Los obispos dan una patada al Gobierno en el culo de los pobres

abril 21, 2020
Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla / Fuente foto

Juan Torres López, Público, 21 de marzo de 2020

Según informó la Cadena Ser [**], el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha declarado que el ingreso mínimo vital o renta básica que prepara el gobierno para ayudar a quienes se han quedado en paro o lo necesitan “es indispensable”, pero sólo mientras dure la crisis del coronavirus pues, en su opinión, “pensar en una permanencia de grupos amplios de cuidadanos que vivan de manera subsidiada yo creo que no sería un horizonte deseable a largo plazo para el bien común”.

Naturalmente, la jerarquía de la Iglesia católica española está en su derecho de mantener las posiciones políticas que desee y es lógico que lo haga, teniendo tantos privilegios heredados de la dictadura que le conviene proteger. Sin embargo, me parece que la declaración que ha hecho su portavoz se puede considerar objetivamente como tramposa, cínica y tan falsa y oportunista que incluso es contraria a la propia doctrina católica y a lo que propone Cáritas, que es la organización a la que los propios obispos españoles confían la lucha contra la pobreza. A continuación, justifico mi opinión.

Declaración tramposa

Los obispos han hecho una declaración tramposa porque la renta básica, ingreso mínimo, renta de inserción… o como se quiera llamar a lo que va a aprobar el gobierno ya existe en todas las comunidades autónomas de España, gobernadas por partidos de distinto signo.

Lo único que ahora parece que pretende hacer el gobierno es establecer en España lo que ya existe en todos los países miembros de la Unión Europea, un ingreso o renta mínima nacional para combatir la pobreza, algo que en nuestro país (y esto sí que es criticable) no existe porque lo que tenemos son rentas mínimas en todas las comunidades autónomas, aunque con distinto nombre, condiciones y contenido y conformando todas ellas un conjunto (más bien una maraña) con grandes deficiencias, inequidades y disfuncionalidades que sí conviene reformar.

Por lo tanto, los obispos españoles hacen trampa cuando se meten en el rifirrafe contra el gobierno con la excusa de estar preocupados porque haya “grupos amplios de cuidadanos que vivan de manera subsidiada”, como ha dicho su portavoz. Lee el resto de esta entrada »


Monseñor ya tiene su subsidio

abril 21, 2020
Mons. Argüello se declara a favor de la renta básica universal pero siempre que no sea un subsidio permanente

Fotograma rueda de prensa / Fuente

Jorge A. García, MHUEL, 21 de abril de 2020

Todos los días desde diferentes estamentos se está pidiendo a la ciudadanía fortaleza , bríos y aguante para sobrellevar la situación actual así como una preparación o ensayo general para lo que venga después de superar la pandemia del Covid 19 .

En esta tesitura es lógico pensar en las angustias e incertidumbres en que se encuentran millones de personas en nuestro país. Por lo tanto opino que el personal no está para bromas de ningún tipo y menos para gracietas de ningún signo.

Monseñor Argüello acaba de manifestar en nombre de la Conferencia Episcopal Española el sentir de los Obispos sobre la renta mínima vital planteada por el actual gobierno de España aludiendo que la citada renta no debe ser de forma permanentepues considera que esta renta podría retirar del horizonte de las personas pensar en realizar un trabajo y provocar que grupos amplios de ciudadanos acabasen viviendo de manera subsidiariaañadiendo que la supuesta renta básica no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente“.

Ante estas declaraciones muy desafortunadas e inoportunas hay que aclararle a Mosén Argüello que predique con el ejemplo. La Iglesia católica española recibe cada año 11.000 millones de euros del Estado español de manera subsidiariapara sueldos de Obispos y sacerdotes , capellanes en hospitales públicos , cuerpo castrense , enseñanza concertada etc. Mantienen otroprivilegio subsidiario del Estadoen la casilla de la renta para obtener un 0,7 % de la atribución tributaria o para fines sociales casi siempre unidos a los designios de la ICAR. Lee el resto de esta entrada »


“Si cuido de los pobres me llaman santo, pero si pregunto por qué son pobres…

abril 21, 2020

…me llaman comunista”.

Blog do Anchieta Gueiros: 2017

Helder Cámara / Fuente

Juan Tortosa, Público, 21 de abril de 2020

La frase es de Helder Cámara, obispo brasileño defensor de los Derechos Humanos, figura destacada de la Teología de la Liberación que murió en 1999 buscando respuestas a esa pregunta, soluciones que acabaran, o al menos mitigaran, la extrema pobreza. Pero los ricos prefieren la beneficencia, y no parecen estar muy dispuestos a renunciar al placer de practicar la caridad. Por eso les da yuyu el Ingreso Mínimo Vital, porque les despoja de la válvula de escape con la que están acostumbrados a acallar sus conciencias. Por un lado te robo, pero no te preocupes que por otro te doy limosna. Llama la atención que Luis Argüello, actual portavoz de los obispos españoles, esté más de acuerdo con los ricos que con su colega brasileño. IMV vale, ha venido a decir este lunes, pero por poco tiempo, ¿eh?, que si no los pobres se acostumbran a la sopa boba. (cf. minuto 48.47 de su comparecencia)

En el franquismo, lo he contado alguna vez, hubo durante años un programa de éxito en la radio llamado “Ustedes son formidables” donde si alguien necesitaba unas muletas para caminar, o dinero para ser operado de un tumor, o muebles por haber sido víctima de una inundación… la noche de la emisión se hacía el milagro: abrían los teléfonos y gente a la que en muchos casos le faltaba para cubrir sus necesidades más primarias se desprendía de unas cuantas pesetas entre lágrimas, emoción y aplausos, y se comprometía a ingresarlas en la cuenta de un programa cuyo presentador, Alberto Oliveras, cobraba un pastón y se daba la vida padre en París.

Pobres que no querían ser menos que los ricos ayudaban a personas más pobres que ellos, miserables que, como en la novela de Galdós, al día siguiente se liaban a tortazos disputándose el puesto de pedigüeño mejor situado a la puerta de las iglesias.

Según el  VIII Informe Anual de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, en 2018 la pobreza severa en España se situaba en el 6,9 por ciento de la población, más de tres millones de personas. Los que son pobres hoy, lo son mucho más que hace diez años. Y en esas andábamos cuando apareció el coronavirus en escena. Lee el resto de esta entrada »