Benjamín Gutiérrez Huerta responde al arzobispado de Oviedo ante sus trabas para rehabilitar la fosa común del cementerio de El Condao (Laviana)

Izquierda Unida había planteado la necesidad de que la fosa común del cementerio de El Condao fuera dignificada y un lugar de memoria para reconocer la figura de los ocho hombres que integraban el grupo de guerrilleros antifranquistas de Manolo Caxigal. El Arzobispado reclama «estudio y un informe riguroso»…

Cementerio de San Esteban de El Condao (Laviana) / En el recuadro la fosa común dentro del cementerio

Benjamín Gutiérrez Huerta, 20 de septiembre de 2020

Como historiador y uno de los promotores de la iniciativa para el reconocimiento de dicha fosa como Lugar de Memoria: Respuesta al Arzobispado, en relación a la fosa de la partida de Caxigal, del cementerio de San Esteban de El Condao, en Laviana.

Según lo aprobado en en la Ley del Principado de Asturias 1/2019, de 1 de marzo, para la recuperación de la memoria democrática en el Principado de Asturias, que los define como: son aquellos espacios, inmuebles o parajes en los que se hayan desarrollado hechos relevantes por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, vinculados  con la lucha del pueblo asturiano por sus derechos y libertades democráticas, …

La respuesta desde el arzobispado, no me parece sincera y más bien esconde una visión ideológica del asunto y una voluntad de intentar evitar el cumplimiento de la ley. Sigue llamando la atención, ya avanzada la separación entre iglesia y estado, que sigan siendo de titularidad eclesiástica lo que deberían ser cementerios municipales. Pero hoy por hoy la titularidad de ese cementerio, hace que la iglesia sea parte pero, no por ello es quien decide la cuestión. Quien decide, es el Gobierno de Asturias y las razones son claras. En ese cementerio ocurrió un hecho relevante dentro de nuestra memoria. Los miembros de la partida guerrillera de Caxigal, mantuvieron viva la lucha antifascista por las libertades, contra la Dictadura, en aquella larga Guerra de España que no finalizo en abril de 1939. Fueron asesinados en 1950, sus cuerpos exhibidos y a diferencia de otros, enterrados en un cementerio, para que todo el mundo supiese de su muerte, en un acto de propaganda de la Dictadura.

El conocimiento de lo sucedido y de esta fosa, está perfectamente estudiado por la Universidad de Oviedo, como parte del mapa de Fosas de Asturias y por historiadores como Ramón García Piñeiro, con obras de referencia sobre la materia como: Luchadores del ocaso. Represión, guerrilla y violencia política en la Asturias de la posguerra(1937-1952). Si desde el arzobispado tuviese interés, podría acceder a dichos estudios sin dificultad, no para interpretarlos si no para acceder al conocimiento Histórico de los mismos.

Plantear que el cementerio es un lugar de silencio y oración, no impide que esa fosa, abandonada a su suerte por décadas, sea rehabilitada y reconocida como lugar de memoria. Poner trabas a tal cuestión, lo que demuestra es un intento de evitar la ley y que un espacio, hoy por hoy de titularidad eclesiástica pero de uso público, como es un cementerio, pueda ser un lugar de aplicación de la llamada ley de Memoria Histórica. Plantear el no cumplir la ley en relación este tema en espacios religiosos, ya sea un un cementerio local o en la mismísima Basílica del Valle de los Caídos, es reflejo de una ideología revisionista, que sigue menospreciando a las víctimas y negándoles el reconocimiento debido. Ellos no eligieron ser enterrados allí, pero tienen la suerte de contar con una fosa reconocida frente a los cientos de miles desaparecidos, aún existentes.

Plantear la cuestión desde el arzobispado como un problema que se soluciona con la retirada de los cuerpos para generar un espacio de ampliación del cementerio, es una falta de respeto a los allí enterrados y una falta de sensibilidad con la memoria democrática. Manuel Díaz González (Manolo Caxigal), Negrete, Eloy Álvarez Martínez (El Ruso), Ángel Martínez Rodríguez, Ovidio González Morán, Roberto Montes Rodríguez, Vicente de Blas Almodóvar y Manuel Castaño, merecen el reconocimiento del conjunto de la sociedad, iglesia incluida, como parte fundamental de nuestra Historia, son héroes no bandoleros.

Benjamín Gutiérrez Huerta, es historiador. Fue Director de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias durante 18 años. 

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