Las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer se rebelan contra el perdón de los religiosos

Las supervivientes que han asistido al acto reprochan que las congregaciones hayan hecho más hincapié en el contexto histórico que en su verdadero papel en la represión, y han acabado coreando : «Verdad, justicia y reparación»

Acto de petición pública de perdón organizado por la CONFER para las mujeres supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer, en la Fundación Pablo VI, en Madrid, el 9 de junio de 2025 / CONFER
___________________

Varias fuentes*, 10 de junio de 2025

Ayer la Confederación que reúne a las agrupaciones religiosas que gestionaron los centros del Patronato de Protección de la Mujer, -organismo creado en 1941 adscrito al Ministerio de Justicia, con el que el régimen franquista oficializó su represión hacia las mujeres para reeducarlas en la moral católica-, pidió disculpas públicamente, pero el gesto no ha servido a las víctimas de la institución, que han coreado “verdad, justicia y reparación” con carteles que rezaban “No” al final del acto.

Las congregaciones religiosas estuvieron al frente de los centros del patronato, donde miles de niñas, adolescentes y mujeres adultas fueron internadas, entre 1941 y 1985, enviadas por sus padres y hermanos normalmente, o conducidas allí por la Policía, por el simple hecho de mostrar un comportamiento poco recatado. Otras, violadas incluso por sus propios padres, embarazadas, fueron recluidas en aquellos centros como si fueran auténticas delincuentes. 

La asociación Las desterradas hijas de Eva, creada por Consuelo García del Cid, superviviente de los reformatorios, ha luchado en los últimos años por el reconocimiento del sufrimiento experimentado en los reformatorios del Patronato. Fruto de su labor, la CONFER ha convocado el acto para pedirles públicamente perdón, pero su perdón no ha sido aceptado. 

Por primera vez las congregaciones religiosas que regentaron los centros del Patronato de Protección de la Mujer han pedido perdón a sus víctimas. Lo ha hecho la Conferencia Española de Religiosos (Confer) en un acto celebrado este lunes en Madrid en el que, 40 años después de la disolución de la institución, ha reconocido el papel de las religiosas, que regentaron estas ‘cárceles’ para adolescentes en las que miles de jóvenes fueron encerradas sin haber cometido ningún delito.

El perdón público, sin embargo, no ha servido a las víctimas del Patronato, que junto a una parte importante de las asistentes al acto han encabezado una protesta al final del mismo. Portando carteles que rezaban ‘No’ y coreando “verdad, justicia y reparación” durante unos diez minutos, las supervivientes de estos reformatorios han querido mostrar que las disculpas no son suficientes. Y es que lo que en un principio era visto como un símbolo de reparación ha acabado tiñéndose de decepción con el paso de los días.

A ello contribuyeron las palabras del presidente de la Confer, Jesús Díaz Sariego, que el pasado viernes aseguró que la “experiencia” por la que pasaron las víctimas“ hay que situarla ”en un contexto de la época“ y afirmó que tras escuchar a las mujeres había constatado que ”a muchas les sirvió como promoción personal y profesional“. Las palabras enfadaron a las víctimas, que ven en el acto ”un lavado de cara“ de las congregaciones religiosas, en palabras de Consuelo García del Cid, que pasó por varios centros del Patronato y que lleva años investigando y buscando a supervivientes del mismo.

“El mal es atemporal, que no se achaque a un contexto histórico porque no tiene justificación”, ha querido responder al presidente en su turno de intervención en el acto. “No nos hagan comulgar con ruedas de molino”, ha proseguido antes de añadir que “lo que necesitamos es justicia, no condescendencia. Ningún perdón puede estar condicionado”.

García del Cid, asegura, además, que otro de los motivos para no aceptar el perdón de la Confer es que esta le habría impedido hablar de bebés robados durante el acto a pesar de que es algo que está presente en los relatos de algunas de las víctimas. “Sí, robo de bebés”, ha dicho sin embargo la portavoz del resto de mujeres desde el escenario haciéndose eco de lo que clamaban también algunas de las asistentes como público.

García del Cid se ha acordado de las lesbianas y de las mujeres gitanas que fueron recluidas en los reformatorios, sufriendo los mismos malos tratos que el resto, pero además la intolerancia y el racismo.  

