De inmatriculaciones y otros privilegios

diciembre 26, 2019

Las mentiras resultan a menudo mucho verosímiles, más atractivas para la razón, que la realidad, pues quien miente tiene la gran ventaja de conocer de antemano lo que su audiencia espera o desea oír.

Hannah Arendt

catedral cordoba

Antonio Chazarra, Entreletras, 26 de diciembre de 2019

Podemos observar que la izquierda ha dejado de ser anticlerical. Ofreciendo en este aspecto sensibles diferencias con el pasado. Ahora bien, abandonar el anticlericalismo, en modo alguno puede significar dejar de criticar a la Iglesia cuando su comportamiento es egoísta, incívico y contrario a los valores de una sociedad democrática y de los principios que sientan las bases de una justicia social.

Voy a tratar en este breve ensayo, de las inmatriculaciones. Por cierto, un buen número de ciudadanos ignoran qué es eso y gracias, precisamente a esa ignorancia, se continúan perpetrando abusos y atropellos.

Probablemente, no sea ocioso a este efecto, indicar que desde 1998 hasta 2018 han tenido lugar más de treinta mil inmatriculaciones. El número es sin duda escalofriante. Podemos hablar, por poner algunos ejemplos, de plazas públicas como la de Alcalá de Henares, mezquitas como la de Córdoba, que fue registrada por treinta euros y cuya visita cuesta diez, a cualquier ciudadano deseoso de contemplar esa maravilla de la época musulmana. He ahí, por tanto, un suculento negocio. Si seguimos enumerando, nos encontraremos asimismo con cementerios, ermitas, garajes, fuentes, casas y un largo etcétera.

Esto de inmatricular es un privilegio que sigue la estela del franquismo y frente al que es preciso adoptar una actitud crítica e incluso, emprender una serie de medidas tendentes a subsanar lo que de escandaloso tienen estas apropiaciones indebidas. Durante mucho tiempo se ha venido mintiendo, tergiversando y obteniendo pingües beneficios. Ya es hora de poner fin a estas cínicas actitudes.

Antes de seguir adelante, conviene señalar que obispos, arzobispos y otros cargos eclesiásticos podían auto-concederse la propiedad de los bienes, simplemente emitiendo un certificado sin tener que aportar documento alguno de propiedad. Lee el resto de esta entrada »