El caso del sacerdote acusado de pederastia que sacude México pasa por España

Se trata del sacerdote católico Antonio Cabrera, cercano al depredador sexual que fundó su orden, Legionarios de Cristo, y a otro cura detenido por lo mismo hace poco en Madrid

Cruz / Getty Images
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Alfredo Herrera Sánchez, El Confidencial, 26 de agosto de 2025

Fabio* se cruzó en un aeropuerto en abril pasado con el cura que habría abusado de él cuando era niño. Le sorprendió verlo moviéndose libremente por el mundo y tomar un vuelo de un continente a otro, de Ciudad de México a Madrid, algo que hacía dos o tres veces al año, como supo después. Ya cerca de él, entró en pánico y le asaltaron muchos recuerdos desagradables. Ninguno superaba la sensación de que pudiese estar haciéndole a otro niño lo que le habría hecho a él. Ahora está determinado a pelear para que el cura Antonio María Cabrera Cabrera, nacido en Córdoba, no busque refugio en su país, para que no se esconda en España.

Quien relata la historia es la madre de Fabio. Él prefiere no dar declaraciones directas por prudencia y para no revivir escenas del pasado. Tras encontrarse con su presunto agresor en el aeropuerto, Fabio dio parte a las autoridades mexicanas, quienes ya tenían una investigación abierta gracias a sus denuncias. Dos meses más tarde se materializó el arresto en el mismo aeropuerto y los medios mexicanos comenzaron a juntar las piezas de un culebrón que ocupa ahora sus portadas. “Detienen por violación a legionario”, tituló entonces el diario Reforma“Este cura tiene una docena de víctimas”, dijo al medio digital Sin Embargo una mujer agredida presuntamente por otro legionario.

El escándalo incluso ha provocado la reacción de la presidenta mexicanaClaudia Sheinbaum, y se extiende en una trama que salpica a España. Apenas un mes antes del encuentro de Fabio y Cabrera, en marzo de 2025, se detuvo en Madrid a otro cura de la misma orden religiosa, Legionarios de Cristo, por supuestos abusos sexuales contra seis niñas en un colegio. Esos dos sacerdotes investigados mantuvieron fuertes vínculos con el fundador de la mencionada orden, Marcial Maciel, quien fue defenestrado por el Vaticano después de abusar sexualmente de unos 60 menores de edad.

Hace años que Fabio y su familia se establecieron en Madrid. Fue aquí donde habló por primera vez de las supuestas agresiones, recibió tratamiento psiquiátrico para superar los traumas y halló cierta tranquilidad al tener de por medio el océano Atlántico. Toda la estabilidad alcanzada se vino abajo cuando tomó ese vuelo junto a su presunto violador. Ahora quiere evitar a toda costa que más niños pasen por lo que él, más si se trata de supuestos depredadores sexuales que gozan de cierta impunidad por los sectores de la sociedad en que se mueven.

De cura de la familia a presunto violador

La investigación contra Cabrera ya estaba bastante avanzada cuando se encontró con Fabio, aclara bajo condición de anonimato el abogado que representa a la familia de la víctima en México. “La orden de aprehensión salió cuando esta persona se encontraba en España, y la Interpol lo detuvo a su regreso. Eso generó una audiencia inicial, ocurrida recientemente, en la que el padre Cabrera fue informado por la fiscalía de los delitos que se le imputan, asociados a los abusos que (supuestamente) cometió contra mi cliente desde que tenía seis años”.

La familia paterna de Fabio es muy rica, cuenta a este diario Sofía*, su madre, quien identifica en ese estatus social la causa del estrecho vínculo creado con la orden religiosa. “En México, los Legionarios de Cristo se acercan a familias acaudaladas y cuando alguien enferma brindan una especie de acompañamiento. Terminan siendo el guía espiritual de familias muy religiosas como la de mi esposo. El padre Marcial Maciel (fundador de Legionarios de Cristo), designó a Cabrera para dar asistencia religiosa a mi familia política cuando mi suegro enfermó en los años 90. Así es como este señor natural de Córdoba llegó a nosotros. Al ser español, creo que nuestro caso debe interesar aquí, por si llegase a burlar la justicia mexicana e intenta venir a refugiarse. Nadie quiere a una persona así acá”.

