Abusos en un seminario de La Salle en México: Francisco Serrano Limón, religioso y miembro de El Yunque, acusado de pederastia

marzo 22, 2022

Tras la presentación de 251 denuncias de España al Vaticano sobre abusos, El País extrapoló su investigación y acompañamiento a víctimas en América. Dentro de los primeros casos publicados por el periódico, está el caso de Jorge Flores Silva, que sufrió abusos a los 14 años por Francisco Serrano Limón, en un seminario de La Salle en México

Jorge Flores Silva en Ciudad de México / ALEJANDRA RAJAL 7 El País

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Ciudadanía exprés, 22 de marzo de 2022

Durante años la depresión fue el factor común en la vida de Jorge Flores Silva. Tenía ataques de ansiedad, consumía alcohol o drogas a diario, tenía sexo sin protección y hasta intentó suicidarse. Se había sumergido en comportamientos autodestructivos y no sabía por qué. Un día se enteró de que había tenido relaciones con una persona VIH positivo y acabó enfrentándose al miedo paralizante de hacerse el test. “Salí negativo, pero fue destrozador porque comencé a preguntarme por qué tanto desmadre, en ese momento me tiré en un poste y me acordé de todo”, cuenta en entrevista con EL PAÍS. Tras años de bloquear mentalmente su calvario, Flores, de 35 años, recordó que había sido abusado sexualmente a los 14 años por Francisco Serrano Limón, un religioso del seminario de La Salle en Ciudad de México. “Todos mis sueños, todas las ilusiones, se cayeron. Me destruyó por completo, era un muerto en vida”. (El País)

El cura Francisco Serrano Limón, exmiembro de la congregación religiosa Hermanos La Salle, abusó por años de muchos menores y actualmente nadie sabe de su paradero, aseguró Jorge Flores Silva, víctima de este religioso, a quien el pasado 16 de marzo, la congregación religiosa Hermanos de La Salle le ofreció una disculpa pública por estos abusos.

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Aborto, matrimonio igualitario y avances democráticos: cuando la justicia gana la partida a la política

febrero 23, 2022

La despenalización del aborto en Colombia es la última muestra del impulso de los altos tribunales a las conquistas sociales en América Latina

Mujeres colombianas celebran la decisión de la Corte Constitucional de aprobar la despenalización del aborto hasta la semana 24 / Foto: CARLOS ORTEGA (EFE)

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Catalina Oquendo, Mar Centenera, Naiara Galarraga, Antonia Laborde, Francesco Manetto (Bogotá / Buenos Aires / São Paulo / Washington / México ), El País, 24 de febrero de 2022

Colombia, México, Argentina o Brasil. El camino de los avances democráticos en América tiene dos velocidades en las que la justicia va ganando la partida a la política. La última muestra es la despenalización del aborto en Colombia hasta la semana 24, un fallo histórico de la Corte Constitucional dictado el lunes. En septiembre había sucedido algo parecido en México, donde la Suprema Corte de Justicia de la Nación anuló la pena de cárcel con la que se castigaba la interrupción voluntaria del embarazo en algunos Estados del país. En ambos casos, las sentencias dejan en evidencia a los gobiernos, de signo opuesto. Si el de Iván Duque se opone sin matices a la medida, el de Andrés Manuel López Obrador se había negado a legislar al respecto.

En Argentina, país pionero en la región en derechos reproductivos, la Corte Suprema tuvo al igual que la marea feminista un papel determinante en la nueva legislación. Brasil tipificó como delito la homofobia en 2019 gracias al Tribunal Supremo. Por el contrario, en Estados Unidos, donde en las últimas décadas el máximo tribunal ha sido decisivo en el afianzamiento de las conquistas sociales, el derecho al aborto vuelve a peligrar después de que el expresidente Donald Trump cambiara los equilibrios de la corte otorgando una sólida mayoría a los jueces conservadores. Esta inversión de tendencia choca con la de algunos de los principales países del continente.

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Fanatismo religioso y cruzadas anticomunistas: quién es quién en la ultraderecha mexicana

septiembre 14, 2021

Los expertos dudan de que la derecha radical pueda tener una proyección electoral significativa pese a la larga historia de los movimientos extremistas mexicanos

Plantón del Frente Nacional Anti Andrés Manuel López Obrador (FRENA) en avenida Juárez y Paseo de la Reforma en septiembre 2020.NAYELI CRUZ

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Francesco Manetto, El País, 14 de septiembre de 2021

Una reunión, una fotografía y se abrió la caja de Pandora. El líder del partido ultraderechista español Vox, Santiago Abascal, aterrizó hace diez días en Ciudad de México, donde se reunió con senadores del Partido Acción Nacional (PAN) e incluso dos políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La cita desató un vendaval en las dos formaciones opositoras al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La primera apartó al operador político que organizó el acto y la segunda se desvinculó por completo de cualquier acuerdo con Vox. Abascal llegó buscando adhesiones a la llamada Carta de Madrid, una suerte de manifiesto “en defensa de la libertad en la Iberosfera”. Es decir, el germen de una guerra cultural, una cruzada que pretenden librar en la región agitando el espantajo de una supuesta amenaza comunista.

El PAN es una organización conservadora que integra algunas voces y sectores radicales, pero en su conjunto los expertos no lo consideran asimilable a Vox, fundado en 2013 precisamente como escisión de una fuerza neoliberal con ideario más amplio, el Partido Popular, con el que después, sin embargo, pactó. La pregunta es si en el México de López Obrador hay espacio electoral para la extrema derecha y el discurso autoritario más allá de manifestaciones anecdóticas. Y quién puede encarnar esa retórica, que casi siempre ha ido de la mano del fanatismo religioso o el ultracatolicismo. Francisco Abundis, director de la firma de análisis de opinión Parametría, ve al país reacio a esta tendencia. “Política y religión no se suelen mezclar. De entrada, al mexicano no le gusta unir las dos cosas”, afirma. Además, los datos indican que, aun en el caso de ciudadanos creyentes y practicantes, el porcentaje de votantes dispuesto a seguir las instrucciones de un párroco es reducido. Esa predisposición es menor, al menos entre los católicos, señala Abundis.

FRENA, el Frente Nacional anti-AMLO

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