‘Talibanes’ en la Iglesia, o la Iglesia de los rigoristas, por Antonio Aradillas

Persisten las ideas misóginas y la discriminación a la mujer.

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Antonio Aradillas, Religión Digital, 20 de agosto de 2021

Talibanes en la Iglesia”, “La Iglesia de los talibanes” y otras expresiones que relacionan entre sí estos conceptos de actualidad, hacen presente uno de los más nefastos recuerdos de la historia. Los comentarios siguientes podrán servirles a algunos de guías en el Vía Crucis, que se reinicia.

La Iglesia y los talibanes establecieron largo y fecundo  contubernio -también “religioso”-  en importantes capítulos  de la historia. No hay exageración en confesar que gran parte de la Iglesia “oficial”, en la  ideología y en la “praxis ” que impone y exige  por lo que respecta a la mujer,  por mujer, la considera  como ser “inmoral”…

Sí, así como suena, con todos sus elementos, fines y procedimientos que incluye “la ciencia que estudia el bien y las acciones humanas respecto a su bondad o a su maldad”. Y todo eso, superado ya el periodo de tiempo en el que llegó a cuestionarse teológicamente si su alma -la de la mujer- era humana o no.

Imagino el susto –“impresión causada por la sorpresa, el miedo o el temor” -que piadosos cristianos, ”católicos, apostólicos y romanos de toda la vida”- habrán experimentado al sentir relacionada con tanta precisión  y apresuramiento “ Iglesia” con  “inmoralidad”, sin haberse percatado, por ejemplo,  que la mujer es y constituye nada menos que la mitad más uno de la humanidad. Tal circunstancia hace ya proclive a algunos -pocos- hombres- a comprender   que ella esté ya en vísperas inaplazables  de confesar  públicamente la  inaguantable experiencia de tener que seguir padeciendo ser y estar discriminada en la Iglesia.

En la Iglesia “oficial”  sobreabundan -¡y de qué manera!- los talibanes, infelizmente relacionados además a conceptos tales  como “jóvenes, sectas,  estudios y fieles-fieles a su religión  “en el nombre de Dios”, y con argumentos que se dicen bíblicos  y fundamentos patrísticos  de primera magnitud , sin faltar los conciliares , de expertos y “santos” teólogos, y papas también canonizados,  que recientemente expresaron sus ideas misóginas  con fórmulas y formas eclesiásticas   con caracteres  semi- dogmáticos…

Es imprescindible aportar  y destacar el dato  de que en todas estas manifestaciones teológicas y pastorales, se percibe especial cuidado  en salvar a la Virgen  del resto de  congéneres de su sexo, aportándole   calificaciones  divinales , tal vez excesivas para algunos , como si se pretendiera con ellas,  compensar al resto de mujeres, de  la condición  de “objeto y sujeto de pecado”, que de por sí, ha de evaluarse  desde que en la mañana del Paraíso Terrenal  obsequiara al adormitado Adán,  con la pecadora manzana , sirviendo la serpiente -también mujer-  como mediadora única.

La Iglesia “oficial” sigue siendo en principio, partidaria y amiga de los talibanes. El trato que le aporta y le permite e insta al Código de Derecho Canónico y a la Liturgia, es el mismo o casi el mismo que en la secta a la que están adscritos la mayoría de los talibanes . Ya sé que juicios como este escandalizará a algunos, con inclusión de hipócritas, escribas, y sumos sacerdotes , a los que se refieren y como narran con fidelidad los evangelios.   Si no las primeras, las segundas son las monjas y religiosas en padecer tal discriminación, con sus votos, normas, reglas y sagradas constituciones.

Una buena -excepcional- ocasión la del triunfo  de los talibanes como para instar a la Iglesia, comenzando por su jerarquía, para arramplar con cualquier resquicio de discriminación al que la mujer, por mujer, sigue estando sometida en la Iglesia y más en unos tiempos “franciscanos” en los que  la calificación de “sinodal”  resulta ser esencial, pero puesta en entredicho precisamente y más, por quienes, sobre todo y ante todo, pretenden ser y ejercer canónicamente de talibanes.

¡Ánimo, papa Francisco! La Iglesia es y será más y mejor de los laicos y ” laicas”, que siendo de los clérigos. En manos femeninas, es más Iglesia la Iglesia. Por poner un ejemplo, no habría tantas comunidades cristianas faltas de eucaristía, si su “reglamentación” hubiera ya sido de la competencia femenina…

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