Lo que indigna a buena parte de la ciudadanía, en este caso, no es solo el abuso sexual mediante dinero a personas vulnerables, es sobre todo el silencio cómplice del Arzobispado sobre lo que todo el mundo sabía desde hacia 15 años: desde las quejas de la Comunidad de vecinos de Avellanas 22, al lado del Arzobispado, y de personas vinculadas a la Jerarquía de la Iglesia.
Dice ahora el Arzobispado que alguna vez le habían dicho al Canónigo algo “sobre la cantidad de jóvenes que subían a su casa”, eso sí, sin saber ellos que la finalidad de llevar a jóvenes era sexo a cambio de dinero.
La Iglesia Católica miente casi siempre, pero ya casi nadie los cree. Ante las evidencias nunca saben nada: ni de abusos, ni de bebés robados, ni de su complicidad con la dictadura que ellos tanto protegieron y legitimaron llamándola Cruzada de liberación. Nunca han pedido perdón por ello.
A Espinosa Maestre se le escapan pocas cosas cuando se trata de acercarse al barro en que demasiadas veces se convierte la investigación histórica. En ‘1936. La columna camino de Madrid. Yagüe, Varela y las «Normas» del padre Huidobro’ analiza la figura de este jesuita, clave en los fusilamientos del bando franquista durante la Guerra Civil
Imagen de la portada del libro «1936. La columna camino de Madrid. Yagüe, Varela y las «Normas» del padre Huidobro«, de Francisco Espinosa Maestre, con prólogo de Paul Preston (1) __________________
La represión franquista ha estado y sigue estando bien documentada por el historiador Francisco Espinosa Maestre. Si de hace años nos viene la imprescindible La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz, «ahora aborda la segunda parte del avance sangriento de los rebeldes militares, que los llevó de Badajoz a Talavera de la Reina y a Toledo». Lo de «imprescindible» y el entrecomillado anterior lo dice Paul Preston en el prólogo a este libro titulado 1936. La columna camino de Madrid. Yagüe, Varela y las «Normas» del padre Huidobro. Se le escapan pocas cosas a Espinosa Maestre cuando se trata de acercarse al barro en que demasiadas veces se convierte la investigación histórica. Y no sólo de acercarse, sino de meterse hasta las cachas en los rincones más en sombra de la historia.
En la parte que me toca, no tenía ni idea de un jesuita llamado Fernando Huidobro Polanco. Ni idea. Y de repente asoma la cabeza por uno de esos rincones oscuros que antes comentaba. Estudia en Friburgo con Heidegger. Estamos en 1936 y allí se entera del golpe militar contra la II República. Se pone en contacto con Franco y Yagüe y viene a España para incorporarse como capellán a la 4ª Bandera de la Legión. Un patriota auténtico al que ahora le harían la ola Feijóo y Abascal, con Díaz Ayuso y González Pons añadiendo un enloquecido entusiasmo en los coros.
El Obispado de Ferrol-Mondoñedo ha lamentado la «polémica artificial e interesada» sobre la titularidad del monasterio de San Salvador de A Lourenzá (Lugo) después de que el PP en este municipio solicitase un pleno para aclarar la titularidad de este bien y que, además, podría perjudicar “las ayudas” para restaurar el espacio que deberá estar inscrito en el Registro de la Propiedad para acceder a ellas.
La diócesis gallega de Mondoñedo-Ferrol ha salido al paso de la moción presentada por el PP el ayuntamiento lucense de Lourenzá –con mayoría absoluta del PSOE– respecto de la inmatriculación del monasterio de San Salvador que se encuentra en el centro de la citada localidad.
En un comunicado(1)remitido a los medios, el obispado explica que existen «dos titularidades» sobre el monasterio «la del ayuntamiento y la que fue adquirida por este obispado en 1943 por compraventa a la Orden Benedictina». Así pues, si bien el antiguo monasterio cuenta con una parte municipal, la diócesis compró a los benedictinos otra parte en 1943. Desde entonces, señala, “en ningún momento se haya dado problema alguno de delimitación de la parte que la cada institución corresponde ni respeto de los usos que por la diócesis se le fue dando en cada momento”.