De la moral de esclavas a la moral emancipadora de las mujeres

Juan José Tamayo, Amerindia, 27 de abril de 2019 (Vía Laicismo.org)

Del 4 al 6 de abril se celebró en la Universidad Miguel Hernández, de Elche (Alicante, España), el I Congreso Internacional sobre Masculinidades e igualdad: en busca de buenas prácticas de masculinidades igualitarias desde el ámbito de la Universidad** con la asistencia de más de 300 personas. En dicho congreso fui invitado a pronunciar una conferencia sobre “Dioses varones, masculinidades sagradas y violencia contra las mujeres”, que contó con una excelente acogida. Uno de la momentos de mayor impacto de la conferencia fue mi reflexión sobre la moral que las religiones –o mejor, buena parte de sus dirigentes- imponen  a las mujeres, y la alternativa de la emancipación de las mujeres, que resumí en los dos decálogos siguientes y quiero compartir con las personas lectoras de este blog. Agradezco de antemano su interés y la difusión que me gustaría pudieran hacer del texto    

1. Decálogo de la moral de esclavas y subalternas, que imponen las religiones a las mujeres:

. Obedecer a los padres, maridos, patronos, hijos, etc.

. Someterse, como manda la Biblia leída fundamentalistamente (por ejemplo, la Carta a los Efesios), que legitima la periodista italiana Constanza Miriano en su libro “Cásate y sé sumisa”.

. Aguantar los insultos, los malos tratos, los desplantes, las agresiones físicas, los desamores, las traiciones…

. Soportar las cargas que le echen encima, como si fuera un animal de carga.

. Sacrificarse por los demás, sobre todo, por los hijos, esposos, etc. La expresión “qué sacrificada es esta mujer” es considera una virtud y un elogio, más que una humillación.

. Cuidar de las personas dependientes, enfermas, esposos, hijos, padres, madres y parientes en dificultades físicas o psíquicas, hasta de las plantas. El cuidado se considera la vocación, el destino de la mujer. Una mujer que no se dedica al cuidado es consiserada una haragana. Un hombre que no cultiva el cuidado es porque tiene una misión superior y otras tareas más importantes

. Depender de, no tener vida propia, carecer de autonomía, de independencia en el pensar y en el actuar. “Quien depende de otra persona –se dice-, nunca se equivoca”.

. Perdonar, siempre perdonar, cualquiera fuere la ofensa o la afrenta recibida, al violador en caso de agresión sexual.

. Ser humilde, persona recatada, comedida, discreta, que no llame la atención, invisible, recluida en el hogar (la mujer como “ángel del hogar”), que se traduce en “humillarse”.

. Renunciar al placer, al disfrute de la vida, al ocio, a la distensión. “La mujer –se dice- tiene que ser hacendosa, siempre tiene que estar ocupada”.

2. Decálogo alternativo de la ética de emancipación de las mujeres 

. Resistir al patriarcado, a la misoginia, al sexismo, al androcentrismo y no someterse a sus imposiciones. El patriarcado es una cárcel de la que hay que liberarse.

. Rebelarse contra la sinrazón, que se quiere imponer a las mujeres como verdad. Afirma Mary Wollstonecraft: “Las mujeres solo deben doblegarse a la autoridad de la razón”.

. Negarse a: decir “no”: “no es no” en todos los terrenos: sexual, afectivo, intelectual, moral.

. Empoderarse versus humillarse.

. Ser autónoma, independiente: tener un proyecto propio de vida. Escribe Mary Wollstonecraft“El uso de la razón es lo único que nos hace independientes”.

. Compartir los cuidados, las tareas domésticas. La ética del cuidado no pertenece a la naturaleza de las mujeres ni es tarea única suya; debemos practicarla tanto hombres como mujeres.

. Exigir perdón ante las agresiones, arrepentimiento y propósito de la enmienda como condiciones necesarias para perdonar.

. Afirmar y defender la propia corporalidad. Afirma Eduardo Galeano: “Dice la ciencia: el cuerpo es una máquina. Dice el mercado: el cuerpo es un negocio. Dice la Iglesia: el cuerpo es pecado. Dice el cuerpo: yo soy una fiesta”.

. Defender la igualdad entre hombres y mujeres Ser independiente: “Las desigualdades entre los hombres y las mujeres son tan arbitrarias como las referidas al rango, la clase o los privilegios”.

. Tener sentido festivo: disfrutar, gozar de la vida, de la amistad, del trabajo.

La ética feminista debe regirse por el imperativo que estableciera la filósofa feminista Mary Wollstonecraft (1759-1797): “No quiero que la mujer domine sobre el hombre, sino que sea dueña de sí misma”.

 

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son: Teologías del Sur (Trotta, 2017); ¿Ha muerto la utopía? ¿Triunfan las distopías?(Biblioteca Nueva, 2018); De la Iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina (Tirant lo Blanch, 2019)


** I Congreso Internacional sobre Masculinidades e igualdad: en busca de buenas prácticas de masculinidades igualitarias desde el ámbito de la Universidad

Resumen de comunicaciones y pósteres

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