La Iglesia Católica y su relación con el robo de bebés en la dictadura de Franco

diciembre 20, 2019

Entrevista a Neus Roig, autora del libro  No llores que vas a ser feliz, una investigación que denuncia la existencia de una trama organizada para acometer el robo de niños y niñas en España desde 1936 hasta, al menos, 1996.

Alejandro Torrús, Público, 20 de diciembre de 2019

La antropóloga e investigadora Neus Roig ha publicado la obra No llores que vas a ser feliz (Ático de libros, 19/09/2018), una excelente investigación que da fe y hace accesible al gran público uno de los mayores dramas del siglo XX español: el robo de bebés recién nacidos a sus madres. El número de pequeños que desaparecieron de los brazos de sus madres es a día de hoy imposible de conocer. El juez Garzón habló de 30.000 niños, pero la cifra puede ser aún mayor. La trama comenzó en 1936 en las cárceles franquistas con los niños de las mujeres republicanas, pero continuó a lo largo de toda la dictadura y se prolongó hasta, mínimo, la década de los 90.

“La democracia acabó con la compraventa de bebés, pero nunca quiso investigar qué había ocurrido ni quién había robado”, explica Roig, cuyo libro está basado en su tesis doctoral que, por cierto, estuvo dirigida por tres profesores, entre ellos, Fernando Martínez López, ahora director general de Memoria Histórica del Gobierno de Pedro Sánchez.

Roig se presenta en la entrevista con Público acompañada de Teresa, una mujer de 37 años que descubrió hace ahora una década que fue adoptada de manera ilegal. No hay documentos ni papeles. Lo único que guarda de su madre biológica es una carta que presuntamente le había escrito diciendo que la daba en adopción porque no la quería. Años después, vio cómo esa misma carta, firmada por otras mujeres, había sido entregada a otras personas que habían denunciado ser víctimas del robo de bebés. Se trata de una carta tipo que las religiosas entregaban a las familias adoptivas.

Habla de tres etapas de una trama de robo de bebés que se puede analizar en tres fases. Sin embargo, hay un elemento común: las religiosas.

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