Delito y pecado

julio 4, 2022

Cuando una moral determinada se impone jurídicamente, los conceptos de delito y pecado se confunden

Luis Chacón, Europa Sur / Vía Observatorio del Laicismo, 4 de julio de 2022

La sentencia del Tribunal Supremo de los EEUU sobre el aborto ha resucitado el viejo debate entre moral religiosa y ley. En la América de las libertades, la derecha cristiana desea imponer al conjunto de la ciudadanía estadounidense su visión del mundo. Pretensión inadmisible en una sociedad libre. Separar los conceptos de delito y pecado significó uno de los mayores avances a favor de la libertad individual. A partir de ahí, casi todo delito será a su vez pecado, pero no todos los pecados habrán de engrosar las leyes penales. Se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión. En cambio, las ideas no delinquen y no existe el delito de pensamiento; el de palabra es excepción, pues la libertad de expresión nos protege y solo en ocasiones muy concretas lo será la omisión, quedando el delito limitado a las acciones típicas, antijurídicas, culpables y punibles, como recoge su definición clásica.

Cuando una moral determinada -sea la cristiana o cualquier otra- se impone jurídicamente, los conceptos de delito y pecado se confunden. Durante siglos, el adulterio o la blasfemia conllevaron pena de cárcel. Que la infidelidad, para quienes viven una fe determinada, vulnere un sacramento no es óbice para entender que en una sociedad libre donde el matrimonio es un acuerdo de convivencia con repercusiones jurídicas y económicas entre dos adultos, tal pecado no será más que una causa justificada de rescisión contractual. Y la blasfemia, aunque nos disguste profundamente, estará siempre protegida por la libertad de expresión y así deberá combatirse. Más con la palabra que con el Código Penal.

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La moralización como nuevo dogmatismo contrario a la laicidad, por Andrés Carmona

diciembre 29, 2021

El objetivo principal del laicismo es la defensa y promoción de la libertad de conciencia establecida en el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Y por su estrecha relación, también de las libertades de pensamiento, de religión, de opinión y expresión (art. 18-19 DUDH) así como del derecho a la igualdad y no discriminación (especialmente por motivos de conciencia) del art. 2 DUDH.

Los amantes

Los amantes, René Magritte, 1928

 

Observatorio del laicismo, 30 de diciembre de 2021

Gonzalo Puente Ojea explicaba el laicismo en contraposición al dogmatismo. La libertad de conciencia se basa en el rechazo a la verdad absoluta (revelada o como sea) y la afirmación de la autonomía, y dignidad de la conciencia en tanto que autónoma, para usar por sí misma la razón en la búsqueda (siempre asintótica y nunca definitiva) de la verdad. De esta forma cualquier conciencia siempre es digna si hace un uso autónomo (que no arbitrario ni falaz) de la razón, independientemente de las conclusiones a las que llegue. Esta idea de libre conciencia se opone a la idea religiosa de ortodoxia o “recta conciencia”: la adecuación de la conciencia a la verdad revelada (al dogma). Para Tomás de Aquino, por ejemplo, la conciencia puede alcanzar la verdad de forma plena con la fe y de forma incompleta con la razón, de ahí que la razón autónoma sea insuficiente y por sí misma pueda conducir a errores si no se conduce o completa con la fe.

El principio de libertad de conciencia derivado del rechazo al dogmatismo conduce a la igualdad entre las conciencias: dado que es imposible establecer una verdad absoluta, diferentes conciencias utilizando legítimamente la razón de forma autónoma pueden llegar a conclusiones distintas. Y entre ellas solo queda el recurso al diálogo en base a razones para lograr acuerdos y consensos (necesariamente provisionales y nunca definitivos, dado que pueden aparecer nuevos argumentos, información o pruebas que modifiquen los establecidos).

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El veraneo, el régimen y la moral cristiana

agosto 1, 2020

Con lo que no contaban los obispos era con la llegada del turismo en la España Católica de los años 50 y la revolución que supuso la aparición del bikini

Posguerra trajes de baño

Por María Torres, Nueva Revolución, 1 de agosto de 2020

En 1958 la Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad del Episcopado Español, editó las Normas de decencia cristiana, un librito de 85 páginas cuyo precio de venta al público era de 5 pesetas. La vida religiosa, el hogar, los esposos, el noviazgo, educación de la castidad, vestido y ornato del cuerpo, diversiones, el veraneo, la mujer en la vida pública y profesional, son algunos de los capítulos que conforman este texto.

Quiero detenerme en el capítulo XIII dedicado a el veraneo. La Iglesia debía velar por la moral -especialmente la de las mujeres- y poner coto a la invasión paganizante y desnudista de extranjeros que vilipendiaban el honor de España y el sentimiento católico de la patria.

«Se ha dicho que el veraneo es el invierno de las almas. Es tiempo, ciertamente en que el mundo, el demonio y la carne hacen mayor estrago en las almas. (…) El veraneo, fuera de los lugares habituales de residencia, no será peligroso si pensamos que Dios está en todas partes, que nos ve, y que sus mandamientos obligan siempre y en todo lugar.»

