Ideología o teología de género. Escribe José Antonio Martín Pallín

enero 16, 2019

Martín Pallín, Público, 16 de enero de 2019

Nuestra sociedad carece de una base educativa que inicie a los escolares en los rudimentos esenciales para entablar un debate, con eficacia oratoria y capacidad dialéctica suficiente que permita alumbrar una solución, lo más racionalmente posible, a los conflictos que alteran nuestra vida diaria.  Esta carencia se ha puesto de manifiesto, una vez más, con ocasión de la  repetitiva algarabía motivada por la sentencia de Apelación del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que condena, a nueve años de prisión, a la jauría componente de La Manada. Las posiciones me han parecido, estridentes, compulsivas y peligrosas para el equilibrio del Estado de derecho. Sin duda volverán a repetirse, cuando se pronuncie el Tribunal Supremo.

La polémica ha entrelazado un cúmulo de cuestiones que nada tienen que ver entre sí, como es el de la libertad provisional en espera de juicio o de sentencia firme, la ideología de género, el machismo, la violencia intrafamiliar o en el ámbito doméstico. En estas condiciones es difícil, por no decir imposible, encontrar una vía que nos permita avanzar en una grave cuestión  que indudablemente preocupa a la sociedad española que conviven a diario con muertes y agresiones a mujeres derivadas de relaciones familiares o de sentimientos primitivos machistas que no han sido corregidos a pesar del transcurso de los años. En mi opinión se ha puesto el acento, una vez más, en la utilización del derecho penal como elemento disuasorio, olvidando la fuerza desactivadora que tiene una educación permanente, desde la infancia, sobre la ancestral y bíblica relación entre el hombre y la mujer.

Se ha prescindido de un factor que ha gravitado durante varios siglos sobre la convivencia y que sigue teniendo impacto sobre nuestra vida y relaciones sociales. Nuestra Constitución, en el texto laica, mantiene un especial reconocimiento a las creencias religiosas de la sociedad española, indudablemente extraídas de las doctrinas de la Iglesia Católica. La inmensa mayoría de los que se proclaman católicos: que curiosa la distinción entre practicantes y no practicantes, desconocen la Historia y la doctrina presente de su Jefe espiritual y sus pastores. Lee el resto de esta entrada »