La cripta de la Almudena, el “derecho de enterramiento” de los Franco y el Concilio Vaticano II

Cripta de la Catedral de la Almudena

La cripta de la catedral de la Almudena tiene un siglo de vida siendo lo primero que se inauguró del templo: En 1911 ya estaba abierta al culto mientras que para la consagración de la catedral hubo que esperar hasta 1993. Alberga la parroquia de Santa María Real de la Almudena.

La entrada es libre, aunque se solicita un donativo de uno o dos euros para colaborar con los gastos de mantenimiento e iluminación del templo. Según se dice en la entrada, no recibe ninguna subvención pública.

La cripta, a pesar de los acuerdos del Concilio Vaticano II, tiene, y mantiene, su uso como panteón para muchos miembros de la aristocracia y alta sociedad madrileña, (los marqueses de Cubas y los marqueses de Urquijo, o familia Pallarés González y de los condes de San Esteban de Cañongo y un monumento funerario de la familia Soto y Alba, entre otros), siendo ya más de mil quienes están allí enterrados, hija y yerno de Franco incluidos.

La familia Franco adquirió el “derecho de enterramiento” en razón de una aportación económica, (en la SER apuntaban que su precio rondaría en la actualidad unos 120.000 euros), y que el deán de la catedral, Joaquín Iniesta, no cuantifica; tampoco puede precisar la fecha si bien la sitúa la “compra” en la fecha de la muerte del yerno de Franco, el que fue marido de su hija, en 1998. Entonces la familia Franco realizó el donativo, que le dio el derecho a que Martínez-Bordiú fuera enterrado en la catedral. Desde diciembre del año pasado descansan también allí los restos de Carmen Franco Polo, única hija del dictador. “Están las cenizas de ambos en una copa”, explica el deán a InfoLibre

Ciertamente, nuestras catedrales, conventos, iglesias, monasterios y ermitas están repletos de tumbas de reyes y familias de nobles. La mayoría gozó de este privilegio antes de que Carlos III prohibiera los sepulcros dentro de las Iglesias en 1787 por razones de higiene, pese a que la medida no se llevó a cabo hasta 1804.

Pero en el Concilio Vaticano II se acordó que no hubiera tumbas en los templos y así se fijó en el Código de Derecho Canónico de 1983. El canon 1242 del Código de Derecho Canónico de 1983 es muy claro. “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice, de sus propios cardenales u obispos diocesanos, incluso eméritos”.

Sin embargo, Osoro alega que la cripta no se rige por la norma que impide enterrar cadáveres en las iglesias y, que además, la iglesia acoge a todas las personas (afirmación que cae por su propio peso si, como recoge Ángel Munárriz en un artículo en Infolibre, tenemos en cuenta el trato a gais, divorciados y críticos).

El deán de la catedral de la Almudena, Joaquín Iniesta, (fuente Infolibre), que conoce a la perfección el canon 1.242, señala que “el obispo de Madrid y Alfonso XII determinaron en 1911 construir la cripta precisamente para que [los allí enterrados, como los Franco] aportaran para construir la catedral”. “Se autorizó entonces el enterramiento en la cripta. Una cosa es que la norma general dice que no se entierre nadie en las iglesias, y otra que el obispo no lo pueda autorizar. Lo único prohibido es enterrar debajo del altar, salvo que sea un santo”, afirma, además,  que no habrá peregrinaciones franquistas y garantiza “respeto, orden y silencio”. A la pregunta de si teme que La Almudena se convierta en destino de nostálgicos del franquismo, Iniesta responde taxativamente con su “¡qué va!”. “Vendrían al principio, como pasa en los cementerios. Pero no hay miedo. Murió hace tantos años ya [1975] que la gente ve las cosas con normalidad. Aquí habrá un respeto, un orden, un silencio. Esto es un templo”, afirma.

Así pues, como señala Ángel Munárriz en Infolibre: “Absoluta normalidad. Ningún privilegio ni trato de favor. Ese es el mensaje que emana desde todos los altavoces de la Iglesia: no hay nada extraño ni cuestionable en que Franco, el dictador con el que la jerarquía católica trabó una relación de íntima complicidad desde su alzamiento en 1936 hasta su muerte en 1975, hasta tal punto queel régimen autoritario franquista y la Iglesia alcanzaron una consustancialidad conocida como “nacionalcatolicismo”, reciba enterramiento en una catedral, una distinción lejos del alcance de la inmensa mayoría del rebaño católico”.

Más información:

La cripta de la casta: el entierro de los Franco en la Almudena choca con el Vaticano, El Confidencial (9 de enero de 2018)

Solo el Papa, los cardenales y los obispos pueden recibir sepultura dentro del templo, ABC (27 de marzo de 2014)

La Iglesia brinda a Franco un panteón perpetuo en una cripta de pago en La Almudena sorteando el derecho canónico, InfoLibre (2 de octubre de 2018)

¿Una Iglesia que “acoge a todos”?: el trato a gais, divorciados y críticos tumba el argumento de la jerarquía para honrar a Franco, InfoLibre (2 de octubre de 2018)

Cripta de la Catedral de la Almudena, 400 columnas, Mirador Madrid

 

 

 

 

 

 

 

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