El cura de Montijo y la represión fascista. La otra historia de una Hermandad

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La Hermandad de Nuestra Señora de Barbaño colaboró activamente en esta vuelta al orden

Mientras tanto, el cura párroco volvió a disfrutar de sus privilegios, junto al orden en Montijo, ahora rendido al nacionalcatolicismo. La Hermandad de Nuestra Señora de Barbaño colaboró activamente en esta vuelta al orden. En la sesión ordinaria de la Comisión Gestora del 5 de septiembre de 1936, ya con la tarea de los asesinatos a pleno rendimiento, se acuerda reponer solemnemente los crucifijos en las escuelas [17], haciéndose la bendición de los locales. Para ello se haría una misa en los mismos colegios, seguida de una procesión en devoción de la Virgen de Barbaño, Patrona de Montijo. Como es de suponer, los encargados de procesionar la imagen no podían ser otros que los miembros de esta Hermandad, con su sanguinario cura párroco a la cabeza.

Cabe decir que, a pesar de que se obliga a asistir a este acto de bendición a toda la población escolar, tanto al alumnado como a sus profesores, habría un maestro que no acudiría, Juan José Martínez García de Tejada, maestro del Grupo escolar Giner de los Ríos, asesinado, por su enseñanza freinetiana, hacia el día 7 de septiembre. Era persona cristiana, practicante de su fe, amante de los niños, a quienes enseñaba con dulzura. Dejó esposa y dos hijos [18].

Los miembros de la Hermandad de Nuestra Señora de Barbaño participarán en cuanto acto solemne se realice en el pueblo. Los Grupos escolares Giner de los Ríos y 14 de Abril fueron obligados a cambiar sus nombres por los religiosos de Escuela Padre Manjón y Escuela Virgen de Barbaño, nombres que aún mantienen [19], sin que exista en sus edificios ni una sola mención a su pasado democrático y laico. Durante los años de la posguerra el consistorio apenas atendió demandas de reformas, si bien se ocupó de que estuvieran bien dotados de crucifijos, imágenes de la Virgen de Barbaño y retratos del Caudillo y del Ausente. Para delirio del párroco Juan Pérez Amaya, el consistorio decide sufragar el gasto para la adquisición de 16 imágenes del Sagrado Corazón destinadas a las escuelas, por un valor de 45 pesetas [20], con cargo a imprevistos, encomendándole, en calidad de autoridad religiosa, su entronización, como hiciera aquel memorable 25 de mayo de 1925 en los que comió, tan bien, con el obispo.

Años tras año, la apoteosis mariana de Barbaño llegaba cuando se acercaban las fiestas patronales, a principios de septiembre. Desde un mes antes abundan los acuerdos del Ayuntamiento para el recibimiento de la Virgen Patrona, con el obligado engalanado de los balcones y portales de las casas del pueblo, tal y como se sigue haciendo en la actualidad. En el acta de la sesión ordinaria de la Comisión Gestora del 13/08/1937, “se otorga a nuestra excelsa Patrona la Santísima Virgen de Barbaño el título de Salvadora de Su Pueblo”. En el mismo acto se nombra a Queipo de Llano Hijo adoptivo del pueblo, así como se concede “a los señores que estuvieron presos en el Convento una Medalla Conmemorativa con la Sagrada Imagen de Nuestra Patrona que sea para ellos un resarcimiento moral de los sufrimientos padecidos”.

La colaboración tanto del cura Pérez Amaya como de la Hermandad se hace extensiva a significativas fechas, como el Día de la Raza (12 de octubre) o el Desfile de la Victoria, hacia el final de la guerra. Medallitas, grabados y estampitas de la Virgen de Barbaño, a cargo de la Hermandad, complementan la propaganda nacionalcatólica de esos años. En el reverso de una de las estampas de la Virgen de Barbaño, editada por esta Hermandad entre 1936 y 1939, hecha para que los soldados franquistas la llevaran al frente, aparece una oración con el título “Preces para pedir por la Patria. Por la intercesión de nuestra patrona la Santísima Virgen de Barbaño”. En ella se pide “por los hijos de Montijo” y se dice:

“Abominamos de todas las teorías e ideas funestísimas, filosofía racionalista y anticristiana, cimentadas en el orgullo, avaricia y egoísmo de la vida.