Para el Episcopado «especial peligro ofrecen para la moralidad los baños públicos en playas, piscinas y orillas de río», por lo que no paró de instar a las autoridades gubernativas para que dictaran instrucciones que debían ser cumplidas con sumisión y animaba a los ciudadanos a denunciar todos los actos públicos ofensivos de la moral. Debían evitarse los baños mixtos «que entrañan casi siempre ocasión próxima de pecado y de escándalo, por muchas precauciones que se tomen, y más, si cabe, en las piscinas, donde lo reducido del espacio y la aglomeración de personas hacen más próximo el peligro. Ni se atenúa porque las piscinas sean propiedad particular y aun familiares.» Solo estaban permitidas las piscinas mixtas infantiles «siempre que sean sólo para niños que no han llegado al uso de razón.» Los baños de sol no debían ser pretexto «para abusar del desnudo» y había que tener especial cuidado con las excursiones campestres en estanques o ríos «pues a los inconvenientes del baño público en general hay que añadir los que provienen de la frivolidad, ligereza y excesiva libertad de un día de excursión.»

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La fundamentación de la moral

mayo 27, 2019

A partir de la constatación de que la moral es previa a, y fuente de las religiones y que la fundamentación de la asociación política necesariamente ha de hacerse fuera de las referencias religiosas, se propone un código ético laico.

Adrian M & Claire B, ‘Mirages & miracles’ / Foto: Romain Etienne

Luis Fernández González, 29 de mayo de 2019

El problema

Uno de los problemas que aparecen cuando se plantea la necesidad de una organización laica del Estado, es el de la fundamentación de la moral. Cada religión, con su pretensión de ser la única verdadera y su declarada guerra a las demás creencias (paganas, heréticas, etc.) toma como anclaje de su estructura la implantación de una determinada moral hipotéticamente dictada por el dios correspondiente. La presencia de este dios aparece como una condición necesaria, de ahí la intolerante posición John Locke, autor de uno de los primeros tratados sobre la tolerancia (Ensayo sobre la tolerancia.- 1667), reflejada en sus palabras:

Aquellos que niegan la existencia de una potencia divina no deben ser tolerados de ninguna manera. La palabra, el contrato, el juramento de un ateo no puede formar algo estable y sagrado, que sin embargo constituye los lazos de toda sociedad humana hasta el punto que, suprimida la creencia en Dios, todo se disuelve”.

Más de 350 años después, el obispo católico de Oviedo, en su publicación como suplemento semanal en el periódico de mayor tirada de Asturias (Esta Hora todos los jueves en La Nueva España), y en el repaso que al catecismo católico realiza punto por punto, afirma:

374.- ¿Cómo se forma la conciencia moral para que sea recta y veraz?

La conciencia recta y veraz se forma con la educación, con la asimilación de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia, se ve asistida por los dones del Espíritu Santo y ayudada con los consejos de personas prudentes. Además, favorecen mucho la formación moral tanto la oración como el examen de conciencia.

Y como no existe otra constancia de la supuesta palabra de su hipotético dios que la que especifique su gestora en la realidad, es decir, la iglesia católica, la afirmación se reduce a que la moral recta y veraz para un católico es aquella que dictamina la cúpula misógina y gerontocrática del Vaticano.

Huellas del avance

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¿La religión, un referente moral?

octubre 16, 2018

Arrogarse una superioridad moral sobre laicos, agnósticos y ateos, es una ilusión que seguramente ni se creen los jerarcas religiosos, pero que les proporciona buenos réditos ante sus masas de fieles.

Imagen, Público

Pedro López López, Público, 16 de octubre de 2018

La Iglesia Católica, pero también las distintas confesiones existentes, plantean a menudo la necesidad de incluir en el sistema educativo una formación en sus valores, bajo el presupuesto de la superioridad de estos frente al laicismo imperante, cuyos valores, así como el propio concepto, denigran constantemente. Si del laicismo pasamos al ateísmo, los dignatarios y religiosos no es que denigren, es que demonizan directamente, invitando al odio de los creyentes. Así, por ejemplo, Amvrosios de Kalavrita, obispo griego de la iglesia ortodoxa, ante una oleada de incendios provocada el pasado mes de julio por la ola de calor, declaraba en su blog que “El ateo del primer ministro Alexis Tsipras atrae la ira de Dios”. Esto es claramente incitar al odio de los creyentes hacia los ateos, pues no faltan millones de incautos que se creen estos disparates; como es también incitar al odio comparar el aborto con el genocidio nazi (Juan Antonio Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares) o decir que el hombre puede abusar de la mujer que aborta (Javier Martínez, arzobispo de Granada).

Sin llegar a este grado de odio, es frecuente el planteamiento por parte de los sectores religiosos de que el “remedio” al ateísmo es la formación religiosa, como si el ateísmo fuese una carencia del cerebro o alguna terrible enfermedad. Igualmente, son frecuentes en el discurso religioso ideas como que cuando falta el sentido religioso la persona se degrada o tonterías como que donde no hay fe aumentan los homicidios, el alcoholismo, los abortos y todas las plagas imaginables. Read the rest of this entry »