Homenaje a «Niños/as de la Guerra» y un minuto de silencio por el genocidio en Gaza | Gijón 2025

Colectivos memorialistas, Asturias Laica incluida, e instituciones conmemoran en El Arbeyal el 88 aniversario de la evacuación de niños y niñas desde El Musel hacia la Unión Soviética por la Guerra Civil

Acto del 88 aniversario del niños de la guerra en la playa del Arbeyal | Foto Ángel González – LNE
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Asturias Laica, 22 de septiembre de 2025

Nuevamente Gijón fue escenario del homenaje a aquellos niños y niñas, sin olvidar a quienes acompañaban, que salieron de El Musel, alejándose de las bombas que diariamente caían sobre Gijón hacia Rusia, aquel 23 de septiembre de 1937.

Recordando… Del puerto gijonés partieron ese día unos 1.200 niños y niñas evacuados a Rusia, rumbo a Leningrado. Partirían en el buque Dairiguerrme rumbo a Saint Nazaire (Francia) y allí tendría lugar el transbordo al Kooperatzia, (en él irían todos los niños y niñas asturianos) que zarpa con 1.400 personas en dirección a Inglaterra. En Gravesend (puerto en el Támesis), 750 pasajeros fueron transferidos al Felix Dzerjinsky, barco gemelo. Ambos navíos llegaron juntos a Leningrado.

Al frente de toda la expedición iba Pablo Miaja,(1)asumiendo esa responsabilidad ante la Junta de Defensa de Asturias y León ayudado por enseñantes y cuidadores.

Fuente web «Niños de Rusia» https://www.ninosderusia.org/
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La mayor parte se quedó junto a los niños y tuvieron un papel determinante tanto en su educación y cultura españolas, como en que conservaran el castellano como lengua principal entre ellos.

Esta expedición El Musel, junto a la que había partido de Santurce, en Vizcaya, compusieron casi el 90% de los 3.000 “niños/as” que el Gobierno de La República quiso poner a salvo de la guerra y que fueron acogidos por la Unión Soviética.

21 de septiembre de 2025. En el 88 aniversario de su partida, organizado por el Ateneo Obrero, la Asociación Lázaro Cárdenas, la Asociación Niños de Rusia y la colaboración del Ayuntamiento de Gijón y del Gobierno del Principado (Dirección General de Memoria Democrática), tuvo lugar el acto-homenaje en la playa del Arbeyal de Gijón junto a la estatua que los recuerda, obra del artista Vicente Moreira, «niño de la guerra» fallecido en 2009.

Aún viven 70 de los 1.300 niños que partieron de El Musel hacia la URSS en 1937, aunque en el acto solo pudo estar, en primera fila, Beatriz Cuesta, de 95 años y que volvería a España en 1972 (2)

Foto El Comercio – C.A.
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Este año, como no podía ser de otra manera, el recuerdo del genocidio en Palestina y de la infancia gazatí estuvo muy presente en el acto y en las distintas intervenciones.

Y como en anteriores ocasiones, la música la puso el dúo Amati (violín y chelo) hasta que la presencia de la lluvia les impidió poner con su intervención punto y final al acto.

Abriría el acto la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Gijón, Montserrat López Moro (Foro), de cuya intervención El Comercio recoge parte: «Sirva este homenaje como recuerdo vivo y solemne para toda la infancia que en la actualidad padece una situación de guerra y sufre las consecuencias de una invasión, como hoy sucede en Gaza, donde los más pequeños vuelven a ser las víctimas inocentes de la violencia»

«Recordar a los niños y niñas de la guerra nos obliga a alzar la voz frente a cualquier injusticia y a reafirmar desde nuestra memoria y nuestra responsabilidad el compromiso con la paz y la protección de la infancia en todo lugar y en todo tiempo».

López Moro consideró «inevitable no alzar la voz ante la salvajada que se está cometiendo en Gaza, porque recordar a los niños y niñas de la guerra en Asturias nos obliga también a denunciar cada injusticia presente contra la infancia en cualquier lugar del mundo».

La seguiría Francisco Lago Cuesta, presidente de la Asociación Niños de Rusia quien recordó las vicisitudes de niños y acompañantes al exilio, quienes, recordando a su madre, no eran «niños de la guerra» sino de las guerras, dado que en Rusia les tocó padecer la II guerra mundial. Repasó el trabajo de su asociación (en cuya web se pueden encontrar datos, atlas de las evacuaciones, materiales didácticos…) y en el acto, en el que como viene siendo habitual estaban presentes las banderas de Asturias, la URSS y la Segunda República Española, este año también se colocó –lo mejor que se pudo ya que no había mástil para la misma– otra bandera de Palestina, Lago pidió un minuto de silencio por Gaza.

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Audio
Intervenciones de Montserrat López Moro | Francisco Lago Cuesta

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A continuación tomaría la palabra Carlos González Penalva, en representación del Ateneo Obrero y la Asociación Lázaro Cárdenas que realizaría un repaso histórico y plantearía a las administraciones una serie de compromisos que pasarían por «convertir la historia de los niños de la guerra, de sus maestras y de las redes de acogida en materia de estudio» y «Hacer de Asturias una tierra activamente hospitalaria para la infancia refugiada de hoy y exigir a todas las administraciones recursos suficientes, políticas de integración lingüística y educativa y garantías sociales para las familias desplazadas por guerras y bloqueos»

El acto de este domingo contó con la participación de la presidenta de la Autoridad Portuaria de Gijón, Nieves Roqueñí. El Puerto fue precisamente quien financió, en 2005, la escultura instalada en El Arbeyal en homenaje a los niños de la guerra por lo que Roqueñí apuntó que para el puerto y la Autoridad portuaria la partida desde allí de estas niñas y niños «tiene un significado especial, estamos muy orgullos de ser ese puerto que les vio partir hacia ese futuro incierto y seguro que para ellos también tuvo un significado especial, porque fue la última tierra que pisaron antes de marchar» y también aludió a la actualidad señalando que «en el momento en el que estamos, un momento geopolítico tan complejo, con tantos conflictos bélicos, en los que se ven muy afectados los más vulnerables, que son los niños y sus familias, creo que estar aquí también supone hacer un llamamiento no sólo a la reivindicación de la memoria, sino también de compromiso para generar un mundo de paz, en el que los conflictos los apartemos y que los más vulnerables no tengan que sentir otra vez esta sensación, esto que vivieron los niños hace 88 años». (palabras que recoge La Nueva España)

Cerraría el turno de intervenciones, y con lo que había sido una amenazante lluvia ya convertido en realidad, la directora General de Memoria Democrática, Begoña Collado Villa. Abogó por la «transmisión de memoria y con esa firme defensa de lo que es la libertad, de lo que es la paz, de lo que es la justicia y en fin, de lo que es la democracia». Y tampoco pudo evitar referirse a la situación en Palestina. «Desde luego hay muchísimas guerras y conflictos en el mundo, pero ninguno televisado como ese genocidio que está sufriendo Gaza, que hace que la inmensa mayoría de la población de todos los países del mundo nos sintamos totalmente estremecidos», comentó. (palabras recogidas en El Comercio)

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Audio
Intervenciones de Carlos González Penalva, Nieves Roqueñí Gutiérrez y Begoña Collado Villa

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La ofrenda floral, apresurada por la realidad de la lluvia, puso punto y final al acto.
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Algunas imágenes

Minuto de silencio por Gaza, imagen del vídeo. La música, «Las grullas» interpretada por el Dúo Amati. Playa del Arbeyal, Gijón 2025
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Notas
Como queda reflejado en el texto se han utilizado algunas imágenes y alguna información de los diarios El Comercio y La Nueva España cuyos enlaces figuran en el propio texto

(1) Sobre Pablo Miaja, documental de Luis Felipe Capellín, Don Pablo Miaja, maestro de maestros

(2) Una breve entrevista a Beatriz Cuesta, niña de la guerra, presente en este homenaje, puede leerse en La Nueva España:

…Ante un acto como el de ayer esta niña de la guerra gijonesa indicó que «que sé yo ya lo que siento, lo pierdo todo ya. Recuerdos sí que tengo, sobre todo los de allá, muchos. De aquí era muy pequeña, tenía siete años y recuerdo muy poco aquí. Pero de aquello sí me acuerdo mucho». En su corazón no sólo hay espacio para los recuerdos, sino también para el sufrimiento que hoy padecen otros, como ella entonces. «Me preocupa mucho sobre todo lo que pasa en Gaza, es una vergüenza», señala de manera espontánea y cuando se le pregunta por qué siente al ver que dos antiguas repúblicas soviéticas, como Rusia y Ucrania también están en guerra responde: «no entiendo nada, ¿qué puedo decir? Es una vergüenza todo».

Beatriz Ángeles Cuesta Andrés vivió primero en Leningrado (hoy San Petersburgo) al llegar a la URSS, siendo trasladada a los Urales cuando los nazis invadieron la Unión Soviética y luego a Moscú al finalizar la Segunda Guerra Mundial, ciudad en la que vivió hasta regresas a España. Recuerda «el hambre y sobre todo por el frío. Pero, bueno, tengo muy buenos recuerdos de los soviéticos».

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