Covadonga y el nacionalismo español

septiembre 8, 2022

La Restauración recuperaría el mito de la batalla contra los musulmanes convirtiendo el santuario en un fetiche de las derechas.

Construcción de la básilica de Covadonga en 1894 / Foto: Enrique Marquerie/Museu del Pueblu d´Asturies

Pablo Batalla, Nortes, 8 de septiembre de 2022

«Resulta tan viril el paisaje que el señor Pérez Galdós, no pudiendo contener su admiración ante los Picos de Europa, exclamó: “Esto no es Naturaleza, es Naturalezo”». Habla Pedro Pidalmarqués de Villaviciosa; corre el año 1916; defiende, el 4 de diciembre, en el Senado su propuesta de una ley de Parques Nacionales, inspirada en la estadounidense, y de la que quiere que el primer solar que su protección ampare sea un ilustre paraje de su tierra natal: la montaña de Covadonga. Creía el marqués en una «religión de la naturaleza» que debía ponerse en contraste con «la religión de las ciudades»; hacía parte con ello de una sensibilidad naturista que crecía y prosperaba en todo Occidente, acompasada a los avances y los estragos de la industrialización, pero también a las cuitas de un nacionalismo que, en aquellos años, completaba su viraje de la ideología progresista, revolucionaria, que había sido en origen («¡viva el Rey, muera la nación!», gritaban sus partidarios a Fernando VII) a baluarte reaccionario, antimoderno, frente a la hidra roja del movimiento obrero y las novedades desasosegantes de una era de avances tecnológicos vertiginosos. Los primeros clubes de montaña, fundados por aquellas fechas, buscan paisajes, pero también paisanajes, y los buscan espoleados por un sentido patriótico: el afán de conocer a las poblaciones aisladas que se consideraba que habían preservado de manera más prístina la esencia nacional; las viejas costumbres, los viejos romances. Y todo ello se entretejía de un torvo masculinismo, que la incipiente liberación femenina avivaba: también se anhelaba revigorizar a una juventud afeminada por la vida urbana, pensando ya en las guerras que asomaban en el horizonte.

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Las escuelas de Madrid y Murcia serán las que más horas de Religión impartan con la nueva ley

septiembre 8, 2022

Siete comunidades autónomas bajan las horas semanales de la asignatura con la aplicación de la Lomloe, aunque son también siete, cuatro de ellas del PP, las que le siguen dedicando más tiempo que el mínimo que propone el Ministerio de Educación

Daniel Sánchez Caballero, El Diario, 8 de septiembre de 2022

Religión se está quedando en mínimos. La asignatura, que viene perdiendo alumnado desde hace años hasta bajar del 60%, también retrocede en horas lectivas en las escuelas, pero lo hace despacio. La mayoría de las comunidades autónomas –sobre todo las que no gobierna el PP– ya se habían adelantado a la reducción de clases que plantea la Lomloe, de manera que este nuevo curso el panorama será bastante similar al del pasado.

Aunque hay excepciones y, con ellas, cambios. Dos de las regiones que más horas impartían hasta este verano, La Rioja y Navarra, han recortado notablemente la carga de Religión, dejando a Madrid y Murcia, que no tocan sus horarios, como las dos comunidades que más horas tendrán de esta materia. En ambas hay una hora y media a la semana en Primaria y dos durante la Secundaria. Estas dos comunidades, junto a Castilla y León, son las únicas en las que hay más de una hora semanal de esta asignatura en Secundaria.

Religión está en mínimos por un lado, pero en máximos por otro. Aún con todo lo anterior, la factura que va a pagar este año el Estado por estas clases es más alta que nunca: el ministerio se va a dejar 115 millones de euros en salarios del profesorado, pese a que cada vez son menos los docentes necesarios para impartir la materia, pero esta se garantiza con que exista un solo alumno que la pida. Por el contrario otras asignaturas, también optativas, necesitan habitualmente tener un mínimo de alumnos interesados (unos ocho, aunque varía según el centro y/o la comunidad) para poder llevarse a cabo.

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