«Lamentablemente, estas características del “fascismo eterno” también serían identificables en otras asociaciones católicas»
Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de la Vida Cristiana / Logo del Sodalicio ______________________
Martin Scheuch, exsodálite, Religión Digital, 7 de enero de 2026
En 1995, Umberto Eco publicó su ensayo “Eternal Fascism” (“El fascismo eterno”), identificando 14 características típicas de esta ideología, la cual él también denomina ur-fascismo, es decir, el fascismo primordial, arquetípico o eterno, es decir, una forma esencial y subyacente del fascismo que trasciende las manifestaciones históricas concretas (como el fascismo italiano de Mussolini o el nazismo alemán). Según Eco, el ur-fascismo no es un sistema ideológico rígido y coherente, sino una nebulosa de actitudes, impulsos y características que pueden aparecer en combinaciones variables y que sobreviven al fascismo histórico del siglo XX. Estas características pueden manifestarse en movimientos políticos modernos, incluso bajo apariencias inocentes o democráticas, sin que necesariamente se declare abiertamente fascista.
Las reflexiones del filósofo italiano revisten suma actualidad, y nos sirven para identificar los diferentes fascismos que han tomado carta de ciudadanía no sólo en la política actual a nivel mundial, sino también en el ámbito religioso.
La disolución del Sodalicio de Vida Cristiana por orden papal supondrá la disolución del Movimiento de Vida Cristiana, las Siervas del Plan de Dios, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, la Asociación de María Inmaculada y la Hermandad Nuestra Señora de la Reconciliación, informó el oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y encargado del proceso, Jordi Bertomeu.
“(Se disolverá) Todo lo que fundó Figari“[1], comunicó el religioso al inicio de una misa celebrada en la iglesia sodálite Nuestra Señora de la Reconciliación (también conocida como Iglesia de Camacho), ubicada en La Molina, de acuerdo según el diario La República.
El pontífice decidió suprimir todas las organizaciones creadas por el fundador del Sodalicio, quien fue expulsado de la Iglesia tras ser señalado culpable de abusos, al considerar las preguntas irregularidades y comportamientos delictivos que se le atribuían a la entidad, además de por carecer del carisma propio de una organización eclesiástica.
El Vaticano confirma las sanciones impuestas contra el arzobispo emérito de Lima, quien niega las acusaciones pese a que ha sido sancionado por pederastia y arremete contra Roma
Fotografía de archivo del cardenal peruano Juan Luis Cipriani / EFE / Ernesto Arias _____________________________
Durante décadas, especialmente a lo largo del pontificado de Juan Pablo II, fue una de las cunas de la Iglesia ultra en Latinoamérica. Capitaneada por el todopoderoso Juan Luis Cipriani, el primer cardenal en la historia del Opus Dei, la Iglesia peruana se convirtió, junto la mexicana, en el epicentro de la restauración neocatólica.
Perú, como antes lo fue México, protagonizó el matrimonio entre los poderes neoconservadores en el mundo de la política, la empresa, la judicatura y la religión. Lo hizo ocultando abusos, aupando el crecimiento de organizaciones radicales como el Sodalicio de la Vida Cristiana o el Instituto del Verbo Encarnado (el primero está a punto de ser disuelto, el segundo ha sido intervenido por Roma) y arremetiendo, hasta casi la extinción, contra la Teología de la Liberación, fundada también en Perú por el teólogo Gustavo Gutiérrez, recientemente fallecido.
Lo hace por los graves casos de abusos cometidos por su fundador, Luis Fernando Figari, y otros miembros destacados, expulsados en los últimos meses, tal y como reconoce la organización, aunque todavía la Santa Sede no lo ha hecho oficial
Sodalicio declara a su fundador culpable de abusos sexuales en Perú / EFE ________________
El Papa Francisco ya habría firmado el decreto de disolución del Sodalicio de Vida Cristiana, una de las organizaciones ultra que estaban bajo la lupa del Vaticano, por los abusos de su fundador, Luis Figari, y de buena parte de su cúpula. Así lo ha reconocido la propia organización en un comunicado, después de que se filtrara la información a portales sedevacantistas.
A falta de la confirmación oficial por parte de la Santa Sede o de la Conferencia Episcopal peruana –reunida en estos días para renovar su cúpula–, se pone fin a un proceso que ya tuvo sus primeros resultados a mediados de agosto, cuando el Papa expulsó al propio Figari y a varios de los máximos responsables del Sodalicio, entre ellos a quien fuera director de la agencia ACI, uno de los aparatos de la propaganda anti-Bergoglio en la Iglesia, Alejandro Bermúdez.
