Acoso confesional, un delito por tipificar

El último caso de acoso confesional criminal se ha dado en Francia el viernes último con la decapitación del profesor en un institituto de Secundaria Samuel Paty

Ángel Fernández Millán, El Plural, 19 de octubre de 2020

Pregunto en Google cuántos tipos de acoso hay y me salen siete, pero no aparece el que busco: el acoso confesional, el que ejercen los miembros de una confesión religiosa sobre los fieles de otra, sobre los ateos, sobre los que apostatan, sobre los tibios de su propia fe y sobre todos los que no comparten su estricto integrismo religioso.

El último caso de acoso confesional criminal se ha dado en Francia el viernes último con la decapitación del profesor de Geografía e Historia en un institituto de Secundaria, Samuel Paty, a manos de un terrorista yihadista que “ en nombre de Alá, el todo misericordioso lo ejecutó por osar rebajar a Mahoma” al enseñar en clase las caricaturas del profeta que publicó el semanario “Charlie Hebdo” para debatir sobre la libertad de prensa.

Pese a no estar tipificado como delito en ningún país, aunque sí lo está la ofensa a las religiones, el acoso confesional no tiene fronteras en pleno siglo XXI y sus episodios afectan a países de los cinco continentes: desde la América de Trump al Brasil de Bolsonaro de la mano de la intransigencia evangélica, del Israel gangrenado por la ultraortodoxia judía a la persecución que sufren los musulmanes en la India a cargo del integrismo hindú del partido gobernante, pasando por los atentados contra iglesias cristianas en algunos países de África.

En Europa, tampoco faltan los casos de acoso confesional como en Polonia y otros países del Este que convierten en delito la homosexualidad en nombre de una mayoría electoral que la considera pecado desde el punto de vista de sus creencias ultracatólicas. La Rusia de Putin también se ha apuntado a la complacencia de los integristas cristiano-ortodoxos con leyes recientes aprobadas por el Parlamento.

En España, la Asociación de Abogados Cristianos es la protagonista principal del acoso confesional con numerosas denuncias en los juzgados contra artistas, cantantes o activistas e, incluso, contra la directora general de la Guardia Civil tras la publicación de una bandera arcoiris en el perfil oficial de la institución en Twitter.

Si no queremos que el acoso confesional se convierta en una lacra, urge su tipificación como delito para frenar la expansión de los discursos de odio contra todo tipo de disidencias y minorías.

Ángel Fernández Millán  es jefe de Relaciones Públicas de RTVA y vicedecano del Colegio de Periodistas de Andalucía.

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