Intervención de Consuelo García del Cid
Fragmento vídeo del acto de la Confer

______________________________

El acto, celebrado en la Fundación Pablo VI, en Madrid, ha comenzado con una reflexión de San Agustín sobre la verdad, la memoria y la esperanza. El presidente de CONFER, Jesús Díaz Sareigo, ha explicado que el acto es el fruto del trabajo que llevan haciendo con la asociación Las desterradas hijas de Eva. Tras sus palabras y antes de la intervención de Consuelo García Cid, se pudieron escuchas testimonios de su paso por el Patronato de alguna de las víctimas, en un vídeo de relatos durísimos, sobre los malos tratos que recibieron en aquellos centros regidos por congregaciones religiosas; testimonios que han recordado suicidios de mujeres, partos en soledad, sin asistencia médica en los reformatorios, comida en pésimas condiciones. Mujeres tildadas de rebeldes, que sufrieron palizas con toallas mojadas de manos de muchas monjas, bofetadas, palizas, pruebas de virginidad…

Testimonios
Fragmento vídeo del acto de la Confer

__________________________________

Entre las congregaciones que los dirigían figuraban las Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad, que actualmente tiene varios programas de ayuda a mujeres vulnerables y ha recibido 18 millones de euros de subvenciones en fondos públicos. A ellas se sumaban las Oblatas del Santísimo Redentor, las Cruzadas Evangélicas, las del Buen Pastor o las Capuchinas.

Tres representantes de tres de ellas han sido las encargadas de leer el perdón público durante el acto en un escenario en el que la palabra “Perdón” se proyectaba con letras grandes. “Nos dirigimos hoy con humildad y profundo dolor a todas ustedes, y con ustedes a todas las mujeres, fallecidas, vivas y a sus familias, que pasaron por estas instituciones y sufrieron bajo nuestra tutela”, ha comenzado reconociendo Carmen Ortega, superiora provincial de las Oblatas del Santísimo Redentor. La religiosa ha reconocido que “el sufrimiento causado no puede ser reparado con palabras”, a lo que ha añadido: “Pero asumimos como un deber moral reconocer nuestra responsabilidad y contribuir en la medida de lo posible a sanar esta pagina de la historia haciendo memoria de lo acontecido y pidiendo perdón por justicia hacia todas aquellas mujeres que padecieron en estos centros”. Por su parte, Mar Mena, terciaria de la congregación de las Capuchinas se ha comprometido a “escuchar y acompañar” a las mujeres que pasaron por ellos y a impulsar “formación” y “protocolos concretos” focalizados en “la prevención, el buen trato y la equidad de género”. “Pedimos perdón a todas aquellas mujeres que no fueron reconocidas en su dignidad y sus derechos”, ha leído Antonia López, superiora provincial de las Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

Verdad, justicia y reparación

Hacia el final del encuentro, tras la intervención de las representantes de las órdenes religiosas, y ante una pantalla gigante con la palabra «perdón», las supervivientes se levantaron portando carteles con un «no» impreso. Todas ellas gritaban «verdad, justicia y reparación». Poco después, el directo emitido en el canal de Youtube de la Confer se quedó completamente en silencio. No se incluyeron imágenes de la protesta, momento que sí ofrece El Diario.

____________________________________

Al acto, al que también asistieron como público la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y su predecesora, Irene Montero, para rechazar las disculpas al grito de “Verdad, justicia y reparación. Ni olvido ni perdón”, mientras sujetan pancartas que rezan “No”.

La eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, Irene Montero, ha anunciado que registrarán una comisión de investigación parlamentaria para «esclarecer la verdad» de lo que vivieron las mujeres internadas en los centros del Patronato de Protección de la Mujer y ha reclamado al Gobierno y a la Iglesia que entreguen «todos los archivos disponibles».

«Registraremos una comisión de investigación parlamentaria para dar voz a esas supervivientes y también para que desde el Parlamento se pueda contribuir a esclarecer esa verdad que las víctimas necesitan», ha señalado Montero este lunes, antes de participar en el acto de perdón a las supervivientes del Patronato, organizado por la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y celebrado en la Fundación Pablo VI.

