El partido Vox, nacido en 2013, moviliza diversos discursos asociados a la religión como parte de su retórica política. Pero estos funcionan principalmente como recursos identitarios y nacionalistas. De hecho, la práctica religiosa entre sus votantes es menor a la presente en la derecha tradicional del Partido Popular.

Víctor Albert-Blanco, Nueva Sociedad, (vía Observatorio del Laicismo), 12 de agosto de 2024
Los recientes ciclos electorales han certificado el fin de la «excepción ibérica», que parecía proteger a España y Portugal del auge europeo de la extrema derecha1. El principio del fin de esta «excepción» se ha ido fraguando a lo largo de los últimos años. En España, las elecciones autonómicas de Andalucía, en 2018, marcaron un punto de inflexión en el panorama político: por primera vez desde la transición democrática, a finales de los años 70, un partido de extrema derecha obtenía escaños en un parlamento del país.
De esta manera, Vox entró en el sistema político español, al obtener 12 de los 109 escaños en juego en la región del sur de España. Este primer éxito permitió a la derecha, en su conjunto, desbancar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del gobierno regional que ostentaba desde la constitución de la comunidad autónoma, a principios de la década de 1980. Los diputados de Vox votaron a favor de la investidura del candidato del Partido Popular (PP) y contribuyeron así a desalojar a la izquierda de uno de sus bastiones históricos. Desde entonces, el avance electoral de la extrema derecha ha continuado en cada elección. Si bien en los últimos comicios celebrados en 2024 (elecciones gallegas, vascas, catalanas y europeas) Vox no ha experimentado un crecimiento significativo, tampoco ha perdido apoyos y se ha consolidado como un actor clave del sistema político español. De hecho, Vox formó parte o aportó apoyo externo a varios gobiernos regionales de la derecha.
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Posted by asturiaslaica 


