Kay Schmalhausen publica un testimonio demoledor que describe el grupo religioso como una secta y afirma que la Curia ignoró sus denuncias. El Papa apunta a la disolución de la organización y apoya a los periodistas que destaparon el caso
El papa Francisco, con tres periodistas que han destapado los abusos en el Sodalicio, los peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz y, a la derecha, la estadounidense Elise Ann Allen, en la recepción que les concedió el pasado 9 de diciembre / Paola Ugaz (Paola Ugaz/EFE) ___________________
El escándalo del Sodalicio, grupo religioso ultraconservador de Perú con rasgos de secta y presente en otros países, suma un nuevo episodio en los abusos que salen a la luz desde hace años y que son investigados por el Vaticano. Tras la expulsión este año de su fundador carismático, Luis Fernando Figari, y doce responsables, y las medidas contra su imperio económico, todo apunta a que el Papa se inclina hacia su disolución. Lo que ha estallado ahora es una bomba desde dentro: quien ha hablado es el peruano Kay Schmalhausen, de 60 años, obispo de Ayaviri hasta 2021 y miembro durante 40 años de la organización, que abandonó en 2018. En un artículo demoledor narra años de abusos, describe el grupo como una secta peligrosa y, sobre todo, acusa con nombres y apellidos a altos cargos de la Curia del Vaticano de no haber hecho nada tras su denuncia. Y eso que se trataba de un obispo. Y no fue hace muchos años, sino entre 2015 y 2016.
Mientras continúan desarrollándose los escándalos en torno al Sodalitium Christianae Vitae (SCV)(1),con sede en Perú, actualmente bajo investigación del Vaticano, la mayor parte de la atención se ha centrado en los hombres. Ahora, por primera vez desde que estalló el escándalo hace casi 10 años, exmiembros de la rama femenina de la comunidad también están hablando, presentando denuncias similares de abuso psicológico, emocional y físico, así como abusos de conciencia y autoridad.
Fundada en 1991 por el laico peruano Luis Fernando Figari, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación (FMR), que se traduce como “Comunidad Mariana de la Reconciliación” (MCR), se considera parte de la familia espiritual “Sodálite” más amplia, que consiste en el SCV – el Sodalicio-, el Movimiento de Vida Cristiana y una comunidad de monjas llamadas las Siervas del Plan de Dios.
Crux ha estado en contacto con casi 30 exmiembros de la FMR que dicen que las cuatro entidades exhiben la misma dinámica, y que actitudes y prácticas abusivas idénticas estaban presentes dentro de la FMR, a la que describieron como “una secta”.
Entrevista/ Después de pertenecer durante tres décadas a esta realidad eclesial, este laico peruano analiza para ‘Vida Nueva’ el presente y futuro de la entidad tras las sanciones impuestas por la Santa Sede a su cúpula fundadora.
Fue en el verano de 1978 cuando Martín Scheuch entró en contacto por primera vez con el Sodalicio de Vida Cristiana en la ciudad de Lima. Tenía catorce años. Bien pudiera parecer que ahí comenzaba a escribirse la historia de una vocación. Nada más lejos de la realidad. La vida de este peruano comenzó a emborronarse a medida que se introdujo en esta plataforma fundada por Luis Fernando Figari que hoy se encuentra bajo la lupa del Vaticano con pruebas más que fehacientes de abuso de toda índole y corrupción. Después de treinta años formando parte de lo que él mismo define como una “secta”, asegura no haber perdido la fe en la Iglesia. Hoy alza la voz como víctima de esta entidad que hoy por hoy en la cuerda floja, después de una investigación supervisada por el Papa que ya ha llevado a expulsar a su fundador ya una decena de la que fuera su cúpula directiva y asociados destacados , entre ellos, el arzobispo emérito de Piura, José Antonio Eguren.
PREGUNTA.- En estos últimos meses la Santa Sede ha expulsado del Sodalicio de Vida Cristiana a su fundador y a otros miembros significativos de su cúpula. ¿Qué cree que ha sucedido para que el Vaticano mueva ficha en un caso que parecía estancado?
Esta organización religiosa ultraconservadora de Perú ha inventado una fe que encubre sus delitos y su ambición de dominio político y económico
Pedro Salinas, periodista que investigó al Sodalicio con Óscar Osterling, Vicente López de Romaña, Jose Enrique Escardó denunciando a Luis Fernando Figari y los líderes del Sodalicio de Vida Cristiana por delitos de asociación ilícita, secuestro y lesiones graves, entre otros en mayo del 2016 / Fotoholica Press / LightRocket/Getty ____________________
Carlos Castillo Mattasoglio[1], El País, 19 de octubre de 2024
En 1967, con 17 años, yo era presidente nacional de la Juventud Estudiantil Católica (JEC). En varios colegios de Lima surgió la idea de realizar una “jornada estudiantil del trabajo”. El objetivo, como habían hecho otros jóvenes en Suecia, era recolectar dinero con nuestro trabajo y donarlo para que se construyese una escuela en un pueblo pobre de Perú.
