que la reforma penal está encaminada a «garantizar una zona de seguridad alrededor de los centros sanitarios que facilitan la interrupción voluntaria del embarazo de forma que quede garantizada la intimidad de las mujeres, su libertad y seguridad física y moral, así como su derecho a la libre circulación y de este modo garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres».

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Acoso confesional, un delito por tipificar

octubre 19, 2020

El último caso de acoso confesional criminal se ha dado en Francia el viernes último con la decapitación del profesor en un institituto de Secundaria Samuel Paty

Ángel Fernández Millán, El Plural, 19 de octubre de 2020

Pregunto en Google cuántos tipos de acoso hay y me salen siete, pero no aparece el que busco: el acoso confesional, el que ejercen los miembros de una confesión religiosa sobre los fieles de otra, sobre los ateos, sobre los que apostatan, sobre los tibios de su propia fe y sobre todos los que no comparten su estricto integrismo religioso.

El último caso de acoso confesional criminal se ha dado en Francia el viernes último con la decapitación del profesor de Geografía e Historia en un institituto de Secundaria, Samuel Paty, a manos de un terrorista yihadista que “ en nombre de Alá, el todo misericordioso lo ejecutó por osar rebajar a Mahoma” al enseñar en clase las caricaturas del profeta que publicó el semanario “Charlie Hebdo” para debatir sobre la libertad de prensa.

Pese a no estar tipificado como delito en ningún país, aunque sí lo está la ofensa a las religiones, el acoso confesional no tiene fronteras en pleno siglo XXI y sus episodios afectan a países de los cinco continentes: desde la América de Trump al Brasil de Bolsonaro de la mano de la intransigencia evangélica, del Israel gangrenado por la ultraortodoxia judía a la persecución que sufren los musulmanes en la India a cargo del integrismo hindú del partido gobernante, pasando por los atentados contra iglesias cristianas en algunos países de África. Lee el resto de esta entrada »