Antonio Cabrera, sacerdote de los Legionarios de Cristo / Universidad de Anáhuac – Fuente
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El padre Maciel mencionado por Sofía abusó de al menos 60 menores, según reconoció en 2019 un informe de los propios Legionarios, texto que cifraba en 175 los menores abusados por un total de 33 sacerdotes de la orden. Uno de los colaboradores más importantes de Maciel fue el padre Marcelino de Andrés Núñez, el otro presunto pederasta de los Legionarios de Cristo detenido en marzo pasado en Madrid. Cabrera, Maciel y Núñez aparecen junto a otras personas en una fotografía utilizada por el medio mexicano Milenio en un videoreportaje colgado en YouTube en 2011. Este medio se refiere a la escena de la imagen como “viajes con la familia” que “Maciel negó hasta la muerte”.

Núñez está siendo investigado por presuntos abusos sexuales contra ocho niñas, aunque solo los casos de seis han sido judicializados y ya cuatro declararon ante una jueza en Madrid que califica como “hechos muy graves” lo recabado hasta el momento. “Tuve un pasado como secretario del fundador de la congregación de los Legionarios de Cristo, que resultó ser un pederasta. Ese pasado me persigue como un estigma”, declaró Núñez en una reciente vista judicial. Después de que el papa Benedicto XVI condenó en 2006 a Maciel a “una vida de oración y penitencia” en EEUU, Núñez fue quien lo acompañó hasta su muerte en 2008, y habría repartido una herencia millonaria a los supuestos hijos “secretos” del fundador de la orden.

El enorme poder económico de los Legionarios (dueños de colegios, universidades, agencias de noticias y otras empresas), está cimentado en su profunda relación con familias como la de Fabio. “Cabrera se convirtió en el guía espiritual de mi suegro y se mezcló de tal forma que viajaba y casi vivía con nosotros”, recuerda Sofía. “Para mi suegro era como otro hijo y lo puso en su testamento, por eso en México se les llama a estos curas los ‘millonarios de Cristo’. Toda mi familia política vivía muy cerca en casas prácticamente contiguas y este señor entraba y salía cuando quería”.

«Los abusos sexuales perpetrados son incalculables, pero solo se juzgan estos tres porque son los que mejor podemos probar»

Cabrera dirigía la Facultad de Bioética en la Universidad de Anáhuac, Ciudad de México, y entraba a la casa de Fabio si veía coches aparcados fuera, recuerda su madre. “Las chicas de servicio lo conocían y era como uno más en la familia, iba a todas nuestras casas casi a diario. Él bautizó a mi hijo, quien ya llevaría tiempo siendo su víctima cuando le dio la comunión con siete u ocho años. Si había fiestas o eventos, él aislaba a mi hijo del grupo para (supuestamente) poder abusar de él”.

El caso contra Cabrera se basa precisamente en pruebas asociadas a esos eventos descritos por Sofía. El Confidencial tuvo acceso a un auto judicial mexicano en el que se le acusa de “violaciones” contra Fabio durante tres reuniones familiares ocurridas en 2004, 2007 y 2011. La fiscalía mexicana tiene bajo su poder las fotos familiares que prueban la presencia de Cabrera en esas fiestas. En una de esas imágenes, Fabio es el único que no sonríe y Cabrera aparece sujetándole una pierna.

Los (presuntos) abusos sexuales perpetrados son incalculables, pero solo se juzgan estos tres porque son los que mejor podemos probar”, lamenta el abogado de la familia. “Además tenemos un certificado médico que evidencia las lesiones anales persistentes debido a las penetraciones sufridas por mi cliente. Como parte de la investigación, estas lesiones fueron certificadas recientemente por los médicos a partir de una inspección ocular. Además, los psicólogos y psiquiatras que han atendido a mi cliente atribuyen su malestar a los abusos sexuales que (supuestamente) ha sufrido”.

Luchar contra la impunidad demanda resistencia

La familia de Fabio lleva varios años tratando de encerrar a Cabrera en la cárcel, o al menos de cortar su vínculo con potenciales víctimasFabio habló por primera vez de los presuntos abusos cuando tenía 17 años, después de que una psicóloga lo asistiera por sufrir eventos depresivos. Fue muy difícil avanzar en ese proceso, explica su madre, debido a una sensación de culpabilidad que le costó erradicar.

