Los obispos contra el milagro de los panes y los peces

abril 30, 2020

Con la que está cayendo y con la que va a caer, en lo que se presume como una formidable depresión económica a escala mundial y española, los profesionales del obispado prefieren seguramente que los pobres pasen estrecheces para que eso les impulse a buscar un trabajo que por otra parte no va a existir fácilmente

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Omella / EFE

Juan José Téllez, El Diario.es, 30 de abril de 2020

Los obispos, ya se sabe, viven como obispos. Así, visto lo visto, la Conferencia Episcopal Española está de acuerdo con la limosna, pero no con la justicia. A los obispos españoles no les parece mal –sería el colmo—que se establezca un ingreso “indispensable” para las familias en riesgo de exclusión, pero siempre que sea transitorio. A los prelados les incomoda la idea de que el Gobierno español auspicie una renta mínima estable y duradera, no vaya a ser que los pobres dejen de pedir en la puerta de los templos.

El problema estriba en que no sólo es el Gobierno español quien habla de ello. El Papa Francisco se dirigió recientemente a las comunidades cristianas, respaldando la idea de que “este puede ser el momento de considerar una renta básica universal”. Así que el secretario y portavoz de la Conferencia, Luis Argüello, parecía que estaba leyendo un comunicado de la FAES más que una encíclica del Papa, cuando argumentaba que la renta “no es deseable a largo plazo”. Ya que “es muy importante que las personas puedan ejercer sus capacidades con un puesto de trabajo. La necesidad perentoria de una renta mínima en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas el pensar el poder tener un trabajo, desarrollar sus capacidades y en la relación con otras personas”.

Si Argüello, obispo auxiliar de Valladolid, es afín a Bergoglio, ¿qué dejaremos para el club de fans de Rouco Varela, que a pesar de su retiro sigue mandando mucho en la curia española? Quizá es que ya pasó aquel tiempo en que, a decir de monseñor Tarancón, los obispos españoles tenían tortícolis de tanto mirar a Roma. Ahora parece definitivamente que no.  Lo que dice el Vaticano, visto lo visto, no va a misa en el caso de nuestras mitras patrias que, de paso, parecen haber olvidado las posiciones de la Doctrina Social de la Iglesia a este mismo propósito, cuando admite que ante una situación grave de paro obrero cabría establecer un salario social.

Cualquier día, vemos a los hombres púrpura arrancando las páginas del Nuevo Testamento cuyos versículos refieran las fakes news de las bienaventuranzas o del milagro de los panes y los peces. Y es que probablemente piensen que ese tal Jesucristo sólo perseguía mantener una red clientelar y pesebrista, desde posiciones antípodas al neoliberalismo. Lee el resto de esta entrada »