Coronavirus 2020: La única procesión que tuvo lugar en España la celebró la Armada española el Viernes Santo en la cubierta del Elcano

abril 11, 2020

La procesión de la Virgen de la Soledad se ha celebrado en la embarcación, considerado territorio nacional

ABC, 11 de abril de 2020

España atraviesa una de las festividades de Semana Santa más atípicas de la historia. La pandemia de coronavirus que se ha extendido por todo el mundo ha obligado a mantener confinada a la población y, en consecuencia, se han suspendido todos los actos litúrgicos de la Semana Santa.

Los marinos del buque Juan Sebastián Elcano han celebrado en alta mar la única procesión que sí ha podido desarrollarse este Viernes Santo en «suelo» español. Lo han hecho en la propia nave, desfilando a lo largo de la cubierta y portando a hombros un pequeño paso de la Virgen de la Soledad.

Según se señala en Libertad digital, la imagen de la Virgen de la Soledad fue comprada por el sacerdote del buque con su propio dinero y embarcada al inicio del viaje. Es tradición en el Juan Sebastián Elcano hacer una procesión a bordo el Viernes Santo si ese día se encuentran en pleno viaje de instrucción.

El buque escuela se encuentra de regreso a su base de La Carraca, en San Fernando (Cádiz).

Vídeo
Fuente: El Independiente
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Coronavirus: La fe pierde puntos

abril 11, 2020

Javier Sampedro, El País, 11 de abril de 2020

Para un ateo como yo, la cualidad más asombrosa de las religiones es su plasticidad, su resiliencia, su capacidad para adaptarse a cualquier nuevo entorno tras estrellarse contra el duro suelo de la realidad. No pretendo criticar ese talento, más bien quiero elogiarlo, y hasta creo que otras instituciones y corporaciones harían bien en copiarlo. Adaptarse o morir. En un sentido profundo, ese es uno de los cimientos de la ciencia. La teoría más bella y elegante vale menos que un dato bien tomado que la contradiga. Pero la religión ha sufrido en estos días y semanas una ducha de realidad para la que, tampoco ella, estaba preparada, y sus reacciones han sido bien interesantes, a veces poéticas.

“No deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!”, le soltó el papa Francisco a la Virgen del Divino Amor el 11 de marzo. En el lenguaje laico, eso quería decir que el líder católico acataba las medidas antipandémicas que acababa de declarar el Gobierno italiano, incompatibles con los atascos humanos que se suelen producir en la plaza de San Pedro. De hecho, la Virgen del Divino Amor reside a 30 kilómetros del Vaticano, que es desde donde el Papa emitió su mensaje profiláctico. Pese a su poesía gongorina, Francisco se portó de acuerdo con los criterios científicos, lo que es muy de agradecer. Aunque hubo en España alguna misa evangelista que tuvo que dispersar la policía, ninguna voz de la jerarquía se ha opuesto a la suspensión de las procesiones de Semana Santa. Han entendido perfectamente los argumentos de la razón sanitaria y han emitido ese mensaje a sus fieles. Lee el resto de esta entrada »