Abominamos de todo cuanto tienda a quitarnos la fe, fundamento de nuestras creencias, a obrar en contra de lo que nos mande nuestro Romano Pontífice, y sobre todo detestamos el laicismo, el separatismo, que nos quería arrebatar a nuestra querida España” [21].

Los privilegios de la Iglesia, que tan poco han variado, alcanzaban incluso a la financiación pública de los estudios para cursar la carrera sacerdotal. Al joven estudiante Pedro Gragera Gómez, de 12 años de edad, después cura significativo en el pueblo, se le concede una beca para hacerse sacerdote, que se habrá de pagar periódicamente a cargo del presupuesto municipal, dado que “el solicitante goza merecidamente de la mejor conceptuación en este vecindario, observando la más intachable conducta, lo mismo de orden moral, que político social y religioso” [22]. El informe del cura párroco Juan Pérez Amaya era fundamental para este tipo de gestos, así como abunda su firma en numerosos informes solicitados por las autoridades militares del momento en los que califica a vecinos y vecinas de dudosa moral y conducta contraria al glorioso alzamiento nacional [23]. Muchos de estos informes contribuyeron a dictar elevadas penas de prisión e incluso condenas a muerte.

La extendida devoción a la Virgen de Barbaño en un pueblo como Montijo ha impedido, hasta la fecha, ver con claridad las sombras que amparan a su Hermandad en diversos períodos de la historia de este pueblo. La Iglesia de Montijo, proyectada y protegida siempre por los diversos consistorios, sean del signo que sean, no ha reconocido jamás su implicación en estos luctuosos hechos que acabaron con la vida de más de un centenar de vecinos y vecinas honrados, que no habían cometido delito alguno. Los crímenes tuvieron su eco en la persecución y ostracismo al que se condenó a los familiares vivos de estas personas, repudiados por la Santa Iglesia.

La feligresía más contrita ha tratado de justificar los asesinatos con la manida excusa de que hay que tener en cuenta las circunstancias propias del contexto histórico en el que sucedieron. Es de esperar que tras este artículo lo vuelvan a hacer, pero cabe recordarles que cuando en 1933 el Ayuntamiento de Montijo impuso restricciones al toque religioso de las campanas, la Iglesia de Montijo llevó a cabo una huelga en cuanto al repique de las mismas, como señal de protesta. Del mismo modo, los miembros de la Hermandad y de la Iglesia en su conjunto podrían haberse negado a participar en los actos paralelos a la represión, en los que, más bien al contrario, no solo no los denunciaron ni detuvieron, sino que manifestaron una entusiasta colaboración, como atestiguan las muchas imágenes fotográficas que hay de la época.

La soberbia de la Iglesia y Hermandad de Nuestra Señora de Barbaño frente a estos datos, contrastados documentalmente, se observa en hechos como el mantenimiento aún en la fachada de alguno de sus templos de Montijo de azulejos conmemorativos de la victoria fascista de 1936, en vanagloria de unos lamentables hechos de odio, miseria y crímenes consentidos. Por su parte, el Ayuntamiento, sea de derechas o de izquierdas, colabora activamente en esta labor conservando otros signos fascistas, que no tienen nada que ver con el sentido evangélico del cristianismo, como son la descomunal Cruz de los Caídos que se levantó en el parque municipal para conmemorar La Victoria franquista, junto a la cual tantos actos de carácter filofascistas se celebraron durante la dictadura e incluso después, siempre con presencia de la Iglesia y de esta Hermandad.

En cuanto al cura párroco, Juan Pérez Amaya, “don Juan”, fue muy respetado en el pueblo. Unos le recordaban como un cura devoto, defensor de la fe, a quien los niños y niñas acostumbraban a besar la mano cuando se lo encontraban en las escalinatas del atrio, junto a su iglesia de San Pedro Apóstol. Otros le han recordado siempre como lo que fue, un instigador, y claramente actor, de aquellos lamentables hechos.

Falleció en 1954. No sabemos dónde está enterrado. Ni nos importa.

Chema Álvarez Rodríguez es autor de ‘Extremadura anarquista. Siglo y medio de movimiento libertario, represión y contracultura’

Notas

[1] Crónica del acto en El correo de la mañana, 27-03-1925. El acaudalado propietario era don Sancho Conejo Coca.

[2] Correo de la mañana, 17-05-1925, p. 3.

