La jerarquía católica niega al poder civil, democráticamente elegido, la capacidad de competir con su dios y dejar en manos de las personas, con todas las cauciones legales que se quiera para evitar abusos, la decisión de cuándo morir.

Ramón Lobo, InfoLibre, 29 de junio de 2017
Los talibanes prohibieron el vuelo de las cometas, además de la música, el cine y los tacones en las mujeres porque su sonido invitaba al hombre al pecado. Las cometas representaban un desafío intolerable, además de una perdida de tiempo. El cielo es patrimonio exclusivo de Dios y de las criaturas creadas por él para su mayor gloria.
¡Vaya tontería!, exclamamos desde una superioridad primermundista que nos permite ver en las celebraciones religiosas de los demás, sean chiíes, suníes, hindús, sijs, etc, lo que no vemos en las nuestras. Nos escandaliza el fanatismo de la fiesta de la Ashura, pero vemos normal la agitación que preside el salto de la reja con la virgen del Rocío.
(Sobre las cometas, les recomiendo este En Portada de TVE: Las cometas vuelan sobre Kabul de José Antonio Guardiola con realización de Susana Jiménez)
Las religiones ocuparon los espacios emocionales y mentales del hombre antes de la existencia de la ciencia. Donde había oscuridad y miedo surgieron los mitos y los dioses, las explicaciones de dónde venimos y a dónde vamos. Los vigilantes de la infalibilidad de los mitos convirtieron las metáforas en hechos incuestionables bajo pena de muerte. La Razón a través de la ciencia ha devuelto la mayoría de las explicaciones mágicas sobre la creación del mundo al terreno de la poesía. El choque es inevitable, está en juego el monopolio de la verdad.
También está en juego el monopolio de lo que es la vida y lo que es la muerte. Convertirla en una puerta a lo desconocido, en la antesala de un premio o un castigo eterno sin derecho de revisión de pena, ha generado en la cultura judeocristiana una negación de la muerte. Somos una sociedad de inmortales que se mueren. En esto, los budistas nos llevan mucha ventaja.
Las fiestas religiosas, su expresión callejera, forman parte de la pertenencia al grupo. Hasta la Revolución francesa no había vida, ni salvación eterna, fuera del grupo y de la obediencia a la jerarquía. Las jerarquías apuntalaban a un poder terrenal absoluto y despóticoen cuyos beneficios participaban con exclusivas en educación y el negocio de la fe. Cualquier intento de corregir el viejo orden conducía al patíbulo primero y al infierno después.
El siglo de las Luces, y la Razón como motor del pensamiento, inventaron la individualidad, su valor intrínseco separado de la tribu. Defendían la posibilidad de vivir fuera de la obediencia sumisa. La pérdida del control de verdad se debe al avance de la ciencia y a los científicos, de su capacidad de presentar hechos probados. Hablamos de la redondez de la Tierra, del giro de los planetas alrededor del Sol, la evolución de las especies o el Big Bang. Y aún así hay resistentes que prefieren el relato de la creación en siete días (con uno de descanso). Read the rest of this entry »
Posted by asturiaslaica 



