En este sentido, ha exigido que el Gobierno «entregue todos los archivos disponibles y la Iglesia también» para «que las supervivientes accedan a la verdad, por ejemplo, sobre muertes que se certificaron como suicidios o como intentos de huída» pero detrás de las cuales, según Montero, se «sospecha que hay una violación sistemática de derechos humanos».

Asimismo, ha pedido «que se aborde la reparación integral» de las víctimas y «que se apruebe ya la ley de bebés robados».

Montero ha explicado que el Patronato de Protección de la Mujer es «la institución más longeva del franquismo y sirvió fundamentalmente como herramienta para la represión de miles de jóvenes y miles de mujeres».

Igualmente, ha denunciado que el Patronato de Protección de la Mujer «tuvo un papel esencial en los crímenes de sustracción forzada de bebés«.

Vídeo completo del acto

Confer pone la otra mejilla

Es el titular con el que José Lorenzo explica en Religión Digital la postura de la Confer tras los sucedido al final del acto del 9 de junio.

Hay bofetadas que se dan con medio siglo de retraso. Y en la tarde de ayer, el auditorio de la Fundación Pablo VI, en Madrid, retumbó con el bofetón que las supervivientes de aquellos reformatorios franquistas, gestionados sin piedad por congregaciones religiosas, dieron en la cara de Confer y de las representantes de aquellas monjas que aterrorizaron a una generación de inocentes que vivió el infierno en la tierra, señala.

«Eran reformatorios disfrazados de conventos», señaló Consuelo García del Cid, una de aquellas niñas traumatizadas de por vida, que vivió el suicidio de una amiga cuando la edad lo que les reclamaba era amor y ternura. «Perdimos la libertad y también la fe, porque en esos lugares Dios no estaba», expresó con una dureza que nos habla del callo que deja el dolor acumulado.

Todo ese caudal acumulado de dolor se desbordó en la tarde de ayer y anegó a los representantes de las 400 congregaciones acogidas bajo el paraguas de la Confer. Las hubo que se fueron molestas y desconcertadas, con lágrimas en los ojos algunas y con el ‘ya me lo temía yo’ en los labios otras.

Llegaron con buena voluntad y se marcharon desoladas. En la Iglesia, sólo en ámbitos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) podían regocijarse por aquella explosión de ira contenida, que les da alas a la mayoría de los obispos –y a quienes son los descendientes ideológicos de quienes idearon el lamentable Patronato de la Mujer– para seguir evitando un acto púbico de perdón y reconocimiento en la sede de Añastro.

Ha faltado tiempo a los policías de lo sagrado para reprochar a la Confer un acto de perdón profundamente evangélico y del que salió finalmente escaldada, por lo que ya abonan con el fertilizante ácido de la falta de misericordia –de elaboración propia– el camino de vuelta a una acogida y reparación a las víctimas en el que nunca creyeron. 

Les resultará de muy difícil comprensión –a ellos y a la mayoría de los obispos– que el presidente de las religiosas y religiosos españoles, Jesús Díaz Sariego, pusiese la otra mejilla nada más finalizar el acto. en una breve comparecencia ante los periodistas, donde, de alguna manera, comprendió la reacción de las víctimas y supervivientes del Patronato de la Mujer, agrupadas en la asociación Las desterradas hijas de Eva.

Lo contextualizó Díaz Sariego en «un proceso largo y necesita un tiempo de sanación», empatizando con «un sufrimiento muy doloroso para estas personas», por lo que contextualizó el boicot final del acto «como una necesidad de expresar la rabia».

______________________________

Fuentes

Las víctimas de las ‘cárceles’ franquistas para mujeres jóvenes rechazan el perdón de las congregaciones religiosas, El Diario

Las mujeres de los reformatorios franquistas no aceptan el perdón de las congregaciones de monjas, Público

Las mujeres “descarriadas” del franquismo rechazan las disculpas de la Conferencia Española de Religiosos: “Ni olvido, ni perdón”, El País

Irene Montero, al Gobierno y la Iglesia: «Entreguen todos los archivos» sobre el Patronato de Protección a la Mujer, Religión Digital

Confer pone la otra mejilla, Religión Digital

Canal de Youtube de Confer

Deja un comentario

Descubre más desde Asturias Laica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo