Los dioses y los hechos

enero 30, 2019

Mientras se vacían los púlpitos, la religión toma los discursos en un fenómeno de sustitución de la información por la creencia

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro / AFP

José Luis Sastre, El País, 30 de enero de 2019

El mundo se prepara con coches eléctricos para cuando se acabe el petróleo y, sin embargo, no previó nada para cuando se acabaran las ideologías. Al final de ese camino había un grupo de nuevos dirigentes, a menudo sin partidos políticos, que prometen para el futuro renovadas nostalgias. Retrotopía, lo llamó Bauman. Les alcanza con un tuit o con un mensaje de teléfono para enardecer a su público lo mismo que en la Edad Media servía subirse a un cajón en la plaza y dejar que corriera la voz.

Al poco de asumir la presidencia de Brasil, el mismo Día de Año Nuevo, Bolsonaro se dejó ver en las primeras frases de su intervención, que fueron iguales a las últimas: unas cuantas alusiones a Dios. Tenía interés en agradecer a los evangélicos que le prestaran el apoyo que antes brindaron a Lula para ascender a la Cancillería, pero aquello no era una novedad. El dios al que reza Bolsonaro es el mismo que cita Viktor Orbán en Hungría y al que entronizaron como rey de la República en presencia del presidente de Polonia. Líderes capaces de desafiar a la troika y que luego suscriben la “sumisión al poder divino”. Apelan al dios y a la religión sobre las que se explican las tradiciones de Navidad y Semana Santa, exaltadas por la nueva dirección del PP en España. El dios de la reconquista, mito sobre el que cabalga Vox con evocaciones a las cruzadas. Lee el resto de esta entrada »