Conferencia Episcopal y renta básica

abril 22, 2020

El escrito cuenta con el apoyo del  Ateneo Obrero, Ateneo Republicano, Famyr, Socialismo y República en Asturias y Asociación Cristino García

La Iglesia reclama “una renta básica urgente” para las personas ...

El secretario general del Episcopado, durante la rueda de prensa telemática

22 de abril de 2020

El portavoz de la conferencia episcopal española, Luis Argüello, declaró recientemente en rueda de prensa (Público  20):

La necesidad perentoria de una renta básica en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas –antes hablaba de los jóvenes– el poder ejercer un trabajo, el desarrollar tus capacidades, el poner en juego lo que el trabajo significa de relación con otros, que hiciera desaparecer esto del horizonte de porcentajes grandes de la población“.

Afirmaciones que han levantado una notable polémica.

Desde el punto de vista de Asturias Laica estas declaraciones son inadmisibles, además, por lo que significan de intromisión en la organización política del país.

El representante de la religión que soporta la sociedad de clases en España recuerda a los suyos lo necesario que es que haya pobres. Eso permite que, mantenidos por una caridad controlada por ella, estén siempre en la necesidad de someterse. Y lo hace como portavoz de una confesión religiosa.

Pero como afirma Catherine Kintzler, haciendo referencia a unas declaraciones del presidente francés sobre el “fervor religioso” de determinadas comunidades de musulmanes:

El problema del fervor religioso no se plantea jamás en una asociación laica. No es chocante que haya musulmanes fervientes. Simplemente creo que hay una confusión de ideas: no son las religiones fervientes las que amenazan al laicismo, son la religiones que no han renunciado todavía a su pretensión de hacer la ley, es decir a reglamentar las costumbres, a reglamentar la sociedad civil. Lo que el laicismo reclama no son religiones moderadas, sino religiones amputadas de sus pretensiones jurídicas.

En este sentido, para Asturias Laica  lo inadmisible de las declaraciones del representante de un poder eclesial, no es la expresión de una necesidad coherente con el sistema de explotación de clases que representa, sino su pretensión de convertirlo en una norma jurídica de funcionamiento de la sociedad.

 


La Iglesia también pierde adeptos en el IRPF: En Aragón solo uno de cada siete contribuyentes marca su casilla en exclusiva

abril 22, 2020

Los aragoneses destinan más de cinco millones de sus impuestos cada año a financiar el funcionamiento de los obispados de la comunidad mientras organizaciones católicas como Cáritas funcionan gracias a donaciones privadas y subvenciones de la comunidad autónoma

Se han recogido varias peticiones de una casilla para la investigación científica en los últimos años

Más de un tercio de los contribuyentes aragoneses opta por no marcar la casilla de las ONG ni la de la Iglesia católica.

Eduardo Bayona, El Diario, 22 de abril de 2020

Solo uno de cada siete contribuyentes aragoneses marca únicamente la casilla que destina a la Iglesia católica el 0,7% de su IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), según indican los datos de la Agencia Tributaria de los últimos años, que también revelan cómo la cantidad de quienes lo hacen se ha reducido en algo más del 40% en los últimos años, al caer de los 164.227 de 2007 a los 97.193 del ejercicio de 2017, el último para el que el organismo recaudador ofrece registros de todas las comunidades.

Los contribuyentes confesionales son, tras ese desplome, el grupo menos numeroso de los cuatro en los que se dividen los casi 700.000 que aportan al impuesto sobre la renta en Aragón. Entre los que el de mayor volumen sigue siendo el de quienes no marcan ninguna de las dos casillas y optan de esa manera por dejar que los gobiernos central y autonómico gestionen la totalidad de su aportación.

Estos últimos suman 221.916, con un aumento de casi 3.700 en esos diez años que les da un ligera ventaja sobre los 219.650 que marcan la casilla de fines sociales, la que destina el 0,7% de la aportación a financiar los programas sociales de las ONG.

El cuarto grupo lo forman los 148.256 ciudadanos que se inclinan por marcar las dos casillas, lo que supone enviar un 0,7% de su contribución a cada uno de esos grupos. Es el que, al recoger aparentemente el grueso de los que 67.000 que dejaban de aportar a la Iglesia y del saldo de 8.000 nuevos declarantes, ha experimentado un mayor crecimiento en la última década, en la que ha sumado 62.732 nuevos a los 85.524 de 2007, con un avance superior al 70%.

No obstante, la suma de quienes tachan ambas eleva a 367.906 los apoyos a las ONG y a 245.449 los de la Iglesia católica, que siempre serían cuatro mil menos que los 249.751 que salían de esa suma hace diez años en el segundo caso, con lo que sería el único de los tres grupos en retroceso. El primero, por el contrario, añade 70.000 a los 296.612 de hace una década, mientras quienes no tachan ninguna casilla son 3.700 más. Lee el resto de esta entrada »


¿Pueden los obispos poner peros a la renta básica? La Iglesia sí vive acomodada al “subsidio permanente” del Estado

abril 22, 2020

La Conferencia Episcopal afirma que una renta básica “permanente” llevaría a muchos a vivir “de manera subsidiada” y a desincentivar la búsqueda de recursos propios

La institución católica, que paga sueldos de curas y obispos con dinero público, incumple la autofinanciación recogida en el acuerdo España-Vaticano de 1979

“Preferimos una renta mínima que una cola en el comedor de Cáritas”, indica Europa Laica, que acusa a la jerarquía católica de vivir de la pobreza

Evolución de la asignación a la Iglesia vía casilla de la renta.

Evolución de la asignación a la Iglesia vía casilla de la renta / CEE

Ángel Munárriz, InfoLibre, 22 de abril de 2020

“Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”. Pocas frases describen mejor a la Iglesia, tan dada al disimulo, a nadar y guardar la ropa, a la zona de grises, a la selección cuidadosa de cada palabra, a la diplomacia de seda. Así fue –o quiso ser– la respuesta de monseñor Argüello sobre la renta mínima. Un sí, pero no.

Pero a Luis Argüello, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), es decir, portavoz de la jerarquía católica, le salió una respuesta problemática [ver en este vídeo]. Problemática, sobre todo, para su propia institución. Porque al alertar sobre los riesgos de desincentivar la búsqueda de recursos propios que implicaría la medida si se aplicara con carácter “permanente”, hizo lo que parecía de la A a la Z una descripción de la dependencia del Estado que aqueja a la Iglesia. Y condujo a una pregunta: ¿tiene la institución de la cruz autoridad para advertir del riesgo de vivir “de manera subsidiada”?

A tenor del funcionamiento de su economía, no.

Vayamos a las palabras de Argüello. “La necesidad perentoria de una renta básica en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas el poder ejercer un trabajo y desarrollar sus capacidades”, dijo. Se diría que estaba hablando del diseño de la financiación pública de la Iglesia que hicieron el Estado español y el Vaticano en la Transición, supuestamente provisional, pero que ha terminado enquistándose. “Una permanencia de grupos amplios de ciudadanos que vivan de manera subsidiada no sería un horizonte deseable a largo plazo”, añadió Argüello. Y es una frase que trae a la memoria cómo la Iglesia ha enterrado la prometida autofinanciación. Lee el resto de esta entrada »