¿Sabían que ninguna de las funciones del “velo” es ocultar el pelo? por Nazanín Armanian

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Mujeres iraníes caminan por Teherán / REUTERS

Nazanín Armanian, Público, 20 de octubre de 2022

Justicia poética: no hace mucho que, los curas de la inquisición quemaban a las «brujas» en las hogueras. Hoy, las brujas iraníes, en homenaje a Mahsa Amini arrojan a las llamas la esencia de la vida de los ayatolás concentrada en un trapo carcomido llamado hiyab.

¿Por qué el Totalitarismo Islámico (TI), como sistema político ha enlazado su existencia a una prenda de mujer?

No es «velo» todo lo que cubre la cabeza

Hay que aclarar que la prenda que corona el cuerpo de las mujeres (y también la de los hombres), ha tenido distintas funciones y que ninguna ha sido para satisfacer a Dios:

– Prenda climática: protege a sus portadores de las inclemencias del tiempo y del medio: esquimales y tuaregs como ejemplo. Que ciertos pueblos hayan podido convertir en «sagrada» su indumentaria particular, ha tenido que ver con su capacidad de universalizar su credo: los judíos y los árabes entre ellos, pero también los iraníes con llevaron hasta Roma el mitraísmo, cuyas huellas aún perviven en el gorro del Papa: El Mitra.

– Seña de identidad étnica: como el Colqué de las mujeres kurdas, el dastar de sus hombres; el Beregh o Yaligh de las azeríes, y yunburk de sus varones, también la kufiya con puntos rojos de los jordanos y el mismo pañuelo, pero con dibujos negros, de otro pueblo: el palestino. En América Latina o África, los tocados o pañuelos que llevan los indígenas sirven tanto de complemento de su vestimenta como de señal de distinción étnica.

– La clase social: En Persia y Babilonia, las aristócratas se cubrían con un tul (de la palabra persa «tur») cuando aparecían en público en sus calesas, deformación del término persa de «galesqué». Tras el islam, la élite árabe, en su afán de parecerse a los emperadores de Irán, mandó a sus mujeres a distinguirse «¡Oh, Profeta! Díle a tus mujeres, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con sus mantos; es mejor para que se las reconozca y no sean molestadas» (Corán, 33:59). ¿Significa que, si no son molestadas, en un país como España, donde además el acoso sexual es un delito, ¿las practicantes del islam podrían salir sin el velo?

– La patriarcal, propia del judaísmo, y religiones derivadas, el cristianismo y el islam. «La mujer ha de tener una señal de autoridad (del hombre) sobre su cabeza», (Corintios, 11:10), en un orden compuesto por Dios-hombre-mujer-esclavos. Por lo que, quienes no llevaban el velo judío, -un burka-, entraban en el reino de «las cualquieras». En este sistema la vestimenta marca los roles: el hombre con «pantalones» ostenta el poder y la mujer con falda y velo, es su subordinada. La modernización de la ropa, al igual que el travestismo rompe la jerarquía del poder y descoloca al clero, al perturbar las fronteras establecidas en sus comunidades ancladas en la Edad Media. Por ello, el jomeinismo en Irán se negó a la propuesta de las mujeres de sustituir el velo por el gorro, la prenda «masculina». En realidad, solo se trataba de someter a la mitad de una población desobediente: serán castigadas como la esposa (sin nombre) curiosa de Lot, que al desobedecer la orden divina de «no miren detrás de sí», se convierte a una estatua de sal. Por cierto, Lot, el mismo que, para mostrar a Dios y sus vecinos su hospitalidad y ganarse sus favores, ofrece sus hijas menores vírgenes a unos hombres violadores para proteger a unos huéspedes varones, sí que tiene nombre.

– Fertilidad: «Las mujeres que han llegado a la menopausia…. no cometen falta al deponer sus velos de adultas» (Corán 24:59). ¿Que el hiyab no tiene nada que ver con Dios? Se trata de uno de los versículos más ocultados del Corán por el islamismo que, sin embargo, en el momento de justificar su pedofilia, -legitimar y legalizar la violación a niñas de 7-8 años, bajo el nombre del «matrimonio»-, esta corriente política sí que lo utiliza: ellas deben llevar el velo a partir de esta edad por ser fértiles.

