El descenso de fieles transforma la organización eclesial de Avilés

abril 5, 2018
Las dos parroquias más importantes de la comarca, es decir, San Nicolás de Bari y Santo Tomás de Cantorbery o lo que es lo mismo, el templo de la villa y el del tradicional barrio de pescadores, han iniciado contactos para fusionar numerosos servicios.

Parroquia de Santo Tomás de Canterbury/ Avilés

San Nicolás y Santo Tomás preparan la primera gran fusión de parroquias urbanas por falta de fieles

El Arzobispado propone sumar las iglesias de Versalles y San Juan de Ávila a la unión de los dos templos más señeros de la ciudad.

Saúl Fernández, La Nueva España, 5 de marzo de 2018

Cambio radical en la organización eclesial de la ciudad. Las dos parroquias más importantes de la comarca, es decir, San Nicolás de Bari y Santo Tomás de Cantorbery o lo que es lo mismo, el templo de la villa y el del tradicional barrio de pescadores, han iniciado contactos para fusionar numerosos servicios. Ambas han sido los ejes sobre los que ha pivotado la historia local, sobremanera, tras el boom provocado por la instalación de la antigua Ensidesa, que fue la que causó la última revolución en el mapa parroquial avilesino: la creación de una treintena de parroquias que ahora, en pleno siglo XXI, se hacen menos necesarias. No hay curas para tantos templos y el número de feligreses está mermando. Lo que el Arzobispado ensaya ahora en Avilés es la concentración de servicios en los núcleos urbanos, algo que había probado ya, y con fortuna, en el medio rural.

La fusión de parroquias tiene más causas que la disminución de sacerdotes y va en caminada a mejorar servicios. Permite que se unifiquen horarios de misas, oficios sacramentales, servicios de Cáritas, de catequesis… En esto Avilés ha sido una comarca pionera. Las parroquias de los barrios del sur -del Pozón a Molleda- tienen muy avanzados los trabajos de unificación y muy pronto operarán todas a una. El presupuesto con el que ha trabajado el Arzobispado ha sido contar con un párroco moderador, un “primus inter pares”. Es decir, los párrocos lo seguirán siendo, pero el moderador tendrá la voz definitiva a la hora de algún desacuerdo entre los rectores de cada parroquia. Esta unificación de los templos liberará muchas instalaciones anexas. Lee el resto de esta entrada »


Para morirse (Juan José Millás)

abril 5, 2018

Juan José Millás, La Nueva España, 5 de marzo de 2018

Durante la pasada Semana Santa, varios ministros afirmaron en público ser los novios de la muerte. Lo hicieron con música, para darle más énfasis, mientras un Cristo despellejado y herido, y con las articulaciones rotas, desfilaba ante sus ojos sobre los brazos de un grupo de legionarios con las camisas abiertas que también afirmaban ser los novios de la muerte. Esto ocurría en España, en marzo de 2018, con el país hundido en una crisis que además de provocar miles de desahucios anuales, había dado lugar a una juventud mayormente en paro y con un tercio de la población en riesgo de pobreza. El terror no descansa. Somos huéspedes del hotel en el que transcurre la acción de “El resplandor”. Para que se te erice el vello no necesitas abrir la puerta de la habitación y asomarte al pasillo. Basta con que tomes el mando a distancia de la mesilla de noche y enciendas la tele. Ahí verás a nuestros representantes presumiendo con emoción contenida de tener a la muerte por la más leal de las compañeras.

Lo sabíamos. Sabíamos que hablan más con la muerte que con los representantes sindicales. Lo sospechábamos al menos por su aspecto patibulario. Uno a uno te ponen los pelos de punta, pero todos juntos, entonando el himno, o lo que sea, de la Legión matan de miedo a media España. Y a la que no matan de miedo la matan de la risa, que viene a ser lo mismo. Hay ocasiones en las que no hay manera de distinguir una carcajada de un alarido de terror. Cuando se dan de forma simultánea, tiene uno muchas posibilidades de atragantarse y fenecer. Se muere uno de la risa como se muere uno del espanto. Con frecuencia, se muere uno de las dos cosas a la vez. ¿Se trata de una muerte deseable?

No tenemos ni idea. Por cierto, que el Cristo que alzaban los legionarios es conocido como el Cristo de la Buena Muerte, ignoramos por qué. Que nosotros sepamos, Cristo tuvo un final atroz. Le echaban vinagre en las heridas sin dejar de escupirle y de clavarle lanzas. Si eso es una buena muerte, que venga Dios, nunca mejor dicho, y lo vea. Claro, que los ministros-novios de la muerte llaman a esto que nos ocurre (los desahucios, el paro, la pobreza, la desigualdad) el milagro económico español. Para morirse, en fin, no sabemos si de la risa o de lo otro.

 

 Una legión de ministros acompaña al Cristo de la Buena muerte (fragmento “Ministros y el himno de la Legión”)