En una entrevista en Religión Digital, el secretario general de los obispos asegura que «la Iglesia es titular y administra bienes dedicados al servicio de la sociedad en donde están enclavados» desde tiempo inmemorial, porque «era obvio que pertenecían a la Iglesia». En cuanto al proceso de inmatriculaciones efectuado entre 1998 y 2015, en el que bastaba la firma del obispo (que actuaba como notario a efectos legales), y cuyo listado definitivo, preparado por el Colegio de Registradores, aún no ha sido publicado por el Gobierno, Argüello admite que «quizá haya algún bien, o alguna superficie alrededor de un bien que sea discutible», aunque añade que «se daban dos años para poder recurrir», y nadie lo hizo.