El ala dura de la Iglesia impone su agenda integrista en la derecha

enero 20, 2019

La pugna entre PP y Vox, que identifican nación y religión y apelan a los valores católicos, rescata las banderas de un sector radical del episcopado opuesto a Francisco.

El potencial movilizador de esta baza es fuerte porque se trata de una batalla “cultural”, no “religiosa”, según el historiador Ángel Luis López Villaverde

HazteOír representa en Ifema (Madrid) un entierro para pedir al PP que “sepulte” la ley de memoria histórica, la del aborto, la de violencia de género o las LGTBI. EP

Ángel Munárriz, InfoLibre, 20 de enero de 2019

La identidad católica como factor de agitación política regresa con fuerza. Y la traen de vuelta Vox y el PP de Pablo Casado, que han entrado en una espiral de apelaciones a la naturaleza intrínsecamente católica del español, señalando además al discrepante. Ni el contenido del discurso ni el tono son nuevos. De hecho tienen su antecedente en los propios puntales del conservadurismo eclesial, que han mantenido viva la llama del rechazo a la “ideología de género”, enfoque desde el que cargan contra el aborto, la eutanasia, los derechos de las personas LGTBI y el feminismo.

El debate político en torno a estos temas en la derecha española, por extensión en su sistema político, está al rojo vivo. Tanto Santiago Abascal como Pablo Casado presentan su causa política como una “reconquista”, con ese término exacto. “La derecha entra en una fase de polarización de bloques políticos y electorales sobre la base de la cuestión religiosa. Hacía tiempo que esto no se daba. [Alberto Ruiz] Gallardón lo intentó con la Ley del Aborto, pero no tuvo suficientes apoyos“, señala Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica.

InfoLibre repasa las claves de este triunfo en toda regla del ala radical de la Iglesia.

La Iglesia “teocón”

18 de junio de 2005. El lema de la manifestación era “La familia sí importa”. Se agitaban banderas rojigualdas al cielo de Madrid. En una estaba escrito: “Familia=Hombre y mujer”. Había pancartas ingeniosas: “No al desmadre, queremos padre y madre”. Según el punto de vista, otras podían ser ofensivas: “Sodomía, no con mi dinero”. Y otra:¿Cambiarías a Juan y Puri por Boris y Zerolo?”. No fue una manifestación cualquiera. Convocada por el Foro Español de la Familia, una auténtica multitud se echó a la calle contra la legalización del matrimonio homosexual. Fueron 700.000 almas, según la Comunidad de Madrid, del PP; 166.000, según la Delegación del Gobierno, del PSOE. Y entre ellos había 19 obispos, encarnación de una línea dura del episcopado que ya entonces entonaba el discurso integrista que hoy abandera Vox y gana enteros en el PP.

Sí, aquella jornada de junio de 2005, que deparó la inolvidable fotografía de Antonio María Rouco Varela manifestándose con alzacuellos y gafas ahumadas, trae ecos del auge de un esencialismo catolicista que hoy marca la competición política en la derecha. Ni lo que podríamos llamar ahora los temas de Vox en el campo moral son nuevos ni tampoco lo son el tono tremendista y victimista con el que los plantea. Los ha mantenido vivos siempre el sector duro de la jerarquía católica, que lleva años denunciando que ningún partido asume sus postulados hasta las últimas consecuencias. Eso se acabó. Lee el resto de esta entrada »