El Corán no incluye el velo entre los cinco pilares de la religión. El versículo 24:31 pide a las mujeres tapar sólo su escote, un enfoque sexual heredado de los mitos judíos (que no persas, ni mucho menos indios, por ejemplo) que vinculan la vestimenta con el pudor y el honor: en el Génesis, las hojas de parra taparán «las vergüenzas» de Adán y Eva.

Cuando Jomeini en 1979 bajó la edad nupcial de 16 años a 9 (uno de los logros del feminismo iraní), ninguna entidad internacional de defensa de la infancia exigió castigos al TI para tal aberración, que mata cada año a decenas de niñas violadas en su «noche de bodas» y a otras tantas en su primer parto. La niña con el velo, incluso en la Europa «de derechos», será una ciudadana de segunda: a nadie le importará que deba dejar de jugar, saltar, escalar, montar la bici, bailar, soltar una carcajada en público, ir al teatro, cine o concierto, enamorarse, o tener sueño, porque le están preparando para las interminables agresiones sexuales y palizas que recibirá del «esposo». No entenderá por qué los hombres deben cubrir «sólo» sus genitales en público, ella tapará todo su cuerpo porque todo su ser está reducido a sus órganos sexuales: ¿A quién le importa la música, la filosofía, o el género literario que le gusta? Ella se resume en dos únicos datos que transmite a los interesados: es una hembra, que servirá de esclava sexual y para procrear, y es «modesta»: será fiel y formará parte de la propiedad privada de un hombre; en caso de que no cumpla con estas expectativas, aparecerá en la lista del feminicidio bajo el pretexto de «honor», y mandará a la cárcel unos meses al delincuente, pero si es ella quien acaba con su maltratador se le aplicará la pena de muerte por la Ley de Talión, un castigo medieval para el que los iraníes ni tenemos una palabra propia.

– Timar a los fieles: como cuando Labán engañó a Jacobo: le prometió  entregarle en matrimonio a su bella hija Raquel a cambio de que trabaje en su granja durante siete años; pasados estos años, decidió cubrir a su otra hija Lea con el velo, entregándole a Jacobo. Éste, enamorado de Raquel, estupefacto aceptó trabajar otros siete años para él a cambio de obtener a su amada. En Irán, cada vez que el TI se ha enfrentado a una crisis de legitimidad, económica o política, las patrullas «antivicio» han ocupado las calles, no sólo para aterrorizar a las mujeres, la mitad de la población, sino a toda la sociedad sublevada contra la barbarie, la corrupción y la incompetencia de una casta clerical medieval. Dijo Jomeini en 1979 que no habría obligación en el velo, consciente de la gran preocupación de las mujeres iraníes, que desconocían el término «Taghiyé» «disimulo/mentir», uno de las principales bazas del chiismo, corriente minoritaria del islam que para salvarse de las persecuciones del sunismo, se autoconcedió el derecho de mentir pero que en manos del jomeinismo se ha convertido en el recurso habitual de un clérigo vago, parásito y «listillo» que manipula a los ciudadanos para el beneficio propio.

El velo de la «elección personal» no existe debido a la incompatibilidad entre la libertad y el miedo a: 1) Dios y su fuego del infierno, 2) los varones de la familia, que han colocado su «honor» en el cuerpo de la mujer que no en sus propios actos, y 3) Estados totalitarios como el de Irán, Arabia Saudí o Emiratos talibanes.

Cronología de la rebelión antivelo iraní

– 1848. Tahereh Gorratolein (1815-1852), poeta y líder de la religión bahaí (un intento de reformar el chiismo), es secuestrada y lanzada a un pozo a los 37 años por el clérigo chiita que le acusa del pecado de arrancar su velo en las jornadas de poesía delante de un público masculino.