“Entonces hablé con los superiores de este señor en el Vaticano y me contestaron que él (supuestamente) solo había sentido ‘una atracción muy puntual hacia mi hijo y no lo haría con nadie más’”, recuerda Sofía. “Luego otro legionario nos ayudó a que comenzara una investigación formal en 2022, y ahí me marean la perdiz con un tribunal eclesiástico mexicano. Esa instancia no daría ningún castigo ni evitaría la existencia de nuevas víctimas. Él siguió paseándose como si nada y recibiendo reconocimientos, por eso decidimos recurrir a la vía penal en 2023”.

Mientras este diario conversaba con Sofía, en México se desarrollaba una audiencia para determinar si Cabrera continuaba o no en prisión. A ella le resultaba imposible disimular el miedo de que Cabrera quedase en libertad y luego saliera hacia España u otro país donde se paralizara el proceso: “En México nos hemos quedado sin sistema judicial con esto de que se escojan los jueces por voto popularabunda la corrupción y esta gente (Legionarios de Cristo) tiene muchísimo dinero”.

«Nosotros somos una familia católica donadora activa de la legión, muy cercana a su movimiento, y aún así nos violan a nuestro hijo»

Sofía no tiene documentos o grabaciones que prueben la presunta respuesta ofrecida por el Vaticano ante los hechos que ella denunció, y se reserva el nombre de los funcionarios que la atendieron. La Santa Sede tardó más de 50 años en tomar medidas contra los crímenes del padre Maciel, según documentos filtrados del Archivo Apostólico del Vaticano. Desde el 1 de octubre de 1956, cuando el papa Pío XII ordenó a Maciel que comenzara a “curarse”, otros cuatro pontífices lo habrían encubierto. Las primeras denuncias en contra de Maciel datan de 1943, solo dos años después de que fundara su orden religiosa.

“Mucha gente piensa que quienes acusamos a los Legionarios somos personas de izquierda que queremos dañar a los católicos y vamos en contra de la iglesia”, lamenta Sofía. “Sin embargo, nosotros somos una familia católica donadora activa de la legión, muy cercana a su movimiento, y aún así nos violan a nuestro hijo. Esto es una putada. Nosotros no tenemos motivos para denunciar algo así si no hubiese ocurrido”.

Cuando se hizo público el caso de Fabio, los Legionarios emitieron un comunicado afirmando que no conocían los supuestos abusos perpetrados por Cabrera, pero años atrás Sofía había iniciado las diligencias pertinentes ante la propia congregación. “Cómo no van a saber nada si llevo tres años en esto. Por lo menos tenían que haber dicho que llevaban tres años haciendo investigaciones o algo así mientras este señor estaba libre como el viento. Ahora él ha tratado de pedir prisión preventiva domiciliaria varias veces y el juez se la ha negado siempre. El juicio iniciará imagino al finalizar el verano”, concluye Sofía.

El Confidencial contactó a los responsables de prensa de Legionarios para el “norte de México”, “México y Centroamérica” y “España”. De esta última respondió la dircom Amalia Casado con un detallado correo que negaba una posible constancia previa de los presuntos abusos cometidos en un colegio de Madrid, adjuntó los protocolos creados para generar “ambientes seguros” y compartió las cifras de abusos denunciados. De acuerdo a esos datos, en España se han investigado a 13 personas vinculadas a la legión por este tipo de comportamientos: 10 eran sacerdotes, uno era “religioso” y dos eran “laicos”. “Uno de los laicos fue juzgado no culpable y el caso del religioso fue sobreseído. Tres de los casos de sacerdotes se encuentran ahora en procesos judiciales”, detallaba el citado correo.

Por su parte, Pablo Pérez de la Vega, el dircom de “México y Centroamérica”, no respondió a la pregunta de si tenían constancia de los abusos presuntamente cometidos por Cabrera. Tampoco dio respuesta a otras interrogantes formuladas por el caso. Se limitó a compartir una url donde estarían “actualizando a la prensa respecto al caso del sacerdote detenido en México”. Esa dirección web estaba inactiva.

*Nombre modificado para proteger la identidad real de la persona

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