Al concluir mi presidencia en la JEC, en el verano de 1968, se evaluó esta iniciativa en una casona de Chorrillos. Durante el plenario entraron dos jóvenes, vestidos de negro, mayores que nosotros. Querían intervenir, pero introduciendo asuntos que no pertenecían al propósito de aquella evaluación. Eran Luis Fernando Figari, quien entonces tenía 21 años, y Sergio Tapia, quien luego, a partir de 1978, sería un abogado cercano a la Marina y se dedicaría al comercio de instrumentos de seguimiento. Ellos nos ofrecieron ser militantes de su “Unión Revolucionaria”, de tendencia fascista. Les atraía la parafernalia de la Falange Española, como nos aseguró algún muchacho que acudió a sus reuniones. Buscaban a chicos del colegio italiano Antonio Raimondi y de los peruano-alemanes Alexander Von Humboldt y Santa Úrsula.
Me vinculé al Sodalicio de Vida Cristiana mientras estudiaba en Arequipa. Descubrí una tropa de personajes carismáticos y cultivados y cautivadores, pero como todo ‘Wonderland’ tenía también una reina tirana y un ejército de naipes soldados funcionales dispuestos a cortar cabezas
El Papa Francisco ora ante las reliquias de santos peruanos en la Catedral de Lima, Perú, el domingo 21 de enero de 2018 / Alessandra Tarantino (AP) ______________________
Yo me vinculé al Sodalicio de Vida Cristiana mientras estaba en la universidad en Arequipa durante la primera década del siglo XXI. Había un sodálite circunspecto merodeando las aulas y me invitó a un taller de filosofía que terminaría conduciéndome hasta su comunidad, donde descubrí a una tropa de personajes carismáticos, cuidadosamente cultivados y auténticamente cautivadores. Cada vez que visitaba la comunidad sodálite en Vallecito me sumergía en una aventura fascinante. Con ellos viajaba por los mundos de la literatura fantástica de J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis, el fútbol, la fórmula uno, los musicales de Broadway, y las partidas de Risk y Diplomacy interminables. Era como cuando Alicia caía bajo el hoyo del conejo para terminar en Wonderland, donde se encontraba en un mundo de fantasía habitado por seres antropomórficos pintorescos.
Mi historia no comenzó con violencia ni chantaje sino con encanto. Esta sociedad no se presentaba como un mormón impertinente y antipático que tocaba exasperantemente tu puerta, sino como una hermandad de compinches magnéticamente interesantes. Pero, como todo Wonderland tenía también una reina tirana y un ejército de naipes soldados funcionales dispuestos a cortar cabezas.
El periodista y también víctima de esta institución ultracatólica habló con los enviados del papa Francisco a Perú que indagan en las denuncias contra el Sodalicio de la Vida Cristiana: “Estamos hablando de una institución espuria y con vicios de origen, que debe ser disuelta”
Pedro Salinas, en el centro, junto a Bertomeu (a su izquierda) y Scicluna (a su derecha) / Foto cedida _____________________
“Voy a seguir, aunque estamos extenuados”. Paola Ugaz y Pedro Salinas son los dos periodistas que, gracias a sus averiguaciones, lograron que el papa Francisco ordenara una investigación contra el Sodalicio de la Vida Cristiana(1), una de las instituciones ultracatólicas más importantes de Latinoamérica y cuyo fundador, Luis Figari (exiliado en Roma), y algunos de los primeros responsables, han sido acusados de abusos sexuales y de poder, así como de una trama económica supuestamente corrupta. En las pasadas semanas, Bergoglio envió a Perú a Charles J. Scicluna y Jordi Bertomeu, que se han entrevistado con víctimas, responsables de la congregación y obispos peruanos.
El primero en hablar fue Salinas que, desde el país latinoamericano, comparte con elDiario.es sus impresiones y perspectivas de futuro con una idea clara: “El Sodalicio es una organización sectaria que utiliza una fachada católica para perpetrar todo tipo de abusos y eso, en el mundo real, no se borra de un plumazo, únicamente cambiando sus constituciones y estatutos, porque estamos hablando de una institución católica espuria y con vicios de origen”. Y remata: “Debe ser disuelto”.