Los cuadros que el franquismo robó y la Iglesia se quedó para decorar sus parroquias

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Represaliados y «desconocidos»

Las justificaciones de reparación por destrucción quedarán invalidadas en el caso de Silos, porque los sublevados contra la República controlaron Burgos de inmediato. La ciudad se convirtió en la capital de la zona sublevada durante la guerra, Francisco Franco fue declarado Jefe Superior de los Ejércitos de España el 1 de octubre de 1936 en el Palacio de la Capitanía General, en Burgos. Y la última parte de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, se emitió desde Burgos.

“El que suscribe, Abad de Santo Domingo de Silos, solicita con el mayor respeto el debido permiso para retirar del local destinado a objetos de recuperación unos cuadros de propiedad absolutamente desconocida”. Luciano Serrano, el abad del famoso monasterio, cuna del Románico, escribe al comisario general en junio de 1944. Sin ningún reparo, los benedictinos son premiados con cuatro tapices y cinco lienzos “en calidad de depósito”. Los recoge en Madrid el monje de Montserrat —también benedictinos— en la capital, Albino Ortega. Dos años antes, el abad había repetido la jugada y el Ministerio de Educación le había concedido un cáliz de plata del siglo XV, gótico, “necesario para el uso del monasterio”. Pero también dos cruces procesionales de bronce del siglo XIV.

A pesar de ello, el abad reclama como propias 22 pinturas que están decomisadas y expuestas en el Museo del Prado. Y jura por Dios y por su honor que son propiedad del monasterio benedictino. Las investigaciones de Arturo Colorado han encontrado que al menos cuatro de estas pinturas proceden de propietarios conocidos. Por ejemplo, el retrato de Alfonso Núñez de Haro, arzobispo de México, era un cuadro del marqués de Chiloeches, según los datos de la Junta del Tesoro Artístico republicana. Un Tránsito de la Virgen, de finales del siglo XVI, pertenecía a un propietario de la calle Dos Amigos. Una talla de escuela flamenca del siglo XV de San Juan Bautista pertenecía al marqués de Almenara. La propiedad de estas obras había quedado recogida en los informes, pero a la Comisaría General de Patrimonio no parecía importarle este dato para entregárselas a los monjes de Silos.

Iglesias robando iglesias

Las religiosas Pasionistas de Chamartín de la Rosa (Madrid) tuvieron más suerte. Les fueron entregados, en abril de 1942, 52 enseres, entre ellos un cristo románico, varios relicarios, un par de casullas, un mantel de altar de encaje, un cubre copón, tres cuadros y un piano. Los mensajes para la celebración de los oficios y el culto los perdían unas parroquias en beneficio de otras.

Así pasó en la pequeña localidad de Fuentelviejo (Guadalajara), donde el cura Francisco González Alba escribió a la Comisaría General para reclamar objetos que habían sido retirados por la República y estaban depositados y expuestos en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), a la espera de la restitución con la finalización de la Guerra Civil. En junio de 1938 los agentes de la República incautaron dos cálices de plata, un copón de plata liso, siete casullas, tres dalmáticas, un estandarte, dos corpiños, un paño de púlpito y varias ropas de culto. Y en octubre de 1939 la parroquia lo recuperó todo y se llevó de vuelta los enseres.

Pero no era suficiente. A por las piezas se había trasladado hasta el MAN el entonces alcalde, Alejandro Navarro, que debió ver aquellos almacenes repletos de millas y millas de bienes sin dueños y autorizó a un vecino de Fuentelviejo a que hizo varios viajes más para apropiarse de otros bienes que no pertenecían a la parroquia, pero que aseguraron ser suyos. Desde septiembre de 1940 hasta julio de 1942 los viajes no cesaron. Unas veces se llevaban un cuadro de santa Marta, otras un busto de san Nicolás, del siglo XVII, alojado en el Museo del Prado… el 29 de mayo de 1942 cometen el gran golpe y se quedan con 40 objetos litúrgicos y seis cuadros .

El nuevo cura, Apolinar Pérez y Torrego, continúa la tradición y se lleva otros objetos de culto. Logran el visto bueno del Ministerio de Educación “para ornamentar la iglesia” y se llevan otras tantas piezas. La última camioneta la llenan con 25 objetos, entre los que hay una talla de madera de san Marcos, una santa Rita de pasta o una escultura de san Miguel. Ninguno de ellos pertenece a la pequeña iglesia del pueblo de casi 50 habitantes.

