Las víctimas rompen el silencio de la iglesia: “El arzobispo de Oviedo me dijo que era mi palabra contra la suya”

Fuente: El País, 28 de octubre de 2018

El País recoge hoy una serie de testimonios de víctimas de abusos sexuales a manos de sacerdotes en parroquias y colegios religiosos en distintas épocas —desde la década de los años cuarenta hasta los últimos años— y que hasta ahora permanecían ocultos (“Las víctimas rompen el silencio de la iglesia”).

La Iglesia española silenció durante décadas los casos de pederastia que conoció o instruyó en sus tribunales eclesiásticos. El Centro Nacional de Documentación Judicial (Cendoj) tiene registrados en los últimos 30 años apenas 33 casos juzgados en los tribunales civiles que afectan a 80 menores víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes.

El periódico ofrece cinco de esas historias como ejemplo de un problema ocultado por la cúpula eclesiástica, entre ellos el de V.C., una víctima asturiana que denunció, sin éxito, los abusos al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes

“El arzobispo de Oviedo me dijo que era mi palabra contra la suya”

Una víctima de abusos sexuales por un sacerdote relata la pasividad de la Iglesia cuando denunció su caso

V. C., una víctima asturiana de 36 años, calló hasta 2015, cuando al fin se sintió preparada para denunciar al sacerdote que había abusado sexualmente de ella desde los seis hasta los 13 años en Villaviciosa (Asturias). De su puño y letra escribió una carta al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, donde le narraba los hechos y las terribles secuelas que le habían provocado. Cuando se reunió con él en la diócesis asturiana, Sanz, con la misiva en la mano, le comentó que no se podía hacer nada. “Me dijo que era mi palabra contra la suya, que le habían apartado unos años antes de mi denuncia por otros asuntos y que estaba bajo vigilancia”, relata ella. El obispo no la “invitó” a que lo denunciase ante la justicia, como marca desde 2010 el protocolo contra los abusos de la Conferencia Episcopal Española, y tampoco abrió un proceso eclesiástico contra dicho sacerdote.

“Cuando salí de allí me enfadé tanto que miré asociaciones de violencia contra la mujer, contacté con una y finalmente denuncié 2016”, explica la víctima. El clérigo E. S. F., según cuenta, fue a la citación con un abogado de la diócesis y lo negó todo. “La Audiencia Provincial de Asturias, sección 8, rechazó la denuncia porque, según el juez, el delito había prescrito, y estamos reclamando”, explica. Su abogada dice que están recopilando pruebas de que ese caso ya se denunció en su día y que están a la espera

No es la primera vez que el párroco es acusado por estos delitos. Cuando sucedieron los abusos, la víctima vivía con su madre divorciada y con el sacerdote en una comunidad cristiana que él lideraba. Algunos familiares descubrieron los abusos y los denunciaron, pero los hechos no pudieron ser probados. “Todo fue en un contexto cerrado, en una comunidad cristiana aprobada por el obispado. Recuerdo que a veces venía a vernos el obispo”, relata la joven.

La Archidiócesis de Oviedo ha confirmado que este caso se archivó en 1997 y que, tras la nueva denuncia, los delitos han prescrito. No ha comentado nada sobre si se realizó en su día, o recientemente, un proceso eclesiástico. En 2012, el actual arzobispo de Oviedo decidió, sin dar explicaciones, retirar de la parroquia donde se encontraba al sacerdote. Los vecinos salieron a la calle con pancartas para protestar contra la decisión de la diócesis. En 2018, el obispado anunció su traslado a la unidad pastoral de Pola de Siero, a unos 35 kilómetros de Villaviciosa.

Cuando V. C. comenzó a estudiar Biología, los recuerdos se volvieron más intensos. “Tuve una depresión y empecé a ir a una psicóloga. Le conté todo y mejoré, pero años después volví a recaer cuando me fui al extranjero. Volví a ver a una psicóloga y me animó a que hiciera algo”, cuenta. Fue entonces cuando escribió al arzobispo. “Con 14 años ya tenía crisis de ansiedad. Mientras mis primos jugaban, yo pensaba en todo lo que estaba pasando. Me robaron la niñez. ¿Cómo puedo inventarme eso?”.

Le enfada que los delitos prescriban (en España, a los 15 años contados a partir de que la víctima cumple 18). Fue muy complicado, dice, lanzarse a hacer algo. Ahora que lo ha hecho no tiene pruebas suficientes para demostrarlo: “No tengo nada más que lo que le conté a la psicóloga. No tengo moratones. No sé quién decidió que tú tendrías que asimilar los hechos en x tiempo. Me parece muy arbitrario”.

Otros testimonios

Los curas le dijeron a mi madre: “O se calla usted o le damos una paliza” (Leopoldo Martín, de 80 años, narra los abusos que sufrió en un internado religioso hace más de 70 años)

“Era director del colegio y abusaba de mí en la secretaría” (Teresa Conde relata los abusos que sufrió siendo menor, durante dos años, de un religioso de los Trinitarios de Salamanca)

El Obispado de Segorbe-Castellón silenció los abusos a niños de un cura (El sacerdote fue cambiado de parroquia en secreto y se le prohibió regresar a Artana, aunque la víctima nunca fue informada)

Los Salesianos mantienen a un cura investigado por abusar de un joven (La víctima del sacerdote López Luna: “Me advirtió de que si lo contaba, me suspendería, me enviaría a un internado”)

En prensa

La Voz de Asturias también se hace eco del caso de la víctima de pederastia asturiana: Una víctima de pederastia acusa al arzobispo de Oviedo de silenciar su denuncia

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