La Iglesia en la Universidad Pública: más de 30 centros mantienen capillas católicas en sus facultades

La mayoría se encuentran en las universidades públicas de Madrid: 9 en la Politécnica, 7 en la Complutense, 3 en la Rey Juan Carlos y 2 en la Autónoma

Algunas universidades consultadas por infoLibre, como la de Santiago, afirman que las mantienen pero como espacios desacralizados cuyo uso ha pasado del religioso al cultural

Europa Laica denuncia que la existencia de capillas evidencia el “clericalismo organizado” que existe dentro de la universidad pública española

Interior de la capilla de la Universidad de Oviedo. Edificio histórico.

Lara Carrasco, InfoLibre, 29 de octubre de 2018

La Universidad Carlos III de Madrid no tiene capillas en sus centros. Por eso, la asociación católica de estudiantes Totus Tuus UC3M quiso organizar su acto de constitución en un aula de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, situada en Getafe. Querían celebrar una misa oficiada por el obispo de la localidad madrileña, Ginés García Beltrán. Llevaba semanas convocada, pero finalmente no hubo obispo ni aula, pero sí misa. La decana, Rosa Rodríguez López, suspendió la cesión del espacio y los alumnos llevaron a cabo su acto en el pasillo y, luego, a las puertas del edificio.

“No tenemos capilla. Esa será una de nuestras primeras reivindicaciones“, dijo a este periódico un portavoz de la asociación semanas antes del acto inaugural. Justificaba así que el ritual litúrgico fuera a celebrarse en un aula magistral con capacidad para 150 personas.

El objetivo de su colectivo estaba claro: “Queremos ser un centro de apostolado en la universidad, es decir, un grupo de jóvenes activos que demuestre que también queremos tener a dios presente en las aulas de la universidad“, explicó. Pero lo cierto es que la religión ya está presente, de algún modo, en la universidad pública. Lo está, por ejemplo, a través de las múltiples capillas que continúan presentes en los centros de enseñanza públicos.

No son pocas. La organización Uni Laica, una rama perteneciente a Europa Laica, contó 33 en el año 2015 y sumó dos tan solo un año después, hasta las 35. Ahora, en 2018, fuentes de la asociación cuentan a infoLibre que el listado permanece más o menos intacto. “No tenemos novedades de nuevas aperturas o cierres desde hace dos años”, asegura Juan Antonio Aguilera, profesor en la Universidad de Granada.

Aunque están repartidas por toda la geografía española, lo cierto es que Madrid es, con diferencia, la comunidad con más universidades con presencia de la Iglesia católica en forma de capilla. Tienen, según los datos recogidos por Uni Laica en el año 2016, un total de 22: nueve en la Politécnica, ocho en la Complutense, tres en la Rey Juan Carlos y dos en la Autónoma. No obstante, la UCM ha informado a este periódico que, actualmente, mantienen siete, por lo que la cifra se reduciría a 21.

 

La mayoría, en Madrid

“La Universidad Complutense de Madrid suscribió el 20 de diciembre de 1993 un acuerdo con el Arzobispado de Madrid en el que se contemplaba la instalación de capillas en distintas facultades. De las 11 previstas originalmente, sólo quedan siete“, aseguran. Están repartidas entre las facultades de Derecho, Ciencias de la Información, Educación, Farmacia, Filología, Geografía e Historia y Psicología. No obstante, muchas de ellas han sido reconvertidas a “espacios ecuménicos”, afirman desde esta universidad.Dicho acuerdo, según añaden las mismas fuentes, “no tiene plazo fijado”. Únicamente, en la cláusula número nueve se especifica que “se revisará cada 10 años para adecuarlos, en su caso, a las nuevas necesidades”. “A tal efecto”, continúan, “el rector –Carlos Andradas– ha requerido al Arzobispo de Madrid –Carlos Osoro– la iniciación de conversaciones con vistas a la revisión del acuerdo, estando pendiente, a tal fin, la constitución de la comisión mixta contemplada con los miembros designados por el obispado”.

Este periódico también se puso en contacto con la Universidad Politécnica para comprobar que, actualmente, siguen existiendo las nueve capillas que Uni Laica contabilizó hace dos años. Sin embargo, el centro todavía no ha contestado. La Universidad Autónoma, por su parte, tampoco lo ha hecho, aunque la organización laica detalló que sus facultades tienen, en total, dos capillas.

Fuentes de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), por su parte, detallan a este periódico novedades con respecto a los datos recogidos en 2016, aunque la cifra sigue siendo de tres capillas. Según explican, “los campus de Madrid, Móstoles y Fuenlabrada disponen de zonas habilitadas para el culto, tanto de confesión católica como musulmana“, religión que también está presente en las instalaciones que tiene el centro en Alcorcón. “La mayoría de espacios habilitados para el rezo fueron habilitados en el momento de construcción de los edificios”, detallan. Especifican, además, que “actualmente no se dispone de una partida presupuestaria específica para su mantenimiento”.