 1921. Se forma la primera organización feminista iraní, promovida por las mujeres marxistas. Todo Oriente Próximo recibirá el impacto de la Revolución bolchevique, y sus iniciativas feministas.

– 1922. Se forma la República Socialista de Guilán, en el Caspio, en cuyo poder participan mujeres guerrilleras, obviamente sin el velo.

 1935. Reza Shah Pahlavi (1924-1944), padre de la modernidad capitalista de Irán, en un edicto prohíbe el turbante y la barba y el velo, para reducir la influencia del clero, a la vez que facilita, con becas, la entrada de cientos de mujeres a las universidades, y les abre la posibilidad de ser explotadas por el nuevo sistema de dominio, más avanzado en los derechos humanos que el podrido feudalismo.

– 1946: Las provincias de Azerbaiyán y Kurdistán, aprovechando la presencia del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, se declaran autónomas y democráticas. Las azeríes obtendrán el derecho al voto, entre otras medidas de paliar la discriminación de la mujer. Nada más instalarse en el poder, y por mandato de EEUU, Mohammad Reza Pahlavi (El Sha) aplastará a los dos pueblos rebeldes, y enterrará, junto con miles de cadáveres de comunistas iraníes, las reformas que realizaron durante los 11 meses de la democracia. Después, un Sah muy religioso, levantará la prohibición del velo, aunque seguirá con algunas medidas en pro de la economía moderna del mercado.

– 1964: Las mujeres podrán votar, pero solo a las opciones del dictador, quien mientras llena Irán de mezquitas para contener el avance de la poderosa izquierda, mientras mantiene la prohibición sobre los partidos de izquierda, los sindicatos obreros y las organizaciones feministas. Por otra parte, se limita la poliginia, pero no se abole como guiño al clero, al igual que se eleva la edad nupcial a 16 años, pero no se aplica: el clérigo seguirá casando a las niñas de 10-12 años.

– 1968. Irán tiene su primera mujer ministra: la doctora Farrojru Parsa, llevará la cartera de Enseñanza y Educación. Por este «delito» es ejecutada en 1980 por Jomeini.

– 1974. La doctora Mahnaz Afkhami dirige el Ministerio de Asuntos de Mujer (¡no de «familia»!).

– 1978, febrero: EEUU y Francia instalan en Teherán el Jomeinismo anticomunista, un totalitarismo religioso de corte medieval. «Ma enghelab nakardim- ta beh aghab bargardim» «No hemos hecho la revolución para volver atrás», cantamos el 12 de marzo unas 200.000 mujeres en las calles de Teherán contra el velo obligatorio y el robo de nuestros derechos por el último Estado fascista del siglo XX. ¿Qué hacer para impedir que las conquistas sociales sean irreversibles y a salvo de la extrema derecha?

– Entre 1980 y 1988: el TI ilegaliza a todos los partidos, sindicatos y también a las organizaciones feministas, entre ellas la más veterana, la Organización Democrática de la Mujer (1943) para luego detener, torturar y ejecutar a decenas de miles de mujeres y hombres, en su gran mayoría de izquierdistas. Además, expulsa a decenas de miles de trabajadoras de las empresas públicas y privadas, y coloca en su lugar a los leales al Caudillo islámico, sin considerar sus capacidades y nivel de estudios. El enemigo de la belleza, de la vida y de amor, prohibió llevar falda, calcetines transparentes, uñas pintadas, maquillaje, perfume, ropas de colores, amar sin permiso, etc., y para ello utilizó todo tipo de coerción (ceremonias públicas de lapidación, latigazos, ejecuciones callejeras, lanzamiento de los homosexuales desde las azoteas, etc.).

– 1981: la Constitución jomeinista anuncia que el presidente será chiita, de confesión duodecimana y hombre.

– 1980. El presidente Banisadr revela que «el pelo de la mujer emite unos rayos que provocan a los hombres«, un descubrimiento en la física universal, que explica el motivo del caos social en tales países: la pérdida del control por los hombres sobre sus regiones íntimas. El remedio no será, por ejemplo, llevar ellos unas gafas oscuras sino ellas cubrirse de un sudario negro de funeral.

