Los matrimonios civiles son el 75 % del total. Gráfica con su evolución desde 1976 a 2018

julio 18, 2019

Gráfica y evolución: Datos elaborados por Europa Laica a partir de los ofrecidos por el INE

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18 de julio de 2018

El estudio de la evolución de los matrimonios civiles en España que nos ofrece Europa Laica evidencia la imparable secularización de la sociedad española (se pasa de apenas un 0,3 por ciento de matrimonios civiles en 1976 al 75% en 2018) que se contradice claramente con el poder y el papel institucional que mantiene la iglesia católica.

Y es que la iglesia católica conserva unos privilegios, negociados en la Transición, que van más allá de lo económico (financiación, exenciones fiscales…), y que permite extender su influencia en aspectos sociales como la educación, el concepto de familia tradicional o la limitación de los derechos civiles.

Datos evolución de 1976 a 2018

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El 18 de julio

julio 18, 2019

El 18 de julio fue el origen de la versión maniquea y manipuladora que la dictadura de Franco, apoyada por la Iglesia, transmitió de la guerra, del “plebiscito armado”: que el “Movimiento Nacional” encarnaba las virtudes de la mejor tradición cristina y el Gobierno republicano todos los vicios inherentes al comunismo ruso.

 

Franco, Queipo de Llano y el cardenal Pla y Deniel durante la Guerra Civil en Toledo. / Fuente foto

Julián Casanova, InfoLibre, 18 de julio de 2019

Desde febrero de 1936 la prensa católica y de extrema derecha incitaban a la rebelión frente al desorden que atribuían al “Gobierno tiránico del Frente Popular”, “enemigo de Dios y de la Iglesia”. La CEDA inició un proceso de acercamiento definitivo a las posiciones autoritarias, que era muy visible desde hacía ya meses en sus juventudes, en el lenguaje y saludo fascista que utilizaban y en los uniformes que vestían.

A partir de la derrota electoral de febrero de 1936, todos captaron el mensaje: había que abandonar las urnas y tomar las armas.

El lenguaje integrista, el del “derecho a la rebeldía” al que había apelado ya en un libro de 1934 el canónigo magistral de Salamanca Aniceto Castro Albarrán, el de una rebelión en forma de cruzada patriótica y religiosa contra la República atea, ganó adeptos. Las Juventudes de Acción Popular engrosaban las filas de Falange, alrededor de quince mil afiliados se pasaron de una organización a otra, y Gil Robles secundaba en las Cortes la violencia verbal y antisistema de José Calvo Sotelo.

Pero toda esa ofensiva de las viejas oligarquías servidoras de la Monarquía y de las masas católicas de la CEDA no habría dado los frutos deseados, echar abajo la República y extirpar la amenaza socialista y libertaria, si no hubiera podido contar con las armas de un sector importante del Ejército.

De la organización de la conspiración se encargaron algunos militares de extrema derecha y la Unión Militar Española (UME), una organización semisecreta, antiizquierdista, que incluía a unos cuantos centenares de jefes y oficiales. El 8 de marzo de 1936, Francisco Franco, los generales Mola, Orgaz, Villegas, Fanjul, Rodríguez del Barrio, García de Herrán, Varela, González Carrasco, Ponte, Saliquet y el teniente coronel Valentín Galarza se reunieron en Madrid, en casa de José Delgado, corredor de bolsa y amigo de Gil Robles, “para acordar un alzamiento que restableciera el orden en el interior y el prestigio internacional de España”, según consta en los documentos conservados sobre “la preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional”. Y los asistentes mostraron también su acuerdo en que el general Sanjurjo, que vivía entonces en Portugal, encabezara la sublevación. Lee el resto de esta entrada »