Asturias Laica en el primer Congreso de Europa Laica: Día 2

abril 2, 2016
2 de abril
Francisco Delgado y José Luis Iglesias, presidente de Asturias Laica

Francisco Delgado y José Luis Iglesias, presidente de Asturias Laica

Javier López, Asturias Laica

En este segundo día, y siguiendo el programa, aunque con un ligero retraso,  Francisco. Delgado abrió la jornada con una introducción al Congreso, señalando que, en realidad, debería tener el nombre de XI Jornadas laicistas pero en “15 años construyendo laicismo” ya era necesario adaptar los Estatutos y la Carta programática, aspectos que serán tratados en la sesión de esta tarde, ya sólo para socias y socios de Europa Laica.

Paco Delgado hizo un repaso de nuestra historia reciente y de la necesidad, entonces y ahora, de Europa Laica: Veinte años de democracia formal sin que las organizaciones del Estado hayan hecho nada en favor de la laicidad hicieron necesaria su fundación. Cada vez la potencia de la iglesia es más fuerte no tanto por sus “malas artes” sino por la pasividad de los sucesivos gobiernos. Era hora, pues, de pasar a la acción para tratar de convencer a los partidos políticos, los antiguos y los nuevos, de la urgencia de abandonar el nacional-catolicismo en pro del estado laico. Hemos avanzado en derechos sociales pero no en la labor de erosionar el peso de la iglesia en la sociedad. De ahí la importancia de la Red de Ayuntamientos por un Estado Laico.

En el terreno de la enseñanza, hay que avanzar hacia la laicidad del sistema educativo, es decir, que todos los centros de Enseñanza, financiados con fondos públicos esté fuera de dogmatismos religiosos.

Mencionó Francisco Delgado, por último, el caso de países, como Francia, Méjico, Uruguay, Polonia y países sajones en los que se están dando retrocesos alarmantes en asuntos de laicidad. Lee el resto de esta entrada »


Pasos y carros

abril 2, 2016
Otras supuestas celebraciones de Semana Santa que pasan sin pena ni gloria

Alenjandro Ortea, La Nueva España //  Varadero del Fomento

pasos-carros

 

Hemos pasado otro de los minoritarios festejos semanasanteros, con sus pasos, sus tambores, sus capirotes, sus manolas –¡ay, mis enseñoreadas manolas!– ora negra mantilla, ora mantilla blanca y menudeando acá y allá, entre el beaterio. Algún militar uniformado suelto que no se sabe muy bien qué pintaba en el desfile confesional católico. Y, al tiempo, enorme mariscada, que, al parecer, tira más el carro de un centollo que un fervoroso acarreo procesional.

Este pueblo nuestro no tiene todavía un ayuntamiento como el de Huesca en donde, incluidos sus cargos de representación y sus empleados públicos, y de acuerdo con el artículo 16 de la Constitución respecto a la aconfesionalidad del Estado, no asistirá a ningún acto que tenga carácter religioso, declinando las invitaciones que se le pudieran hacer, y tampoco organizará ni programará actos de carácter confesional. Remarcamos que la medida oscense se hace extensiva a los trabajadores municipales, que sólo podrán ir también a título particular, pero no en horario laboral ni haciendo uso de su uniforme u otros símbolos. Aquí, a los santos, hasta les tocan el himno nacional. No se sabe muy bien qué hace la izquierda municipal local que no pone coto a tanto exceso pío: sólo tienen que mirar unos treinta kilómetros más al sur para tener una idea cabal de la forma laica de actuar una corporación. Bastante es que, por respeto a libertad de expresión y en aras de la tolerancia, tengamos que aguantarnos nuestra sensibilidad herida por estas demostraciones de un beaterío local que, por cierto, no siente la necesidad de procesionar por Montevil el Nuevo Gijón, La Calzada o Roces, o sea que es una piedad de rancio abolengo y barrio antiguo.

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