En la plataforma HBO MAX está disponible la serie «Marcial Maciel, el lobo de Dios». Aunque conocía más o menos el tema, abruma verlo expuesto en una serie documental bien hecha.
Creo que la mayoría de la población desconoce quienes son los legionarios de Cristo, su enorme poder y los horribles abusos. Es algo muy relevante porque los legionarios de Cristo tienen 7 colegios en España y es una organización que de forma estructurada y organizada violaba a menores en sus instalaciones. Su fundador tenía una familia secreta en Madrid costeada a todo lujo por dinero opaco de la organización y muchos de los abusos se produjeron en el seminario menor de Cantabria, en Ontaneda.
El documental de HBO desclavó profundas heridas de la Iglesia católica con el estreno de Marcial Maciel: El lobo de Dios. El documental expone la pedofilia, dependencia a las drogas, la manipulación de su imagen y el imperio millonario del fundador de los Legionarios de Cristo, con la complicidad de su propia congregación, de altos ministros religiosos, actores en el Vaticano, incluido el propio papa Juan Pablo II.
Juan Pablo II recibe a Marcial Maciel en el Vaticano, el 30 de noviembre del 2004 | Tony Gentile (Reuters)-Fuente ________________
Bernardo Barranco V, Lo Que Somos, 20 de septiembre de 2025
En esta ocasión, la sociedad y la opinión pública han reaccionado con indignación a las patologías del depredador sagrado. El documental ha despertado un inusitado interés en la opinión pública. La reprobable actuación de Maciel se comenta en reuniones, artículos periodísticos, programas de radio y televisión.
Recordemos que en 1997, la primera denuncia pública de ex legionarios fue obstaculizada por el gobierno de Ernesto Zedillo. El pequeño canal CNI40 fue sometido con un boicot comercial de grandes empresarios. Los periodistas que se atrevían tocar el caso eran reprimidos editorialmente. En cambio, los jilgueros pro Maciel, como Joaquín López Dóriga y Pedro Ferriz, desataban elogios desmedidos y agradecimientos a un religioso que había hecho mucho bien a la sociedad. Repetían el eslogan martillado: “Por sus frutos lo conoceréis”. Maciel reflejó nuestro lado oscuro como sociedad mexicana.
Se trata del sacerdote católico Antonio Cabrera, cercano al depredador sexual que fundó su orden, Legionarios de Cristo, y a otro cura detenido por lo mismo hace poco en Madrid
Cruz / Getty Images ____________________
Alfredo Herrera Sánchez, El Confidencial, 26 de agosto de 2025
Fabio* se cruzó en un aeropuerto en abril pasado con el cura que habría abusado de él cuando era niño. Le sorprendió verlo moviéndose libremente por el mundo y tomar un vuelo de un continente a otro, de Ciudad de México a Madrid, algo que hacía dos o tres veces al año, como supo después. Ya cerca de él, entró en pánico y le asaltaron muchos recuerdos desagradables. Ninguno superaba la sensación de que pudiese estar haciéndole a otro niño lo que le habría hecho a él. Ahora está determinado a pelear para que el cura Antonio María Cabrera Cabrera, nacido en Córdoba, no busque refugio en su país, para que no se esconda en España.
Quien relata la historia es la madre de Fabio. Él prefiere no dar declaraciones directas por prudencia y para no revivir escenas del pasado. Tras encontrarse con su presunto agresor en el aeropuerto, Fabio dio parte a las autoridades mexicanas, quienes ya tenían una investigación abierta gracias a sus denuncias. Dos meses más tarde se materializó el arresto en el mismo aeropuerto y los medios mexicanos comenzaron a juntar las piezas de un culebrón que ocupa ahora sus portadas. “Detienen por violación a legionario”, tituló entonces el diario Reforma; “Este cura tiene una docena de víctimas”, dijo al medio digital Sin Embargouna mujer agredida presuntamente por otro legionario.
El sacerdote, detenido el pasado 6 de marzo, secretario personal del pederasta Marcial Maciel, a quien acompañó en su obligado retiro desde 2006 a 2008 año de su muerte, ha sido puesto en libertad con retirada de pasaporte, prohibición de salir del país y de aproximarse a menos de 300 metros del colegio así como de a las menores denunciantes …
Fachada del colegio de Regnum Cristi en Moratalaz _________________
Marcelino de Andrés, el sacerdote capellán detenido este jueves por la noche por la denuncia de la familia de una alumna de seis años del colegio «Highlands School El Encinar» de Madrid, fue secretario personal de Marcial Maciel, fundador de la asociación seglar Regnum Cristi y de la congregación católica de los Legionarios de Cristo y también un pederasta en serie con una doble vida admitida por el Vaticano en 2010, tras años de permisividad, ocultación de sus abusos y connivencia de los líderes de la Iglesia que acabó siendo expulsado de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI por escándalos de abusos sexuales a al menos 60 víctimas reconocidas, todas ellas menores
El cura de 58 años, hermano de quien fuera el director territorial de España de la Legión, Juan Ramón de Andrés, fue “muy cercano a él”[1], tal y como asegura el director del colegio en un comunicado. Cuando Maciel falleció en 2008 su historial de abusos era de sobra conocido y las denuncias de sus víctimas de contaban por decenas. Nino, como se hacía llamar el capellán del centro escolar perteneciente al movimiento laico de la Legión, el Regnum Christi ubicado en La Moraleja, ha acumulado en apenas 24 horas desde su detención cinco denuncias. El capellán quedó en libertad a última hora del sábado, tras pasar a disposición judicial.
Marcial Maciel y sus Legionarios de Cristo: la historia del “mayor depredador sexual de la iglesia”. Las maniobras financieras que lograron un encubrimiento que se prolongó durante décadas
Marcial Maciel con Karol Wojtila (Juan Pablo II) _______________
El 3 de enero de 1941, un seminarista mexicano de 21 años creó una organización religiosa que se convirtió, según palabras de Juan Pablo II, en “una guía para la juventud”. Sin embargo, detrás de esa fachada misionera, funcionaba un infierno en el que su fundador y muchos de sus seguidores abusaron de cientos de menores.
Por tradición y mandato familiar, Marcial Maciel Degollado estaba destinado no solo a vestir los hábitos sino a escalar alto en la jerarquía de la Iglesia Católica y, de mediar algún milagro, convertirse en un venerado santo luego de su muerte. Tenía todo para lograrlo: un tío abuelo santificado y parientes obispos que, además de abrirle caminos para una vocación religiosa que le sembraron cuidadosamente, más tarde le ganaron la protección de dos papas.
En un momento pareció que el joven, tempranamente ordenado cura, llegaría a convertirse en una de las figuras más importantes de la historia de la Iglesia en México al crear Los Legionarios de Cristo, una organización religiosa con fuerte raigambre en la juventud, pero la fama que había obtenido con esos y muchos otros logros le volvió como un búmeran que lo golpeó de lleno cuando el propio Vaticano debió reconocer que, utilizando el poder que le otorgaban su posición y sus hábitos, Maciel se había convertido en el mayor abusador sexual de la historia moderna de la Iglesia.