Por último, según Uni Laica, la Universidad de Alcalá cuenta con la capilla de San Ildefonso, anexa al Edificio del Rectorado y cerrada al público. “No se sabe qué tipo de celebraciones se hacen de carácter religioso en ella, al margen de funerales y bodas, estas últimas tanto de profesores como de gente que no pertenece a la Universidad previo pago”, explica la organización.

Espacios pluriconfesionales y capillas desacralizadas

Pero, ¿tienen presencia en la universidad pública las demás religiones? Oficialmente, no. Excepto la URJC, que sí admite a preguntas de infoLibre la existencia de espacios físicos destinados a la religión musulmana, las demás universidades con las que se ha puesto en contacto este periódico señalan que no hay lugares dedicados a otras confesiones. Pero hay un matiz. No hay espacios dedicados en exclusiva, pero sí que tienen un hueco. Hay muchas universidades que cuentan con espacios pluriconfesionales, como en la UCM.

Otras mantienen las capillas, pero desacralizadas. Es el caso de la Universidad de Santiago que, según informan sus portavoces, mantiene una Iglesia que se emplea como espacio para exposiciones o conciertos. La capilla del Campus Sur, por su parte, está cerrada. “Lleva muchos años en desuso”, informan desde la Universidad.

Lo mismo ocurre con la Universidad de Salamanca. “Como tenemos muchos edificios históricos, la mayoría tienen capilla, pero muchas están desacralizadas y se emplean para otros fines”, aseguran. No obstante, desde el centro no han aclarado el número exacto.

La Universitat de València, por su parte, confirmó en conversación con este diario que sólo tienen una situada en el edificio histórico. No obstante, al igual que ocurre en Santiago y Salamanca, está desacralizada. Aun así, existe otra: “Hay una capilla situada en el Hospital Clínico, pero no pertenece a la universidad, aunque sí el edificio”, confirman.

Por último, en Barcelona, al igual que ocurre en Madrid, sí existen capillas. Y su fin sigue siendo el de oficiar rituales litúrgicos. “La Universidad de Barcelona dispone en estos momentos de dos capillas situadas en el Edificio Histórico y en la Facultad de Economía y Empresa, en el Campus Diagonal”, aseguran fuentes del centro. En el primer caso –continúan– la capilla “es un espacio sujeto a régimen de alquiler para la celebración de actor diversos: clases, congresos y actos religiosos como bodas”. En el segundo, “es un espacio cedido por la facultad a miembros de la comunidad universitaria como lugar de oración y celebración de misas”.

Según el análisis de Uni Laica, las demás están situadas en Zaragoza, en La Laguna, en Alicante, en Córdoba, en Oviedo, en Huelva, en Navarra y en Badajoz.

“Clericalismo organizado”

Para Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica, el problema de las capillas no es que los alumnos puedan realizarse espiritualmente, sino que “los servicios de asistencia religiosa como los capellanes se organizan con un clericalismo dentro de la universidad haciendo actividad proselitista“. “Este es el problema. Lo que criticamos es el carácter clerical que toma la universidad, sobre todo por parte de la Iglesia católica porque la legislación le da privilegios”, denuncia.Se refiere a los acuerdos suscritos entre España y la Santa Sede en 1979. Su artículo 5 especifica: “El Estado garantiza que la Iglesia Católica pueda organizar cursos voluntarios de enseñanza y otras actividades religiosas en los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los mismos. La jerarquía eclesiástica se pondrá de acuerdo con las autoridades de los centros para el adecuado ejercicio de estas actividades en todos sus aspectos”.

La diferencia viene, dice, cuando se compara con los acuerdos que el Estado ha firmado con otras religiones. Pone, como ejemplo, la evangélica. El artículo 10 del acuerdo, firmado en 1992, dice lo siguiente: “Las Iglesias pertenecientes a la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas podrán, de acuerdo con las autoridades académicas, organizar cursos de enseñanza religiosa en los centros universitarios públicos, pudiendo utilizar los locales y medios de los mismos”.

“El Concordato utiliza el verbo ‘garantizar’ mientras que el acuerdo del año 92 emplea el de ‘poder'”, apunta Gómez Movellán, que critica que exista este “privilegio” de la Iglesia católica. Se rompe, así, el carácter de aconfesionalidad del Estado recogido en el artículo 16.3 de la Constitución: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Con la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, desde Europa Laica renacieron “las expectativas sobre la derogación de los Acuerdos del Estado con la Santa Sede”, según explicaron. En especial, sobre aquellos puntos que afectan específicamente a la universidad. Renacieron porque el PSOE, en su programa electoral, incluyó la posibilidad de denunciar los Acuerdos Iglesia-Estado, aunque este supuesto no conllevaría directamente la derogación de los mismos.

No obstante, según explica Aguilar, en ningún caso obligan a los centros públicos a tener espacios físicos dedicados a la religión católica. Esos llegan después, mediante convenios entre las universidades y las diócesis. “Pero no tienen obligación de hacerlos, ese trato de favor se basa en la política universitaria”, explica. “No obstante, las universidades deberían ser centros aconfesionales, como lo es el Estado”, concluye.

Sólo la universidad pública laica es una universidad democrática y digna, al servicio de la inteligencia, de la libertad de conciencia y, en definitiva, de toda la ciudadanía”, argumentan desde Uni Laica.




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