Género y religión: Mujeres y catolicismo en la historia contemporánea de España

marzo 15, 2020

Inmaculada Blasco Herranz,  profesora de Historia Contemporánea, Universidad de La Laguna

Fuente. 15 de marzo de 2020

Que la relación entre mujeres y religión no resulta fácil de abordar lo muestra la ambivalencia de las interpretaciones ofrecidas al respecto. Para algunos, la religión ha sido liberadora de las mujeres, les ha ofrecido consuelo y amparo a unas vidas concebidas como especialmente abocadas al sufrimiento. Para otros, la religión ha sido fuente de opresión y subordinación femenina, un hecho que puede constatarse tanto en las declaraciones de inferioridad recogidas en los textos sagrados de las diferentes religiones como en las prácticas religiosas que excluyen a las mujeres de la jerarquía de poder.

Cada una de estas interpretaciones responde a enfoques y se inserta en marcos teóricos diferentes y, a menudo, en conflicto entre sí. La primera interpretación coloca en primer plano la expe­riencia y prácticas de las mujeres, dentro de una visión de recupera­ción de los sujetos históricos y sus acciones. La segunda considera de mayor relevancia explicativa las estructuras institucionales y los discursos dominantes que las religiones impulsan y transmiten.

En el caso de la historiografía feminista española, esta ambivalen­cia puede apreciarse cuando proyectamos una visión amplia de los estudios relativos a diferentes épocas históricas. Mientras que la historia de las mujeres referida a la España medieval y moderna, so­bre todo la primera, ha prestado gran atención a la relación entre las mujeres y la religión, las historiadoras contemporaneístas sólo muy recientemente han comenzado a interesarse por los lazos entre las mujeres, el género y la cuestión religiosa.[1]

Esto se debe a varios motivos. Lee el resto de esta entrada »


Cristianos de base ante el escándalo de las inmatriculaciones de la Iglesia católica: ¡No podemos seguir callando !

marzo 15, 2020

Fuente: Laicismo.org,  (Por Comisión de Laicidad de CCBM / Fuente: Redes Cristianas)
15 de marzo de 2020

¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”, decía el Papa Francisco en 2013, al comienzo de su pontificado. Y qué distante queda ese deseo de las prácticas y el espíritu dominante entre la jerarquía española.   Entre las lindezas que estamos acostumbrados a escuchar de nuestros jerarcas con ocasión de la formación del nuevo Gobierno PSOE-PODEMOS, (cómo olvidar el reclamo del cardenal Cañizares:  ”En esta hora crucial ¡orad por España!), no podemos dejar pasar una que nos parece especialmente hiriente y vergonzosa. El portavoz de la Conferencia Episcopal ha denunciado que “Pedir conocer qué bienes ha inmatriculado la Iglesia crea un «clima de desamortización encubierta”. Un lamentable recurso al victimismo por parte de quien se ha convertido en el mayor propietario inmobiliario de este país y que, desde el final de la guerra civil, se ha apropiado de no menos de 100.000 inmuebles, sin título de propiedad en la mayoría de los casos.

Ello tiene que ver con la vigencia de una ley hipotecaria franquista, aprobada en 1946, que reconoce que «tratándose de bienes de la Iglesia, las certificaciones [‘de propiedad] serán expedidas por los diocesanos respectivos, es decir por los obispos o arzobispos de cada diócesis”. Según esa ley bastaba con que cualquier obispo certificara como propio cualquier bien, para que, aún sin aportar ningún título de la propiedad, fuera inscrito a su nombre  en el Registro de la Propiedad. Sólo se exceptuaban los templos destinados al culto, porque los templos se habían entendido históricamente como bienes de dominio público, como lo son las calles, plazas o ríos. En 1998, el gobierno de Aznar amplió las facultades de la Iglesia, permitiendo también la inmatriculación de cualquier templo o lugar de culto. Ello provocó que, sólo en el período 1998-2015 (en 2015 se deroga la citada ley) las inmatriculaciones alcancen los 35 ó 40.000 registros inmobiliarios. (Cfr. https://vientosur.info/spip.php?article14599).

Pero el negocio no termina ahí, pues se complementa con los privilegios fiscales subsiguientes. Ni los inmuebles destinados al culto ni los otros inmuebles pagan impuestos, a pesar de que en muchos casos la Iglesia obtiene beneficios importantes, por actividades lucrativas diversas, por inversiones financieras o por ingresos de visitas turísticas, como la Mezquita de Córdoba y otras. Según la Memoria económica elaborada por la Conferencia Episcopal (CEE), las diócesis españolas consiguieron en 2017122.5 millones de euros, como «ingresos del patrimonio y de actividades económicas diversas», es decir, ingresos provenientes del alquiler de inmuebles (edificios, garajes, campos de labranza…) e inversiones varias. Lee el resto de esta entrada »


Pruébelo usted en la oficina

marzo 15, 2020

ESTE HOMBRE SE encuentra en el banquillo por haberse cagado en una realidad imaginada. De ahí su gesto de perplejidad…

Pruébelo usted en la oficina

Foto Kike Para

Juan José Millás, El País, 15 de marzo de 2020

Este hombre encuentra en el banquillo por haberse cagado en una realidad imaginada. De ahí su gesto de perplejidad. Entendemos por realidad imaginada aquella que desaparece si dejamos de creer en ella, al contrario, por ejemplo, de Marte, empecinado en seguir ahí con independencia de la confianza que le profesemos. Quien dice Marte dice la Luna o el Everest. Yuval Noah Harari, el antropólogo judío autor de Sapiens, explica muy bien el asunto este de las realidades imaginadas sirviéndose de una marca importantísima de coches, en la que ahora no caigo, y de la que afirma que desaparecería en poco tiempo si dejáramos de creer en ella y de adquirir sus automóviles. Es lo que le ocurriría, asimismo, y por abundar, a Mercadona, cuya existencia depende de nuestra fe en sus establecimientos.

El mundo está lleno, en fin, de realidades imaginadas cuya fuerza, curiosamente, es muy superior a la de las reales. Si yo me cagara, en un momento de dolor (porque me he pillado un dedo con la puerta, pongamos por caso), si yo me cagara, decíamos, en la Meseta Central rusa, que tiene más de medio millón de kilómetros cuadrados reales centímetro a centímetro, nadie me llevaría a juicio. Tampoco si me cagara en Venus, que está a la vista de todos.

—¡Me cago en Venus!

¿Lo ven? No pasa nada. La realidad real lo aguanta todo con una paciencia infinita. Mañana, en la oficina, pruebe usted a cagarse en los Montes Urales y comprobará que hasta hace gracia. Pero no se le ocurra cagarse en una realidad fantástica si no quiere acabar como Willy Toledo, el señor de la fotografía.