Bertrand Russell y las religiones

mayo 31, 2022

____________

Bertrand Russell (1872-1970)

_____________

Fco. Javier López Martín, InfoLibre, 31 de mayo de 2022

Bertrand Russell acaba de cumplir 150 años. Es recordado como matemático y filósofo, como pacifista y activista contra la guerra de Vietnam, contra la proliferación de las armas nucleares, aunque en otros ámbitos es más conocido por libros como Por qué no soy cristiano(1) (1927), una recopilación de trabajos en los que aplica la lógica a las ideas propugnadas por el cristianismo.

Hoy en día es considerado uno de los libros más influyentes del siglo XX en la lista de Libros de la Centuria, publicada por la Librería de la Universidad de Nueva York. Por qué no soy cristiano es un compendio de conferencias, ensayos y artículos encabezados por la conferencia pronunciada por Bertrand Russell, con ese mismo nombre, en el Ayuntamiento de Battersea (Londres), a petición de la Sociedad Nacional Secular.

Sin embargo, esas opiniones fueron determinantes para que en 1940 la Corte Suprema de Nueva York le prohibiera dar clases en el City College de la Universidad de Nueva York, considerándole indigno de esa tarea. Es cierto que sus opiniones sobre la religión tuvieron mucho que ver, pero también las que formuló por aquellos años sobre libertad sexual y moralidad.

Lee el resto de esta entrada »

Diderot, el ateísmo apacible

octubre 5, 2021

Un 5 de octubre de 1713 nacía Denis Diderot, el director de la Enciclopedia Francesa, obra emblemática de la Ilustración. Para él la religión exige el sacrificio de la razón al pedir a los hombres que adopten una creencia sin fundamento.

El Viejo Topo, (Fuente: 2º apartado, sección 5.4 del Capítulo 7º del libro de Pascal Charbonnat Historia de las filosofías materialistas), 5 de octubre de 2021

Como todos los materialistas del siglo XVIII, Diderot hace una crítica de la religión que apunta a establecer la falsedad de todos los cultos. Al igual que Du Marsais, en sus años de juventud pasa por un deísmo del que extrae sus primeros argumentos contra el oscurantismo. Llega al ateísmo cuando examina los fundamentos del conocimiento. Esta posición se vuelve definitiva tras sus primeras representaciones del mundo y de la materia. El ateísmo de Diderot no es más que una consecuencia, no un motor, de concepciones más amplias.

El deísmo de juventud se encuentra en los Pensamientos filosóficos de 1746. Los argumentos son los clásicos de un irreligioso. La religión instituida y la superstición son dañinas para los hombres. Parafraseando a Bayle, piensa que la superstición es más ofensiva a lo divino que el ateísmo. Esta creencia vulgar es sustentada por la religión oficial, que inculca al pueblo la idea de una divinidad cruel a la que hay que temer sobre todas las cosas. El miedo al sufrimiento lleva a los más ingenuos a las creencias más extravagantes. Los convence de que han de rechazar sus pasiones y las fuentes de los placeres, cuando en realidad estos no son malos si su práctica es equilibrada. Finalmente, pese a que la diversidad de cultos demuestra la falsedad de la religión, el filósofo ha de plegarse a las reglas de la ortodoxia reinante. El joven Diderot intenta salvar las apariencias.

Lee el resto de esta entrada »

La cuarta pregunta

agosto 9, 2021

La respuesta es fácil. Entenderla no lo es en absoluto. Las religiones han pretendido requisar las respuestas desde hace 10.000 años, en los orígenes del neolítico, y quién sabe desde cuánto más atrás, pero jamás han dado ni una. 

¿De dónde venimos? ¿qué somos? ¿adónde vamos? de Paul Gaugin, 1897 (fragmento) / Fuente

Javier Sampedro, El País, 9 de agosto de 2021

De dónde venimos, qué somos, adónde vamos, tituló Gauguin un cuadro tahitiano de 1897 que, francamente, no parece guardar una relación obvia con esas tres cuestiones profundas que atormentan a la humanidad desde la noche de los tiempos. No es que el gran pintor parisino hubiera caído víctima de un calentón metafísico. Más bien estaba dando cuenta de lo que le preguntaban todos los nativos de la isla polinésica en cuanto le veían: quién eres, de dónde vienes y adónde vas. En fin, los rudimentos de la cortesía internacional.

Un siglo antes, Kant había enfocado la cuestión de una manera más sobria y analítica. El pensador de Königsberg (Prusia Oriental), un icono de la Ilustración, concluyó que toda la filosofía cabe en cuatro preguntas: qué puedo saber, qué debo hacer, qué me cabe esperar, qué es el ser humano. Kant también percibió que las tres primeras preguntas se reducen a la cuarta. Lo que puedes saber, lo que debes hacer y lo que te cabe esperar depende por entero de lo que seas. Un mono no puede aprender la teoría de la relatividad así lo tengas encerrado media vida en la oficina de patentes de Berna y otra media en el gabinete del doctor Caligari.

Lee el resto de esta entrada »