El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia… Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes….

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Enrique del Teso, Nortes, 18 de mayo de 2024
Algunas obviedades las carga el diablo. Las carga el diablo porque, siendo verdaderas (si son obviedades, no pueden ser falsas), muchas veces son el refugio desde el que se pueden predicar horrores sin dar la cara. En no sé qué canal británico le preguntaron a Aznar en su día si era partidario de bombardear otra vez Irak. Dijo que, si era necesario, sí. La condicional convierte la frase en una obviedad. Es raro decir que, si es necesario hacer tal cosa, entonces no hay que hacerla. Decir que haríamos algo si es necesario, es el tipo de obviedad con el que el Gato orientaba a Alicia: todos los caminos llevan a alguna parte si caminas lo suficiente. Desde una obviedad siempre puedes esconder la mano después de tirar la piedra. Arrecia el discurso del odio racial ante las elecciones europeas.
El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia. Pero no se habla para Infovaticana para decir lo obvio. Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes. Barbaridades. Sanz Montes hace honor a dos rasgos del estilo eclesiástico: la hipocresía y la cobardía. Es muy de la Iglesia hacer una cosa fingiendo otra, encubrir sus miserias terrenales ofreciendo vida eterna. Y también es muy eclesial el frotamiento de manos, los circunloquios empalagosos para fingir que no se está diciendo lo que se está diciendo. El activismo ultra de Montes le añade a ese estilo un cinismo poco habitual en la Iglesia. El cinismo es la ostentación desvergonzada de la quiebra de normas ajenas, un hermano menor de la provocación. Montes hace flotar el cinismo en la hipocresía como el aceite en el agua, quiere más molestar que convencer, es más intenso su odio al pensamiento ajeno que su apego al propio. Junta lo peor de la Iglesia con lo único de los fachas.
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Posted by asturiaslaica 


