[3] García Cienfuegos, Manuel, Cronista oficial de Montijo (Badajoz), La devoción a Nuestra Señora de Barbaño, un recorrido histórico por las fuentes civiles y eclesiásticas, página web de la Real Asociación española de Cronistas Oficiales.

[4] Para saber más sobre la relación entre la Iglesia y el franquismo: Casanova, Julián, La iglesia de Franco, Ed. Temas de Hoy, 2001; Espinosa Maestre, Francisco y García Márquez, José María, Por la religión y la patria, La Iglesia y el golpe militar de julio de 1936, Crítica, 2014.

[5] Acta de la sesión ordinaria del 8/8/1931 y Acta del 17/8/1931, folios 13,14 y 15. Cualquier coincidencia con el actual asunto de la apropiación indebida de la Iglesia por medio de las inmatriculaciones, no es pura coincidencia.

[6] En mayo de 1935, la maestra nacional doña Amalia Pardo y García de Vinuesa, de la Escuela de Párvulos Nº 1, daba cuenta al Ayuntamiento “de tener la Alegoría de la República sin marco ni cristal”. Acta de sesión ordinaria de 25/05/1935, folio 5.

[7] Acta de la Sesión ordinaria del día 29 de mayo de 1933, supletoria a la del 27 del mismo, folio 56. Referencia también en Molano Gragera, Juan Carlos, Miguel Merino Rodríguez. Dirigente obrero y alcalde de Montijo (1893-1936), Diputación de Badajoz, 2002.

[8] Molano Gragera, Juan Carlos, Acción Popular, la derecha católica en Montijo durante la II República, en el blog del autor, historiasdemontijo.com.

[9] Principalmente los libros de Juan Carlos Molano Gragera, como el ya citado sobre Miguel Merino, otros del mismo autor, como Introducción a la Historia del movimiento obrero en Montijo, PCE, 1980, Materiales para el estudio de la Falange en Montijo (1933-1945), de Paul Preston, El holocausto español, Círculo de Lectores, 2012, de Francisco Espinosa, La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz, Crítica, 2003, y el artículo “Verano del 36: control de Montijo por los sublevados”, de Julián Chaves palacios, Actas de las II Jornadas de Historia de Montijo, Excmo. Ayto. de Montijo, 1997. También el escrito anónimo que nos permitió escribir “Verdugos conocidos. La represión fascista en Montijo”, y diversas fuentes orales que aún no quieren dar sus nombres.

[10] García Cienfuegos, Manuel, artículo citado.

[11] Molano Gragera, Juan Carlos, Acción Popular… (artículo citado).

[12] Acta de la sesión celebrada el 20 de agosto de 1936, folio 12.

[13] Molano Gragera, Juan Carlos, El exilio a México de Alejandra Molina Zamora y sus hijas, publicado en su blog historiasdemontijo.com.

[14] Referencia en Molano Gragera, Juan Carlos, libro sobre Miguel Merino citado.

[15] Candela Chaves Rodríguez, Las fosas de Montijo. Exhumaciones de fosas comunes en Montijo durante La Transición (1979-1981). PDF

[16] Espinosa, Francisco, Por la Sagrada Causa Nacional. Historias de un tiempo oscuro. Badajoz, 1936-1939. Crítica, 2021.

[17] Se repondrían un total de 16 crucifijos, de 60 centímetros la cruz por 26 la imagen. Acta de la sesión ordinaria de la Comisión Gestora de 20/09/1936. Los crucifijos se le encargaron a un industrial de Sevilla, y le costaron al pueblo de Montijo 272 pesetas del momento. Acta de la sesión ordinaria de 20/10/1936.

[18] Su compañero en la pedagogía de Freinet, Maximino Cano, sufrió depuración y un proceso en el que fue acusado de espía. A duras penas logró salvar la vida.

[19] Acta de sesión ordinaria de 20/09/1936. Las referencias a tales colegios en las publicaciones locales institucionales obvian siempre relatar las circunstancias que llevaron a al cambio de los nombres de estas escuelas, así como el asesinato y depuración de sus maestros.

[20] Acta de la sesión ordinaria de 7 de septiembre de 1938, folio 117.

[21] Reproducción del reverso de la estampa en el blog de Juan Carlos Molano Gragera, Un montijano en la Guerra Civil, blog historiasdemontijo.com.

[22] Acta de la sesión ordinaria del 20/06/1939, folio 3.

[23] Uno de estos informes es el elaborado en contra de Juan Antonio Codes, republicano.

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