La imposición del velo sirve para ocultar la violencia integral contra la mujer y la despolitiza: el estatus islámico de la mujer afirma que esta criatura carece de autonomía por su discapacidad mental. Por lo que desde nacer hasta morir necesitará de un tutor varón, que le autorice estudiar, trabajar, amar, casarse, divorciarse, hospedar en un hotel, ingresarse en urgencias ella y sus hijos, viajar dentro y fuera del país, hasta salir de casa.  Esta esclavitud también es sexual: el hombre tiene derecho a no pagar la manutención de la esposa cuando ella incumpla los «deberes maritales» y no padezca de «jaqueca», golpearle hasta morir (Corán: Mujeres: 4). Ella no tiene derecho al divorcio (como el judaísmo), y en caso de obtenerlo, pierde la custodia de los hijos; luego, al no haber el concepto de «bienes gananciales», ella se quedará literalmente en la calle. Sus derechos legales son la mitad de lo fijado para los hombres: el testimonio, la herencia, el precio de su sangre, etc.

Hasta entonces, unas 2000 mujeres y niñas habían sido ejecutadas por activismo político, o ser familiar de un perseguido. Entre ellas, Nafiseh Ashraf de 10 años, Maryam Asadi de 11, Afsaneh Farabi de 12, y otras 6 niñas menores de 13 años fusiladas, junto con decenas de mujeres embarazadas. A las «vírgenes» -estudiantes de la secundaria las violan antes de ejecutarlas, porque según el islam las vírgenes no van al cielo, por haberse negado a «confortar» a un hombre, la razón de la creación de la mujer.

Entre los castigos a las infractoras, introducir la cabeza en cubos de cucarachas, clavar el velo a la frente con chinchetas, 75 latigazos, varios meses de prisión y cuantiosas multas. De la misma manera que Franco consideraba que la lucha contra su totalitarismo era una conspiración «judeomasónica», su versión islámica ha etiquetado a su crítico de «agentes de EEUU, Israel y la URSS» para así no solo desacreditarlos sino bajo el nombre de la «seguridad nacional» poder ejecutarlos.

Las fuerzas de izquierda, en un Irán invadido por Irak (1980-88), cayeron en la «trampa de la prioridad»: en vez de crear una jerarquía de asuntos importantes a tratar, eliminaron a todos a beneficio de la primera, que era proteger la nación de una invasión extranjera, cerrándose los ojos ante los más graves atropellos de los derechos básicos de las mujeres y hombres iraníes, sin saber que el propio islamismo era una de las falsas banderas utilizadas por EEUU (al Qaeda, Jomeinismo, los muyahidines afganos, ISIS, la Hermandad Musulmana, Talibán, etc.).

– Década de los noventa: el «mal hiyab» ya es el velo más extendido en el país. El régimen «solo» detiene a las activistas de los derechos de la mujer.

– 1993. La doctora en psiquiatría Homa Darabi, activista del Partido Melat (la Nación), seguidora del primer ministro Mohammad Mosadeq (derrocado por el golpe de Estado de la CIA-MI6 en 1953), se inmola en una plaza de Teherán en protesta por las humillaciones recibidas por las fuerzas de Basich (Reclutas), grupo armado islamista de lumpen instalado en todos los centros educativos, laborales, sanitarias, etc. «¡Muerte a la tiranía! ¡Viva la libertad! ¡Viva Iran!», fueron sus últimas palabras.

– 1998, septiembre. La doctora Zahra Bani Yaghub fue «suicidada» en la comisaría la misma noche de detención, por llevar mal el velo y pasear con su prometido en un parque.

Expresidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013) presume de detener cada día y solo en Teherán a un promedio de 150 mujeres por el ‘mal velo’ y abría expediente para otras 1500.

Hace décadas que, lo único que separa al TI de la dictadura del Sha, es el velo: Sin ello perderían su razón de ser. El velo es la «esvástica» del islamismo: si lo pierden dejarán de existir

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