Ni en el archivo diocesano de Guadalajara ni en el de la Diócesis de Toledo conservan “casi nada”, explican. El archivero denuncia que los libros parroquiales que pertenecían a la parroquia fueron incautados durante la desamortización de Mendizábal —sucedida entre 1835 y 1844— y se encuentran en el Archivo Histórico Nacional. “Supongo que a esto también se le puede calificar de expolio”, asegura Pedro Simón, archivero de la Diócesis de Guadalajara. Desde el archivo diocesano de Toledo tampoco tienen constancia documental del hecho, aunque todos los albaranes que dan testimonio al expolio se conservan en el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). El caso de la parroquia de Yuncos, en Toledo, es muy llamativo. El párroco se presentó en el MAN, en la exposición de orfebrería y ropas de culto incautadas, organizada por el SDPAN para entregar los objetos a los que se presentaran como dueños de los objetos. Francisco Duet, el párroco, se llevó un cáliz de plata y una concha de plata, del siglo XVIII ambas piezas. Habían sido incautadas en octubre de 1936. Y el 10 de diciembre de 1940 se las apropia. Pero en abril de 1942 el subcomisario general y director de la exposición escribió al párroco para que en 48 horas demostrara que los dos bienes que se habían llevado eran propiedad de la parroquia. Al parecer, el cáliz lo reclamaba la parroquia de Huelma (Jaén). Sin embargo, Huelma tampoco aportó documentación alguna. Eran dos iglesias reclamando la propiedad de un mismo objeto y no les pertenecía a ninguna. Ante la falta de pruebas de ambos reclamantes, el comisario decidió que se lo entregaría a Jaén

No le mires el dentado

Romualdo Amigó Ferrer fue el vicario general del Obispado de Segorbe (Comunidad Valenciana) y aportó una nueva excusa para reclamar al Director General de Bellas Artes el robo de los bienes que se exponían en Madrid. “Durante el Glorioso Movimiento Nacional fue esta ciudad de Segorbe destruida y devastada en gran parte por los revolucionarios marxistas, hasta el extremo de que para su reconstrucción hubo de ser generosamente adoptada por el Caudillo”, le explica por carta el religioso, en diciembre de 1942. En ese momento estaban reconstruyendo el seminario y la catedral.

Y suplica “que con el fin de decorar las habitaciones principales de dichos edificios, se digne destinar para los mismos un lote de cuadros de los que ha venido exponiendo esa Dirección General de su digno cargo, recuperados después del Glorioso Movimiento Nacional y no reclamados por sus dueños, o de los que sin duda tendrán que, por su mérito artístico, no son dignos de figurar en los museos, los cuales recibirían este Obispado en depósito”. Y se despide alabando su “bondad”: “Guarde Dios su preciosa vida muchos años para bien de España y del arte”.

A los pocos días, el Director General de Bellas Artes cumple con su bondad y generosidad y da la orden a la Comisaría General del SDPAN de entregar “un lote de cuadros de los existentes en este servicio”. El 26 de enero de 1943, Romualdo Amigó firma el albarán de entrega de 48 cuadros que no son de su propiedad. No debe de importar al vicario del Obispado que en el lote solo hubiera una escena bíblica y una santa entre los bodegones, los retratos de niños y de señoras y caballeros, las marinas, los paisajes de ciudades y de ríos, las escenas mitológicas, un aldeano bebiendo agua en un botijo, los pescadores en barcas, un joven con un pato… Así lo manda el refrán que recomienda aceptar los regalos de buen grado.

EL GRAN SAQUEO FRANQUISTA

La familia de Emiliano Barral ha luchado durante décadas para recuperar sus esculturas  / Olmo Calvo
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Conoce la metodología del franquismo para despojar de bienes artísticos a sus propietarios antes de la Guerra Civil y cómo acabaron en manos de afines al régimen, nobleza o la Iglesia.

Primera restitución de arte incautado por el franquismo a una familia

Cuadros robados por el franquismo cuelgan en las paredes de un ministerio

El Prado reconoce tener, al menos, 64 obras de arte robadas por el franquismo a sus dueños / Listado

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