Coronavirus 2020: La única procesión que tuvo lugar en España la celebró la Armada española el Viernes Santo en la cubierta del Elcano

abril 11, 2020

La procesión de la Virgen de la Soledad se ha celebrado en la embarcación, considerado territorio nacional

ABC, 11 de abril de 2020

España atraviesa una de las festividades de Semana Santa más atípicas de la historia. La pandemia de coronavirus que se ha extendido por todo el mundo ha obligado a mantener confinada a la población y, en consecuencia, se han suspendido todos los actos litúrgicos de la Semana Santa.

Los marinos del buque Juan Sebastián Elcano han celebrado en alta mar la única procesión que sí ha podido desarrollarse este Viernes Santo en «suelo» español. Lo han hecho en la propia nave, desfilando a lo largo de la cubierta y portando a hombros un pequeño paso de la Virgen de la Soledad.

Según se señala en Libertad digital, la imagen de la Virgen de la Soledad fue comprada por el sacerdote del buque con su propio dinero y embarcada al inicio del viaje. Es tradición en el Juan Sebastián Elcano hacer una procesión a bordo el Viernes Santo si ese día se encuentran en pleno viaje de instrucción.

El buque escuela se encuentra de regreso a su base de La Carraca, en San Fernando (Cádiz).

Vídeo
Fuente: El Independiente
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La opaca y enrevesada relación de la Iglesia y el Ejército español

marzo 3, 2020

“Las Fuerzas Armadas gastaron más de 3 millones de euros en la Iglesia en 2016, Son cantidades, en algunos casos sin especificación, por lo que resultan opacas” “La participación de militares en las celebraciones religiosas de Semana Santa o eventos como la peregrinación a Lourdes continúa aun con los socialistas en el poder”

Ejército

La ministra de Defensa en 2018, María Dolores de Cospedal, tras dar los primeros toques de campana al trono del Cristo de Animas de Ciego de las Reales Cofradías Fusionadas de Málaga. / Efe

Luis Gonzalo Segura, Cuarto Poder, 3 de marzo de 2020

Hace solo dos semanas, el pasado 16 de febrero, la asociación militar de ultraderecha AME (Asociación de Militares Españoles) publicaba en su página web un vídeo en el que se puede comprobar cómo militares y guardias civiles españoles desfilaban en la peregrinación militar a Lourdes. Con el agravante de ser estos militares alumnos provenientes de las academias de oficiales y suboficiales. Se trata de una peregrinación anual en la que se llegan a concentrar hasta 15.000 militares de ejércitos de todo el mundo.

Al ritmo de “La Banderita”, el pasodoble de Francisco Alonso estrenado en 1919, se puede ver a miembros de las academias militares de la Guardia Civil y los tres ejércitos, siendo un guardia civil el portador de una gran cruz tras la que desfilan los alumnos y futuros oficiales y suboficiales. Con todo, se trata de un vídeo más digno que el que hace solo unos años se hizo viral en las redes sociales por encontrarse los militares, guardias e incluso religiosos en un estado de exultante confraternización al ritmo de la conga.

Sin embargo, este vídeo genera una serie debates transcendentales y no pocos interrogantes.

¿Deben los alumnos militares recibir educación, asistencia o influencia religiosa en las academias militares?

Los alumnos militares y futuros suboficiales y oficiales no deberían recibir ni participar de ningún tipo de acto, influencia o evento religioso durante su formación, como tampoco deberían hacerlo durante su carrera militar. El artículo 16 de la Constitución Española garantiza la libertad ideológica y religiosa sin ninguna limitación y la prohibición de obligar a declarar la ideología, religión o creencias: Lee el resto de esta entrada »


Laicidad y milicia, un reto pendiente para la Democracia española en el siglo XXI

marzo 29, 2016

El artículo 3.1. de la Constitución de 1978, define al Estado Español como aconfesional, no reconociendo carácter estatal en ninguna religión, extendiendo a sus Fuerzas Armadas la observancia de este principio a través de la Reales Ordenanzas (Art. 177, 417 y otros), así como otras disposiciones que las desarrollan.

Floren Dimas, Crónica Popular, 29 de marzo de 2016

El artículo 3.1. de la Constitución de 1978, define al Estado Español como aconfesional, no reconociendo carácter estatal en ninguna religión, extendiendo a sus Fuerzas Armadas la observancia de este principio a través de la Reales Ordenanzas (Art. 177, 417 y otros), así como otras disposiciones que las desarrollan.

El riesgo que para su vida implica la función del militar, en determinados momentos de su vida, unido a la simbiosis de intereses comunes entre el poder político-militar y la Iglesia, determinó la presencia de los capellanes en el campo de batalla, extendiéndola desde los primeros tiempos del catolicismo en España, al resto de las manifestaciones de la vida militar como parte integrante de su propia configuración, especialmente reglada a partir del reinado de Carlos III.

Desde entonces y hasta 1931, ha existido una jurisdicción castrense religiosa dentro de los Ejércitos, hasta que con la instauración de la II República, fueron limitadas sus funciones, siendo suprimidas totalmente en junio de 1932. Al producirse la sublevación militar fascista de 1936, el ejército de Franco, introdujo de nuevo a los capellanes en sus unidades, con renovada caracterización militar (vestidos de  uniforme, y algunos con pistola al cinto).

Finalizada la contienda, el nuevo régimen restableció en 1940 el Cuerpo Eclesiástico del Ejército, en plenitud de sus funciones tradicionales. Tras el convenio con la Santa Sede (agosto de 1950), se formaliza la jurisdicción castrense, hasta que en enero de 1979, se firma un nuevo acuerdo con el Vaticano que sigue actualmente vigente, sobre asistencia religiosa en las FAS y se crea el Arzobispado Castrense, fijando su sede en la iglesia Catedral Castrense de San Agustín, en Madrid.

Durante los cuarenta años de franquismo, la Iglesia impuso en FAS su integrismo religioso, al que no escapan ni los propios mandos, y menos aún los cientos de miles de soldados, obligados durante  la guerra y durante las cuatro décadas de dictadura, a la práctica de rituales religiosos, persiguiendo cruelmente a los que no se sometían a aquellas prácticas inquisitoriales (protestantes, testigos de Jehová, ateos, agnósticos…). La Cruz y la Espada,  como lema y blasón de las cruzadas medievales, formaron parte de la iconografía militar y castrense, refundiendo ambos símbolos en una sola interpretación. Como decía el catecismo falangista, quisieron hacer de cada español un hombre “mitad monje, mitad soldado”. Y no será por falta de celo, ni de recursos, por lo que no lo consiguieron. Lee el resto de esta entrada »