La historiadora Miriam Saqqa ahonda en su nuevo libro en el proceso judicial de las exhumaciones e inhumaciones de los muertos del bando sublevado y su uso propagandístico durante la dictadura

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Marisa Santos Viña, Infobae, 9 de marzo de 2025
“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. Con estas palabras, el 1 de abril de 1939, Francisco Franco firmaba el último parte de la guerra civil española. Ese día, empezaba la reconstrucción de una nueva España. Harían falta ladrillos y cemento después de tres años de destrucción, pero sobre todo ideas —nuevas o viejas, según se mire— y significados. No podían quedar cabos sueltos, todo debía adquirir una nueva dimensión. Hasta el tópico literario Omnia mors aequat (la muerte iguala todo), que llevó a su máximo exponente Jorge Manrique, perdió su histórica vigencia y los muertos dejaron de ser iguales.
Los historiadores han tratado de dar con una cifra de fallecidos como consecuencia directa de la guerra o por las malas condiciones de vida, la mala salud o la desnutrición derivadas. No es una tarea sencilla y la respuesta tampoco es precisa, pero estiman que fueron 540.000 las víctimas mortales del horror fratricida.
Entre ellos, se encontraban los muertos en el frente y los fusilados de los dos bandos, que bajo tierra adquirieron una dimensión política y propagandística. Lo explica Miriam Saqqa en Las exhumaciones por Dios y por España (Cátedra, 2024). La doctora en Historia y Arqueología por la Universidad Complutense de Madrid, especializada en franquismo, desgrana en 450 páginas el proceso judicial y el uso político que hizo la dictadura de sus muertos, a los que llama “los cuerpos nación”.
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Posted by asturiaslaica 

















